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Una dieta equilibrada en la que predominen frutas, verduras, legumbres y proteínas de alta calidad, puede aumentar los niveles de la proteína Klotho en nuestro organismo. Foto: Pondshutter/123RF.

Extender la vida no consiste únicamente en sumar años, sino en lograr que ese tiempo sea de calidad, con un cuerpo sano que responda bien. Una sustancia proteica que producen nuestros riñones y que podemos activar adoptando unos sencillos hábitos de vida resulta fundamental para conseguir vivir más y mejor.

“Todos nos estamos muriendo de la misma enfermedad: el envejecimiento, pero lo que muchos desconocen es que una de las claves para frenarlo se encuentra en uno de los órganos más olvidados de nuestro cuerpo: los riñones”, señala el doctor Borja Quiroga, médico especialista en Nefrología.

Nuestros riñones producen una “agente secreta” que puede ser la mejor de nuestras aliadas. Es la proteína Klotho, responsable de frenar el envejecimiento de nuestras células. Cuando la activamos, mediante unas sencillas estrategias, aumentamos nuestras posibilidades de vivir más años, pero, sobre todo, en mucho mejores condiciones, de acuerdo con este nefrólogo.

Los riñones, uno de los cuales se observa en una maqueta a escala en la imagen, desempeñan un papel fundamental en la longevidad. Foto: Robina Weermeijer/Unsplash.

 

Autor de ‘Por mis riñones que hoy como bien’ y de ‘El reto es no envejecer’, el doctor Quiroga ejerce su labor asistencial en el Hospital Universitario de la Princesa; es profesor en la Universidad CEU San Pablo, ambos en Madrid (España), y está considerado uno de los principales referentes en ese país en medicina preventiva del envejecimiento y cuidado del riñón.

Riñones: órganos clave para vivir más y mejor.

“El envejecimiento es un proceso natural, aunque difícil de asumir, que se produce por daños a nuestros órganos —y, más concretamente, a nuestras células— que genera el cese de su funcionamiento normal”, según explica.

“Este deterioro o daño progresivo causado por este proceso biológico natural no suele percibirse de forma inmediata,
ya que ocurre de manera lenta y acumulativa, pero termina manifestándose en pérdida de funcionalidad, enfermedades crónicas y dependencia”, añade Quiroga.

La buena noticia, según este nefrólogo, es que “si bien la genética influye, solo determina alrededor del 20 % del proceso de envejecer, mientras que el 80 % restante depende del entorno y de los hábitos diarios”.

En otras palabras, “envejecer es inevitable, pero hacerlo mal
no lo es”, aunque advierte que “luchar contra el envejecimiento exige acciones que requieren un esfuerzo superior al mero hecho de dejarse llevar”.

El doctor Quiroga considera que “durante años hemos buscado el secreto de la juventud en lugares equivocados: cremas milagro, suplementos imposibles o dietas extremas que prometen lo que no pueden cumplir”.

“Una de las piezas más importantes del rompecabezas del envejecimiento llevaba todo este tiempo dentro de nosotros,
trabajando en silencio. Su nombre es Klotho y es una proteína”, puntualiza.

La gimnasia aeróbica, el HIIT (entrenamiento por intervalos de alta intensidad) y los ejercicio de fuerza, favorecen la producción renal de la proteína Klotho. Foto: Anna Stampfli/Unsplash.

 

Una ‘agente secreta’ que trabaja a nuestro favor.

En la mitología griega, Klotho (a menudo castellanizado como Cloto) era una de las tres Moiras (hilanderas del destino), hijas de Zeus y Temis, y la encargada de hilar las hebras de la vida con su rueca y presidir sobre los nacimientos, según las enciclopedias.
El doctor Quiroga la define como “una proteína anti-envejecimiento, producida principalmente por los riñones, aunque sus efectos se extienden mucho más allá de este órgano” y la califica como una “agente secreta” que puede convertirse en la mejor de nuestras aliadas.
“Klotho actúa como una especie de guardián celular: protegelos vasos sanguíneos, el cerebro y otros tejidos frente al daño, reduce la inflamación y frena la senescencia, es decir, el proceso por el cual las células dejan de dividirse y se convierten en células ‘zombis’, vivas pero inútiles, que aceleran el deterioro de los órganos”, puntualiza.

 

De acuerdo con este especialista hay tres maneras de elevar nuestros niveles de Klotho en el organismo.
La primera medida consiste en “descubrir si tenemos una enfermedad renal, (una de las principales causas de mortalidad futura, pese a ser poco conocida y escasamente detectada al inicio), la cual es el factor más importante para perder esta proteína”, señala. La segunda manera de no perder Klotho es con la alimentación.

Fósforo inorgánico, fuera de la dieta.

En concreto, hay que tratar de eliminar de nuestra dieta el ‘fósforo inorgánico’ (diferente del natural): compuesto artificial que se añade a los alimentos como aditivo conservante o estabilizante y se encuentra sobre todo en comidas ultraprocesadas, refrescos (especialmente de cola), carnes procesadas y comida rápida, de acuerdo con este especialista.

La tercera manera de aumentar el Klotho, y que contribuye a rejuvenecernos, es el ejercicio físico, ya sea en sus variantes cardiovasculares y de fuerza o mediante actividades cotidianas “sin ejercicio intencional o NEAT, como ir caminando y no en coche a los sitios en que sea posible, subir las escaleras o cargar con las bolsas de la compra”, añade Quiroga.

El envejecimiento es un proceso natural inevitable, pero podemos vivir más años y en buenas condiciones, si mejoramos nuestros hábitos de vida. Foto: Rawpixel-123RF.

 

“Lo mejor de todo es que nuestros niveles orgánicos de Klotho no dependen solamente de la genética, sino también de nuestras decisiones diarias. Detectar y cuidar la salud renal a través de algo tan sencillo como una analítica básica, alimentarnos bien y evitar los ultraprocesados y mover el cuerpo, aumentan la producción de esta proteína clave”, asegura.

“Por supuesto, Klotho no funciona sola ni es una varita mágica.

Forma parte de una red compleja en la que intervienen otros órganos, la microbiota, el sistema inmunológico y el entorno social. Pero representa algo fundamental: la prueba de que el envejecimiento no es solo cuestión de años, sino de biología cuidada”, enfatiza.
Señala que para frenar el envejecimiento también es fundamental que mantengamos a raya en nuestra vida aquellos factores que lo aceleran (el sobrepeso, el estrés, el alcohol, alimentos ultraprocesados) y fomentar aquellos que lo ralentizan (ejercicio físico, cafeína consumida con moderación, la dieta mediterránea, buena salud bucodental, dormir bien, el ayuno intermitente),
“Pequeños cambios en tus hábitos pueden hacer que vivas entre diez y quince años más, y sobre todo que los vivas con salud”, concluye el doctor Quiroga.

El interruptor proteico del envejecimiento.

“La proteína Klotho se considera un escudo contra el envejecimiento y sus enfermedades asociadas. Además, se sabe que sus niveles tienen correspondencia con una mejor salud cardiovascular y renal”, explica la doctora Cristina Minguito, miembro del equipo médico del grupo Neolife, especializado en medicina preventiva orientada a la longevidad.

La doctora Minguito tiene más de diez años de experiencia en consulta de Medicina Interna y en servicios de Urgencias, lo que le ha permitido desarrollar una visión integral del paciente en el abordaje de patologías complejas, enfermedades crónicas y procesos agudos, destaca Neolife.(www.neolifesalud.com).

Los niveles de esta proteína no suelen ser uno de los indicadores que se miden en las analíticas clínicas regulares o en los exhaustivos estudios de la medicina anti-envejecimiento, ya que no es una prueba estándar en medicina general, explican desde Neolife.
La medición de este indicador “se usa más con fines de investigación o en algunos entornos de medicina preventiva como pieza adicional si se está construyendo el técnicamente denominado ‘panel de metabolismo mineral/envejecimiento vascular’, aportando pistas sobre las salud renal y vascular de una persona”, según Minguito.

Esta especialista señala que no existe una marca o nivel de referencia estándar de la presencia de esta proteína en el organismo humano, que sirva como indicador clínico, como sucede, por ejemplo, con el colesterol.

Buenos hábitos de vida y alimentación.

La buena noticia, según la doctora Minguito, es que los niveles de esta proteína renal se pueden incrementar manteniendo buenos hábitos de vida, como la práctica de deporte con regularidad.

Los estudios científicos indican que el ejercicio aeróbico regular y también HIIT (entrenamiento por intervalos de alta intensidad), son vías eficaces para elevar la presencia de Klotho en el cuerpo, de acuerdo con esta médica.

Aunque existe menos información al respecto, también se considera que “el ejercicio de fuerza puede mejorar indirectamente (los niveles de Klotho) al bajar la inflamación, mejorar la sensibilidad a la insulina y la composición corporal”, según explica.
Un sueño adecuado, junto con un buen manejo del estrés y una dieta equilibrada en la que predominen frutas, verduras, legumbres y proteínas de alta calidad, y se excluya el consumo de alimentos ultraprocesados y de alcohol, son otros aliados de la producción de Klotho, señala Minguito, añadiendo que el ayuno supervisado puede ayudar en algunas ocasiones.
Daniel Galilea.
EFE – Reportajes

 

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