Tamaño de texto-+=
Compartir:
A 80 años de su nacimiento y a 35 de su muerte, se puede afirmar que el hueco que dejó Freddie Mercury en el mundo es solamente comparable con su gran legado en la música. EFE/Sergio Lainz/fs

Si existe un nombre dentro de la música que se ha quedado grabado en la memoria colectiva y refleja el talento ese es el de Freddie Mercury cantante, compositor y artífice de grandes himnos que este 5 de septiembre hubiera cumplido 80 años si su estado de salud no se lo hubiese impedido. Sirva de homenaje este recorrido por sus inolvidables canciones.

Tras años de lucha contra el sida, el 24 de noviembre de 1991, hace 35 años, Mercury (1946-1991) dejaba desolado al mundo entero tras fallecer a causa de una bronconeumonía empeorada por la enfermedad. La noticia fue casi inesperada debido a que anunció que padecía la enfermedad tan solo veinticuatro horas antes de morir.

A través de veinte años dedicados a la música y a su banda, Queen, el genio del rock y del pop dejó un amplio repertorio de canciones que marcaron cada uno de sus momentos vitales y su evolución como artista.

‘Bohemian Rhapsody’ (1975).

Con casi seis minutos de duración, ‘Bohemian Rhapsody’ es la obra maestra de Queen por la que nadie apostaba antes de su lanzamiento, excepto Mercury. La mezcla de géneros y el estilo teatral de su anterior disco, ‘Sheer Heart Attack’ (1974), se mantuvo y se elevó al máximo exponente.

El vocalista confiaba plenamente en el éxito de una canción con estas características, que no eran para nada comerciales ya que se mezclaba la ópera con el rock y la balada, géneros que el vocalista admiraba y estaban inspirados por el teatro británico victoriano de humor y espectáculo, el ‘music hall’.

Roberto Gómez Fernández confirma que la serie sobre Don Ramón ya está en marcha y responde si habrá continuación de Sin querer queriendo

 

La canción fue un éxito, se mantuvo nueve semanas en el número uno del ‘UK Singles Chart’ y consolidó a Queen como una de las bandas más prometedoras de la década. Para aquel entonces, el ritmo, la soltura y la creatividad de Freddie eran ya un sello reconocible dentro de la música popular.

BARCELONA, 02/08/1986.- El cantante Freddie Mercury, líder del grupo británico “Queen”, durante su actuación en el Mini Estadi del F.C. Barcelona, donde se congregaron más de treinta mil personas. EFE/Sergio Lainz.

‘Love of my life’ (1975).

Dentro de ‘A night at the opera’ no solamente se encontraba el exitoso ‘Bohemian Rhapsody’, sino que también se incluyó una de las baladas más reconocibles de la banda y admirada por sus fans: ‘Love of my life’.

Este sencillo estaba dedicado a Mary Austin, la novia de Mercury con la que se comprometió en 1973 y que se convirtió en el verdadero amor de su vida, tal y como reza la canción. Hija de una familia londinense muy humilde, conoció al cantante cuando ella tenía tan solo diecinueve años y la conexión que hubo entre los dos trascendió lo romántico, aunque nunca llegaron a casarse.

Para finales de los 70, Freddie ya le había confesado que le gustaban los hombres y vivía libremente su sexualidad dentro de su círculo. Esto, lejos de romper el amor, lo afianzó más, aunque desde ese momento como mejores amigos en lugar de como amantes.

‘Another one bites the dust’ (1980).

Y llegó la década de los 80, momento en el que Queen se convirtió en una banda verdaderamente comercial y poco a poco Freddie iba puliendo su imagen más memorable basada en el cuero y su icónico bigote, con un aspecto más cercano a la comunidad homosexual del momento.

‘Timeless’, un álbum póstumo que recoge inéditos y rarezas de Prince

‘The Game’, el álbum que incluía este sencillo, fue un pequeño salto, aún un poco tímido, a los sonidos electrónicos que se apoderarían de la música popular de la época y ‘Another one bites the dust’ fue el ejemplo perfecto de este cambio radical en el estilo del grupo.
La banda empleó por primera vez sintetizadores y gracias a su renovado sonido logró alcanzar la primera posición de la lista Hot Billboard 200 en septiembre de 1980, lo que le convirtió en el primer y único disco de Queen en llegar a este lugar en Estados Unidos.
‘I want to break free’ (1984).

 

Una de las imágenes más recordadas de Mercury fue, sin duda, su disfraz para el videoclip de ‘I want to break free’, un sencillo en el que se reafirmaba en su sexualidad y su orgullo frente a los rumores y las críticas.

Desde su publicación, siempre se ha interpretado que este himno de los 80 hacía referencia a “salir del armario”, es decir, a reconocer públicamente su sexualidad. No sería raro ya que, justamente un año antes, Freddie conoció al que sería su último amante: Jim Hutton, un peluquero y escritor irlandés con el que mantendría un noviazgo hasta el final de sus días.

Por otra parte, fue en estos años cuando le detectaron que era portador del VIH, alrededor de 1982, y lo mantuvo completamente en silencio con los medios y su gente más cercana. En 1987 se le diagnosticó finalmente que había desarrollado sida.

‘I was born to love you’ (1985).

Foto de archivo del 15/07/1985 del vocalista de Queen, Freddie Mercury. EPA/FILES UK AND IRELAND OUT [UK AND IRELAND OUT ]
Además de su fructífera carrera dentro de Queen, sería imposible no destacar su faceta sin la banda para la que publicó su único disco como solista, ‘Mr bad guy’ (1985), y uno junto a Montserrat Caballé llamado ‘Barcelona’ (1988).

‘I was born to love you’, incluida en el primer disco, es, probablemente, de las canciones que más llevan impregnado su espíritu y su talento como vocalista, un sencillo en el que habla de la necesidad irremediable de amar a una persona sin barreras.

En una entrevista emitida en el documental de la BBC ‘Days of our lives’, dedicado a la banda, el londinense explicaba: “No quiero terminar siendo parte de un cuarteto. Tengo 37 años y quiero hacer algo diferente”, en relación con la necesidad tanto del cantante como del resto de la banda de explorar nuevos caminos.

‘The show must go on’ (1991).

El último álbum de la banda, ‘Innuendo’, incluyó también el último sencillo que publicaría el cantante en vida que se titulaba ‘The show must go on’, es decir, ‘el show debe continuar’, una canción compuesta por el guitarrista Brian May en honor al vocalista y a una despedida que parecía imposible evitar.

A pesar de que Freddie Mercury no quiso saber los motivos detrás de esta canción, aceptó incluirla en el disco, probablemente porque todos estaban al tanto de esa inminente partida del artista. La canción se convirtió en uno de los temas más memorables de Queen y el símbolo de la resistencia y la permanencia en el recuerdo.

Nunca se llegó a interpretar en directo ya que la última gira de la banda, el ‘Magic Tour’, se llevó a cabo en 1986. Tampoco tuvo videoclip y para poder distribuirlo en los medios hicieron uno que juntaba fragmentos de otros, en especial con imágenes del vocalista.
Una canción que, apenas tres semanas antes de su fallecimiento, fue la crónica de una muerte anunciada. Los miembros de Queen, Mary Austin y su pareja Jim Hutton fueron las principales figuras que estuvieron junto a él hasta el día de su muerte, los que nunca le rechazaron por su enfermedad y los que más sufrieron por su deterioro.

Hasta el último día, Freddie Mercury trató de dar lo mejor de sí mismo para sus admiradores ya que, lejos de perder su pasión, fue capaz de interpretar el último disco de principio a fin a pesar de las dificultades. A 80 años de su nacimiento y a 35 de su muerte, se puede afirmar que el hueco que dejó en el mundo es solamente comparable con su gran legado en la música.
Luisma Pérez.
EFE REPORTAJES

 

Compartir: