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Son muchas las causas que llevan a la disfonía. Por eso, cuando la alteración de la voz se da de manera prolongada o repetida en el tiempo es aconsejable visitar al médico. Imagen de senivpetro en Freepik.

La disfonía altera la calidad de la voz, ya sea el tono, el timbre o la intensidad y supone una dificultad para hablar. Puede deberse a múltiples causas como infecciones de las vías respiratorias o pólipos en las cuerdas vocales, entre otras muchas. Los especialistas nos explican cómo prevenirla.

Las cuerdas vocales son dos bandas de tejido muscular situadas en la laringe, un órgano con forma de tubo ubicado en la parte anterior del cuello que comunica con la faringe por la parte de arriba y con la tráquea por la parte de abajo. Dichas cuerdas vocales “están cubiertas por una membrana mucosa que les permite vibrar cuando el aire pasa a través de ellas. Este movimiento genera el sonido que se convierte en nuestra voz”, explican los profesionales del Colegio de Logopedas de Madrid.

Las afecciones de las cuerdas vocales provocan disfonía. La disfonía, es decir, la alteración de las características de la voz, puede ser funcional, cuando se produce por un sobreesfuerzo o mala técnica vocal, u orgánica, si existe una lesión anatómica que la justifica. No obstante, en muchos casos ambas causas se superponen, indican los especialistas de la Sociedad Balear de Otorrinolaringología (SBORL).

Asimismo, señalan que algunas de las causas más comunes de disfonía son: las infecciones de las vías respiratorias altas, el reflujo gastroesofágico, las lesiones benignas de las cuerdas vocales, la parálisis de las cuerdas vocales, la papilomatosis laríngea, las disfonías psicógenas, algunas enfermedades sistémicas, la disfonía espástica y las lesiones malignas en las cuerdas vocales.

 

Las infecciones de las vías respiratorias altas, concretamente la laringitis aguda, provocan disfonía debido a la inflamación de la mucosa que recubre la laringe y las cuerdas vocales. Si estas están inflamadas, no pueden vibrar correctamente por lo que la producción de la voz se ve alterada.

El reflujo gastroesofágico origina disfonía porque el ácido del estómago asciende por el esófago e irrita la laringe y las cuerdas vocales. Esto produce granulomas en las cuerdas vocales, que son acumulaciones de células inmunitarias debido a la inflamación.

Los nódulos son una de las causas más comunes de disfonía en personas que utilizan su voz de manera profesional, como profesores. Imagen de Freepik.

Por su parte, las lesiones benignas de las cuerdas vocales pueden ser: nódulos, pólipos, edema de Reinke, quistes intercordales o “Sulcus vocalis”. Los nódulos son pequeñas protuberancias que suelen aparecer en ambas cuerdas vocales. Se originan, principalmente por un traumatismo crónico de las cuerdas vocales. “Son una de las causas más comunes de disfonía en personas que utilizan su voz de manera profesional, como cantantes, profesores o locutores”, precisan los expertos de la Clínica Universidad de Navarra.

Los pólipos son masas, generalmente con forma de ampolla, que aparecen en una sola de las cuerdas vocales, aunque también pueden darse en ambas. Suelen ser el resultado de una lesión aguda, por ejemplo, cuando se grita en un partido de fútbol.

“El edema de Reinke es un proceso inflamatorio de la laringe, que puede afectar a una o a ambas cuerdas vocales. Supone una acumulación de líquido (edema) seroso o gelatinoso en el espacio entre el músculo vocal y la mucosa que lo cubre (espacio de Reinke). El principal factor de riesgo es el tabaco, acompañado del abuso vocal y el reflujo gastroesofágico”, señalan los facultativos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Un quiste intercordal es una lesión similar a una pequeña bolsa llena de líquido o semi sólida. Pueden ser congénitos (presentes desde el nacimiento) o adquiridos y, generalmente, se producen en una sola cuerda vocal.

El “Sulcus vocalis” es una hendidura o surco que se da en el borde de las cuerdas vocales, a menudo en ambas, que impide su correcta vibración. Suele ser congénito.

Pero, además de estas lesiones benignas, hay otras muchas causas de disfonía. Una de ellas es la parálisis de las cuerdas vocales. “Puede estar causada por una lesión en la cabeza, cuello o pecho; cáncer de los pulmones o de la tiroides; tumores en la base del cráneo, del cuello o del pecho; o una infección viral (por ejemplo, la enfermedad de Lyme). Las personas con ciertos trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson, o que han tenido un ataque al cerebro, podrían experimentar una parálisis de las cuerdas vocales. Sin embargo, en muchos casos se desconoce la causa”, manifiestan los especialistas del Instituto Nacional de Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD, por sus siglas en inglés).

Por otra parte, la papilomatosis laríngea también provoca disfonía. Se trata de una patología “caracterizada por la proliferación de papilomas, que son pequeñas lesiones tumorales benignas, en la laringe. Esta condición está causada, principalmente, por la infección del virus del papiloma humano”, señalan los facultativos de la Clínica Universidad de Navarra.

Las afecciones de las cuerdas vocales provocan disfonía. Imagen de stefamerpik en Freepik.

También puede haber disfonía psicógena, que consiste en la alteración de la voz sin que haya ninguna lesión física o neurológica que lo justifique. Se debe a factores emocionales o psicológicos como estrés, ansiedad o un trauma. Es poco frecuente.

La disfonía espástica o espasmódica se caracteriza por espasmos involuntarios en los músculos de la laringe que hacen que la voz sea quebrada, áspera, temblorosa, ronca, tensa o entrecortada. Este tipo de disfonía se produce debido a una alteración neurológica. No tiene cura, pero uno de los tratamientos que ha mostrado mejores resultados es la inyección de toxina botulínica en las cuerdas vocales.

Las lesiones malignas (cancerosas) que se producen en las cuerdas vocales a menudo provocan ronquera o cambios en la voz, lo que puede ayudar a detectarlas en etapas iniciales. En este sentido, la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda acudir al médico si aparecen cambios en la voz y no mejoran en un plazo de dos semanas.
También hay enfermedades sistémicas, como la tuberculosis o el hipotiroidismo, que pueden ocasionar disfonía.

Son muchas las causas que llevan a la disfonía. Por eso, cuando la alteración de la voz se da de manera prolongada o repetida en el tiempo es aconsejable visitar al médico. Este, “aparte de realizar una historia clínica completa y un examen físico de cabeza y cuello, debe visualizar la laringe mediante una laringoscopia. Frecuentemente podemos encontrar lesiones benignas en las cuerdas o ninguna lesión, pero sí una forma de utilizar los órganos fonatorios que predisponga a perder una voz clara y con buen volumen. Es necesario y muy importante descartar patologías como lesiones precancerosas o malignas, infecciones por papiloma virus o parálisis cordales, entre otros”, destaca Nuria Melián Cruz, médica rehabilitadora y miembro de la Sociedad de Rehabilitación Foniátrica (SOREFON), entidad filial de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).

Para prevenir la disfonía, la doctora Melián Cruz aconseja dejar de fumar o de vapear; procurar no ser fumador pasivo; evitar el consumo de bebidas que deshidraten como las alcohólicas o las que contienen cafeína; humidificar el ambiente; no tomar comidas picantes ni productos mentolados; evitar toser o carraspear en la medida de lo posible; no hablar alto ni hacerlo durante mucho rato; reducir el consumo de medicación que favorezca la deshidratación (diuréticos o antihistamínicos) o la sequedad (inhaladores) y utilizar un micrófono en situaciones que requieran subir el volumen de la voz.
Purificación León EFE-REPORTAJES

 

 

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