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Es importante mantener el blanqueamiento con buenos hábitos en casa. Foto cedida por Unikskin

La búsqueda de una sonrisa más blanca se ha convertido en uno de los gestos estéticos más demandados en los últimos años. Tanto es así que este procedimiento se adapta a nuevas versiones y formatos para hacerlo fuera de la clínica y desde casa, aunque como resaltan los expertos, no todo sirve y es fundamental tener en cuenta algunos puntos.

Detrás del auge del blanqueamiento dental conviven avances tecnológicos, recomendaciones médicas y también errores frecuentes que los especialistas insisten en evitar. Antes de iniciar cualquier tratamiento, los expertos coinciden en una idea: no todo vale cuando se trata de la salud bucodental.
El creciente interés por estos procedimientos responde a un cambio cultural más amplio. “La consciencia de cuidarse a todos los niveles incluye lucir unos dientes bonitos”, explica Mónica Sada, impulsora de nuevas soluciones en el ámbito del cuidado dental doméstico. Una afirmación que resume el paso de la odontología estética a la rutina de autocuidado.
Cómo funciona realmente un blanqueamiento dental.

Los tratamientos en casa son una opción complementaria a los blanqueamientos en clínicas. Foto cedida por Unikskin

El blanqueamiento dental es un procedimiento destinado para aclarar el tono de los dientes eliminando manchas superficiales y profundas. Estas alteraciones del color pueden deberse al consumo de café, té, vino o tabaco, así como al envejecimiento natural del esmalte.
En los últimos años, el tratamiento ha evolucionado desde los procedimientos exclusivamente clínicos hacia opciones que permiten su mantenimiento en casa, aunque no todos sirven y es fundamental revisar, previamente, las prestaciones y referencias tras cada uno de ellos.
Antes de iniciar cualquier blanqueamiento, los especialistas insisten en la necesidad de una valoración profesional. No todos los pacientes son candidatos, y el estado previo de la boca resulta determinante.
La doctora Clara Roc, odontóloga especializada en estética dental, subraya la importancia de un enfoque responsable: “Para lucir una sonrisa bonita, además, recomendamos evitar remedios caseros (vistos en redes sociales), mantener una higiene correcta y acudir a las revisiones odontológicas cada seis meses”.
Este paso previo permite detectar problemas como caries, sensibilidad dental o enfermedades de las encías, que pueden agravarse si no se tratan antes del blanqueamiento.

 

Tratamientos desde casa.
Una de las principales decisiones a la hora de abordar un blanqueamiento dental es elegir entre el tratamiento profesional en consulta o las alternativas de uso doméstico. La evolución tecnológica ha ampliado las opciones disponibles, pero también ha generado dudas sobre cuál es la más adecuada en cada caso.
El blanqueamiento clínico se caracteriza por ofrecer resultados más rápidos, aunque implica el uso de agentes como el peróxido de hidrógeno. “Aunque el blanqueamiento clínico ofrece resultados inmediatos, suele ser un proceso doloroso debido al uso de peróxidos, además de implicar un coste elevado y visitas recurrentes a la consulta”, señala Mónica Sada.
Frente a este modelo, han surgido soluciones basadas en nuevas tecnologías que buscan reducir la sensibilidad y facilitar el proceso. “Esta propuesta no busca desplazar al dentista, sino democratizar el cuidado estético dental a través de productos fáciles, seguros, prácticos y eficaces, desde la comodidad del hogar”, añade.

Ante la demanda, la tecnología busca soluciones para realizar el tratamiento desde casa. Foto cedida por Unikskin

El objetivo, según los expertos, no es sustituir la consulta odontológica, sino complementar los tratamientos profesionales y mantener sus resultados en el tiempo.
Los sistemas actuales combinan geles blanqueadores con tecnologías lumínicas para potenciar su efecto. Entre ellas, destacan las luces LED y la tecnología de luz infrarroja cercana.
Estos dispositivos permiten realizar el tratamiento de forma progresiva, integrándolo en la rutina diaria. Su diseño responde a la demanda de comodidad y versatilidad, con características como el uso inalámbrico o la portabilidad.
Además, el gel utilizado en estos sistemas incorpora formulaciones específicas. “El gel contiene un 18 % de PAP (ácido ftalimidoperoxicaproico) y menta, que elimina manchas sin causar sensibilidad. Blanquea de forma progresiva y segura mientras protege el esmalte y las encías”, se detalla en las especificaciones del producto.
El papel de la tecnología: alternativas al peróxido.
Uno de los avances más relevantes en este campo es la incorporación de nuevas fórmulas que sustituyen los agentes tradicionales. Entre ellas destaca la tecnología PAP, un agente blanqueador que actúa sin liberar radicales libres.
“Al sustituir el peróxido de hidrógeno por tecnología PAP, ofrecemos una alternativa cero invasiva y libre de dolor para las encías. Es un tratamiento científicamente probado que logra blanquear de 5 a 8 tonos de manera progresiva en cuatro semanas”, explica Sada.
Este tipo de innovación responde a una de las principales preocupaciones de los pacientes: la sensibilidad dental. La posibilidad de reducir este efecto ha impulsado el desarrollo de dispositivos pensados para el uso doméstico, en un enfoque que busca equilibrar eficacia y seguridad, dos factores clave en la decisión del paciente.
El auge del blanqueamiento dental ha venido acompañado de prácticas poco recomendables, especialmente en el ámbito doméstico.
Los especialistas advierten sobre el uso de remedios caseros sin base científica, que pueden dañar el esmalte o irritar las encías. La doctora Roc insiste en este punto: “Recomendamos evitar remedios caseros (vistos en redes sociales)”.

La doctora Clara Roc, odontóloga en Ciro. Foto cedida por clínica Ciro

Otro error habitual es no seguir las indicaciones de uso o prolongar el tratamiento más allá de lo recomendado, lo que puede generar sensibilidad o resultados irregulares. La supervisión profesional y el uso de productos avalados por odontólogos se presentan como garantías fundamentales para preservar la salud odontológica.
El blanqueamiento dental no es un tratamiento permanente. Su duración depende de los hábitos del paciente y del cuidado posterior. El consumo de bebidas pigmentadas o determinados alimentos puede acelerar la reaparición de manchas. Por ello, los expertos recomiendan incorporar rutinas de mantenimiento.
“Es el aliado perfecto tras una limpieza bucal profesional. Sabemos que, tras una limpieza, el esmalte es propenso a mancharse con café, té, vino o alimentos especiados”, señala Sada. La combinación de higiene diaria, revisiones periódicas y tratamientos de refuerzo permite conservar el tono logrado durante más tiempo.
El blanqueamiento dental no solo responde a una cuestión estética. La percepción de una sonrisa más blanca está asociada a ideas de salud, cuidado personal y bienestar. Sin embargo, los especialistas insisten en que la prioridad debe ser siempre la salud bucodental. La estética, en este contexto, es una consecuencia de un cuidado adecuado.
MARÍA MUÑOZ RIVERA.
EFE REPORTAJES

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