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Imagen de archivo de Salma Hayek y su esposo, el empresario francés Francois-Henri Pinault. EFE/EPA/ANDRE PAIN

Consolidada como actriz y productora, la estrella mexicana celebra su 60 cumpleaños manteniéndose en la cima de una industria en la que, como referente hispano, abrió camino a las nuevas generaciones de talento latino.

El 2 de septiembre, Salma Hayek celebra sus 60 años. Y esa fecha representa mucho más que un simple aniversario en la gran pantalla. Porque la actriz y productora mexicana sopla las velas consolidada como una de las figuras clave que abrieron camino a la comunidad hispana en la industria estadounidense del entretenimiento.

Y es que su trayectoria va más allá de la etiqueta de icono estético o actriz reconocida: es un referente que ahora, a las puertas de esta nueva década, demuestra que factores como el carisma frente a las cámaras, la independencia financiera y la capacidad creativa no entienden de fechas de caducidad.

De Veracruz a Hollywood.

Salma Valgarma Hayek Jiménez nació en Coatzacoalcos, Veracruz, en 1966, en un hogar conformado por un empresario de origen libanés y una cantante de ópera mexicana. Y, desde muy joven, mostró una clara determinación para dedicarse a la actuación.

Por eso, aunque comenzó la carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, la llamada del escenario fue más fuerte, lo que la llevó a abandonar las aulas universitarias para formarse a fondo en las artes escénicas.

Su ascenso en la televisión mexicana fue inmediato. En 1989, con 23 años, asumió el papel principal en la telenovela ‘Teresa’ (de Televisa), una producción que logró paralizar al país frente al televisor y la convirtió en un rostro imprescindible de la pequeña pantalla.

 

La trayectoria de Salma Hayek va más allá de la etiqueta de icono estético o actriz reconocida. EFE/EPA/CAROLINE BREHMAN

Poco después, consolidó su reputación artística al protagonizar ‘El callejón de los milagros’ (1995). Dirigida por Jorge Fons y basada en la novela del premio Nobel Naguib Mahfouz, la cinta acumuló un número récord de premios en el cine mexicano y le valió a Hayek una nominación al Premio Ariel.

Sin embargo, con una ambición que miraba más allá de sus fronteras, en 1991 tomó una decisión audaz: trasladarse a Los Ángeles para empezar prácticamente desde cero. Era una época en la que los actores hispanos se enfrentaban a personajes secundarios y plagados de estereotipos en la meca del cine.

Pero, sin amedrentarse por ello, la actriz se dedicó a perfeccionar su inglés y a estudiar bajo la tutela de la célebre maestra Stella Adler. Y allí, el gran salto internacional no tardó en llegar gracias al director Robert Rodriguez, quien la seleccionó para coprotagonizar ‘Desperado’ (1995) junto a Antonio Banderas.

Un año más tarde, su magnético baile con una serpiente en ‘From Dusk till Dawn’ (1996), cinta de culto dirigida por Quentin Tarantino y Robert Rodriguez, dejó una huella imborrable en la cultura popular de los años noventa.
A pesar de encadenar producciones de éxito comercial como ‘Fools Rush In’ (1997) o ‘Wild Wild West’ (1999), Hayek se percató de que la industria raramente reservaba papeles complejos o de peso intelectual para las actrices latinas. Decidida a ser la dueña de sus propios proyectos, optó por tomar la iniciativa y fundó en 1999 su productora, Ventanarosa.

El hito de ‘Frida’ y el escrutinio de la vida privada.

Su gran apuesta como productora y protagonista llegó con ‘Frida’ (2002), un largometraje biográfico sobre la pintora Frida Kahlo que requirió años de complejas gestiones financieras y creativas en Hollywood: con un presupuesto estimado de 12 millones de dólares, la producción acabó superando los 56,3 millones de dólares en la taquilla internacional.

La actriz y productora mexicana sopla las velas de su 60 cumpleaños consolidada como una de las figuras clave que abrieron camino a la comunidad hispana en la industria estadounidense del entretenimiento. EFE/EPA/CAROLINE BREHMAN

La recompensa de la crítica se materializó en la 75 edición de los premios Óscar en 2003, donde el filme obtuvo seis nominaciones, destacando la candidatura de Hayek a Mejor Actriz Principal, lo que la convirtió en la primera mexicana en competir por la estatuilla en esa categoría.

En paralelo a su éxito en la pantalla, la vida personal de la veracruzana siempre ha despertado una notable atención de los medios. En 2006, conoció al empresario francés François-Henri Pinault, presidente y consejero delegado del consorcio de marcas de lujo Kering, que engloba firmas como Gucci, Saint Laurent y Balenciaga.

En septiembre de 2007 nació su única hija común, Valentina Paloma Pinault, y en 2009 la pareja contrajo matrimonio civil el día de San Valentín en París, una unión que celebraron por todo lo alto dos meses después en el histórico Teatro La Fenice de Venecia.
A lo largo de los años, Salma ha hablado con naturalidad de los prejuicios que generó su boda con uno de los hombres más ricos del planeta, defendiendo la autenticidad de su relación y su firme decisión de mantener su autonomía financiera.

“Apoyo muchos de los aspectos de mi vida y a mí misma. Tengo la presión de ganar una cierta cantidad de dinero, y me gusta. Y ahora decidí que quiero ganar más”, afirmó en declaraciones recogidas por medios como el New York Post.

 

 

 

En la misma línea, la intérprete ha señalado el trasfondo de prejuicios detrás de las críticas recibidas: “Mucha gente se quedó muy sorprendida de que me casara con quien me casé. Y algunas personas incluso se sienten intimidadas por mí ahora”, compartió con la revista People.
Y es que, para la actriz, estos cuestionamientos “son otra forma de mostrar racismo. No pueden creer que esta mexicana haya terminado teniendo la vida que tiene, y se sienten incómodos a mi alrededor”.
Madurez sin filtros y libre de tabúes.

 

 

Más allá de la gran pantalla, la labor de Hayek como productora televisiva se consolidó con la adaptación de la conocida telenovela colombiana ‘Betty la fea’ para el público estadounidense. La serie, titulada ‘Ugly Betty’ (2006-2010) y emitida por la cadena ABC, se convirtió en un éxito internacional avalado por numerosos premios Emmy y Globos de Oro.
Al alcanzar las seis décadas de vida, la actriz mexicana se ha posicionado como una voz activa contra los tabúes de la edad y los estrictos cánones estéticos impuestos a las mujeres maduras.

En una charla con la revista Marie Claire, Hayek reflexionaba sobre cómo el paso de los años ha enriquecido su carrera: “Hubo un tiempo en el que yo era la chica sexy, pero gracias a Dios la edad llegó y me dio la capacidad de expandirme a otros territorios. Aunque sigo siendo sexy y me fascina”.

Sobre la exigencia social de conservar una eterna apariencia juvenil a cualquier precio, la estrella tiene una postura muy clara: “¿Cuál es el punto de parecer joven si no te sientes joven, porque estás gastando tanta ansiedad en parecer joven? Prefiero no parecer joven y sentirme joven, pero si te sientes joven, de alguna manera pareces joven”.

Su ritmo de trabajo en los últimos diez años demuestra que está lejos de retirarse de los focos. En 2021, se sumó al Universo Cinematográfico de Marvel para dar vida a Ajak en la superproducción ‘Eternals’, un largometraje que superó los 401 millones de dólares en la taquilla internacional.

Ese mismo año, participó en el drama biográfico ‘House of Gucci’, bajo la dirección de Ridley Scott. Y ya en 2023, compartió reparto junto a Channing Tatum en ‘Magic Mike’s Last Dance’, y demostró su versatilidad para la comedia con una aplaudida autoparodia en el capítulo ‘Joan Is Awfu’, perteneciente a la sexta temporada de la serie Black Mirror.

Entre sus proyectos cinematográficos más recientes figura su papel principal en el drama ‘Without Blood’ (2024), una cinta escrita y dirigida por Angelina Jolie. Al mismo tiempo, con la productora Ventanarosa, sigue respaldando historias con identidad hispana, como el largometraje ‘El sabor de la navidad’ (2023), distribuido por la plataforma ViX.
Así, al celebrar su 60 cumpleaños, Salma Hayek demuestra que su huella en la industria no solo se mide por las cifras o premios conseguidos, sino por haber abierto camino para las nuevas generaciones de actrices latinas y por redefinir el significado de cumplir años en la cima de Hollywood.
Por Nora Cifuentes.
EFE / Reportajes.

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