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‘Imagine’ de John Lennon es un disco que cantaba acerca de un futuro mejor, de las injusticias, del pacifismo y, por supuesto, de su verdadero amor, Yoko Ono.EFE/EPA/CONSTANTIN ZINN

‘Imagine’ de John Lennon, un álbum que cantaba acerca de un futuro mejor, de las injusticias, del pacifismo y, por supuesto, de su verdadero amor, Yoko Ono, cumple 55 años este 9 de septiembre, un aniversario en el que la época que le acompaña no se parece a aquel mundo que su vocalista imaginaba en 1971.

Tras casi diez años de éxito, The Beatles puso su punto final, el 10 de abril de 1970, con una banda desgastada, desencuentros creativos y una Yoko Ono entrometida en el estudio de grabación que se convirtió en un personaje más de una de las rupturas musicales por excelencia en la historia.

Sin guerras, sin religiones y sin codicia, así era la tierra perfecta que un Lennon enamorado y fiel creyente del cambio colectivo dibujaba en sus canciones en la década de los 70 cuando demostró que su etapa ‘hippie’ y pacifista no era efímera y, de lo contrario, le acompañó hasta su muerte en diciembre de 1980.

Un himno por la paz.

Si Lennon siguiera vivo en el siglo XXI, probablemente se escandalizaría al ver que, efectivamente, su himno por la paz no era más que una imaginación, una utopía en la que las armas siguen siendo protagonistas. EFE/EPA/MARTIN DIVISEK

‘Imagine’ fue más bien un trabajo utópico donde ya solo quedaba la imaginación y el deseo de un mundo igualitario, sin sufrimiento. La Guerra de Vietnam estaba en su última fase y los movimientos de paz de los países occidentales no habían conseguido remover conciencias, así como la Guerra Fría, que seguía desordenando el mundo en cada decisión de ambos polos.
Es por eso que en este disco se puede ver a un Lennon mucho más desesperanzado y cansado, como se puede intuir en la canción ‘It’s so hard’, es decir, “es tan duro” o ‘How?’, en la que habla de cómo se puede dar amor si no se tiene nada en lo que confiar después de tanto esfuerzo.

Además del “no a la guerra”, también se tratan otros temas, como el amor por su esposa Yoko Ono, reflejado en la canción ‘Oh my love’, escrita y compuesta por ambos, en la que el vocalista narra lo bonito que es su mundo ahora que ella está a su lado y, en especial, que sus ojos ya están ‘wide open’, es decir, “bien abiertos”, quizá en alusión a que su esposa había cambiado por completo su visión de la vida.

También está dedicada a ella la última pista del trabajo: ‘Oh Yoko!’, mucho más alegre y con el toque ‘twist’ que solían tener las canciones de The Beatles en sus inicios. Pero estas no son las únicas dedicatorias a su mujer en el disco, la contraportada también es una fotografía que ella misma le hizo a Lennon en la que se puede leer “Imagina a las nubes goteando. Cava un agujero en tu jardín para ponerlas”, extraída de su libro ‘Grapefruit’.

Pero en ‘Imagine’ también cabía la crítica hacia un antiguo amigo, ni más ni menos que a Paul McCartney, en la canción ‘How do you sleep?’. Lennon lo hizo como una respuesta a lo que interpretó como ataques personales en el álbum del exbeatle ‘Ram’, lanzado apenas unos cuatro meses antes.

En ‘How do you sleep?’, el de Liverpool no se cortó en hacer alusiones bastante directas como: “La única cosa que hiciste fue ayer, y desde que te has ido eres solo un día más”, en referencia a ‘Yesterday’, la canción que ambos compusieron para The Beatles en 1965, y ‘Another day’, el primer sencillo de McCartney tras la ruptura de la banda.

Vista de unas flores que rodean la palabra ‘Imagine’, en referencia a la famosa canción de John Lennon, depositadas en el espacio donde se le rinde homenaje en Central Park en Nueva York (EE. UU). EFE/Ángel Colmenares

La enemistad entre estos viejos compañeros de escenarios y álbumes fue bastante sonada en la época y uno de los motivos de separación de los ‘Fab Four’. Sin embargo, ambos pudieron reconciliarse antes del asesinato de Lennon. Paul confesó en el documental de la BBC ‘John Lennon at 80’, en honor al cantante, estar muy agradecido por haber hecho las paces antes de su muerte.

Más allá de las dedicaciones, tanto de odio como de amor, el disco gozó de una excelente recepción. En Estados Unidos alcanzó el puesto número uno en el Billboard Hot 200 a finales de octubre de 1971 y acumuló un total de doce semanas en el top diez. Mientras tanto, el sencillo ‘Imagine’ alcanzó la tercera posición en noviembre, en la que se mantuvo dos semanas consecutivas.

Lennon y Ono, Ono y Lennon.

Probablemente, ‘Imagine’ no hubiese sido posible sin la ayuda de Yoko Ono, su esposa y musa por excelencia que, mientras en el mundo Lennon era la piedra angular de su inspiración, para el resto no era más que un castigo para el vocalista y su futuro profesional.
La polémica pareja de Lennon nació en Tokio en 1933, hija de la adinerada dinastía Yasuda que le dio una infancia rodeada de grandes casas, educación de élite y criados. Sin embargo, fue en 1945 cuando su familia perdió toda su riqueza y poder después de que el ejército de Estados Unidos bombardeara la capital japonesa.

Su familia se trasladó a Nueva York y a partir de este momento fue cuando comenzó a abrirse un hueco en el círculo vanguardista de la ciudad y a pulir su faceta de artista de ‘performance’. En un viaje a Londres para asistir a una exposición de arte en 1966, conoció a Lennon y, aunque existen versiones que apuntan a un interés económico por parte de Ono, ellos siempre lo han vendido como una historia genuina.

El “mayo del 68” estuvo protagonizado por las protestas estudiantiles de Francia contra el gobierno de Charles de Gaulle y fue un año histórico para el cambio social dentro del bloque capitalista de la Guerra Fría. En este ambiente de manifestaciones se inició una revolución paralela, esta vez de amor, cuando Lennon y Ono formalizaron su relación.

Críticos, admiradores y, en general, la cultura popular ha tachado a la pareja del británico como la culpable no solo de la separación de The Beatles, sino también del cambio de vida de Lennon. Su boda se celebró en apenas diez minutos en el consulado inglés de Gibraltar, en marzo de 1969, donde la pareja daba el sí quiero a una relación polémica con todo tipo de opiniones.

Lo que no se puede negar es que, para bien o para mal, Yoko Ono, artista polifacética y conceptual, aportó mucho en la creatividad del cantante y en su música. Mucho antes del disco conjunto titulado ‘Double Fantasy’ y publicado en 1980, ‘Imagine’ fue un álbum que, de cierta manera, giraba en torno a esta relación y no hubiese sido posible sin ella.

Más odiada que admirada, Ono fue la responsable de potenciar este enfoque pacifista, progresista y disruptivo a la música de su marido y es innegable que, a pesar de los rumores, su relación se mantuvo en pie doce años hasta que Mark David Chapman acabó con la vida de su ídolo en la puerta de su casa de Nueva York cuando él acababa de cumplir los cuarenta.

Si Lennon siguiera vivo en el siglo XXI, probablemente se escandalizaría al ver que, efectivamente, su himno por la paz no era más que una imaginación, una utopía en la que las armas siguen siendo protagonistas, aunque el escenario cambie, pero sobre todo, que cincuenta y cinco años después siga usándose como reivindicación de la no violencia.
Luisma Pérez.
EFE REPORTAJES

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