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Lynch debe gran parte de su reconocimiento mundial a ‘Twin Peaks’, considerado el producto más rupturista en la historia de la pequeña pantalla a escala mundial. EFE/EPA/Tytus Zmijewski

 

Se cumple el primer aniversario del fallecimiento de David Lynch, considerado uno de los cineastas más influyentes de la historia del cine. El creador de ‘Mulholland Drive’ y ‘Twin Peaks’, distinguido por su estilo surrealista y onírico, rompió las estructuras narrativas convencionales mediante un poderoso lenguaje visual y sonoro.

David Lynch fue un visionario cineasta que revolucionó el cine independiente de Estados Unidos. Nacido en Montana (EE. UU.) en 1946, formó parte de la primera generación de cineastas independientes del American Film Institute de Los Ángeles (AFI).

Tras varios años trabajando como pintor y realizador de cortometrajes, irrumpió en la escena cinematográfica en 1977 con su primer largometraje, ‘Eraserhead’. Trabajo experimental rodado en un claustrofóbico blanco y negro, aborda temas como el miedo a la paternidad y la angustia ante la sexualidad.

Narra las extrañas pesadillas y alucinaciones de un joven con un peinado estrafalario que había sido padre de una terrible criatura en una atmósfera opresiva.

Se cumple el primer aniversario del fallecimiento de David Lynch, considerado uno de los cineastas más influyentes de la historia del cine. EFE/Kiko Huesca

 

Su estilo extravagante y desconcertante recibió grandes elogios de la crítica y se convirtió en una obra de culto.

A pesar de ir a contracorriente de la industria, Hollywood le contrató para dirigir su segunda película: ‘The Elephant Man’ (1980).

 

 

 

Este drama conmovedor, basado en la vida real de Joseph Merrick, un hombre con deformaciones físicas graves, mantiene una estética visual potente, aunque es más accesible que su ópera prima.

El filme, una reflexión sobre la dignidad en contraposición a la crueldad, tuvo éxito comercial y de crítica y fue nominada a ocho Óscar.

Pero el verdadero punto de inflexión en su carrera fue ‘Blue Velvet’ (1986), obra maestra del género Neo-Noir protagonizada por su actor fetiche, Kyle Maclachlan, y Laura Dern, en el inicio de otra prolífica relación profesional.

David Lynch fue un visionario cineasta que revolucionó el cine independiente de Estados Unidos. EFE/Tytus Zmiejewski PROHIBIDO SU USO EN POLONIA[PROHIBIDO SU USO EN POLONIA]

Lynch definió la tensión entre la apacible fachada de la vida cotidiana de clase media y la latente depravación sexual y perfeccionó la exploración de la oscuridad del inconsciente a través de personajes extremos.

Su siguiente película fue ‘Wild at Heart’ (1990), una ‘road movie’ de culto basada en la novela homónima de Barry Gifford, protagonizada por Nicolas Cage y Laura Dern.
El filme, que narra la huida a California de una pareja de amantes, es una muestra de estilo ‘kitsch’, al exagerar con irónico sentimentalismo el contraste entre el amor de los protagonistas con el mundo corrupto que los persigue.

Con ‘Lost Highway’, Lynch inició en 1997 su trilogía de películas sobre identidades fracturadas, completada con ‘Mulholland Drive’ (2001) y ‘Inland Empire’ (2006).
En este escalofriante thriller psicológico su cine se volvió más impenetrable, además de exhibir un catálogo de imágenes turbadoras que consolidaron su estilo personal.
‘Mulholland Drive’, por su parte, es un thriller erótico que retrata las desventuras de dos aspirantes a estrellas de cine en un seductor, pero maligno Hollywood.

Su último e inclasificable largometraje, ‘Inland Empire’, es una reflexión surrealista sobre la industria cinematográfica, donde prioriza la experimentación visual y sensorial sobre la narrativa.

Mientras desarrollaba la trilogía, había estrenado ‘The Straight Story’ (1999), su película más convencional, donde cambió lo esteticista por una sencilla realización.

Es un drama rural donde se narra la historia real de un hombre de 73 años que recorrió casi 400 kilómetros en una vieja segadora para visitar a su hermano enfermo.

Durante su trayectoria, Lynch fue reconocido en Cannes con la Palma de Oro por ‘Wild at Heart’ y el premio a Mejor Director por ‘Mulholland Drive’.

Nominado tres veces por la Academia en la categoría de Mejor director, recibió un Óscar honorífico en el año 2020.

El fenómeno televisivo de ‘Twin Peaks’.

Lynch debe gran parte de su reconocimiento mundial a ‘Twin Peaks’, considerado el producto más rupturista en la historia de la pequeña pantalla a escala mundial.
Su éxito supuso un punto de inflexión en la ficción televisiva al introducir elementos de vanguardia que eran inéditos para la audiencia masiva del prime time, sentando las bases estéticas y narrativas de series más arriesgadas.

La producción, convertida en un fenómeno cultural, fusiona el misterio policial con la imaginería onírica y yuxtapone la placidez residencial americana con la depravación subyacente.

Destacaba por su estilo recargado, su perspectiva desconcertante, la atmósfera inquietante y los personajes estrambóticos.

Imagen de archivo fechada en octubre de 2019 del director David Lynch y su esposa Emily Stofle. EFE/EPA/NINA PROMMER

 

La primera temporada, realizada junto a Mark Frost y estrenada en Estados Unidos en 1990, rompió los límites de la narración audiovisual convencional. Tuvo una segunda edición en 1991.

Estaba protagonizada por Kyle Maclachlan en el papel del agente especial del FBI Dale Cooper que investiga el misterioso asesinato de una joven llamada Laura Palmer en un extraño pueblo del noroeste estadounidense.

La frase “¿Quién mató a Laura Palmer?” se convirtió en una de las preguntas culturalmente más significativas de la historia de la televisión. Su significado iba más allá de la simple respuesta a un crimen, trataba de la exploración del mal existencial.

La inmersión psicológica profunda característica de la mítica serie fue obra de la combinación de la icónica banda sonora de Angelo Badalamenti y del diseño de un sonido meticuloso.

El enigmático thriller regresó en 2017 con una tercera temporada titulada ‘Twin Peaks: The Return’.

En 1992 se había estrenado el largometraje ‘Twin Peaks: Fire Walk With Me’, una precuela de la última semana de Laura Palmer antes de su asesinato.

En su recorrido completo, ‘Twin Peaks’ optó a 27 nominaciones a los Premios Emmy, ganando 2 de ellos. La serie original obtuvo 3 Premios Globo de Oro.

Las claves del estilo Lynchiano.

La filmografía de Lynch rompió los paradigmas establecidos y redefinió el cine moderno al anteponer los elementos oníricos a la narrativa visual convencional.

Su estilo se caracteriza por una estética surrealista, una atmósfera inquietante y el uso de símbolos perturbadores, personajes singulares y ambientes de pesadilla.

Lo distintivo de su obra radica en la exploración de las fuerzas psíquicas oscuras que controlan el comportamiento humano y distorsionan la realidad, tales como la paranoia, el deseo y la alienación.

Una de las principales herramientas que definen la realización lynchiana es el estilo surrealista, que utiliza secuencias de sueños para subvertir la lógica cotidiana.

Asimismo, señala la yuxtaposición inquietante del aspecto aparentemente ingenuo de la idealizada América residencial con la oscuridad latente de la depravación total subyacente.
El simbolismo emocional se muestra a través de imágenes diseñadas para despertar estados psicológicos como el miedo o la incomodidad.

La carretera como el viaje al inconsciente, la cortina roja como el umbral entre realidad y sueño y el fuego como mal puro son algunos de los ejemplos más relevantes.
Formalmente, la narrativa cinematográfica no es lineal y no responde a conexiones causales claras, por lo que los acontecimientos resultan incomprensibles y generan incertidumbre en el espectador.

Otra clave de su estilo es la inmersión en el intercambio de las identidades de los personajes, que discurren sobre realidades alternativas ilusorias e inestables.
En el ámbito visual, Lynch impulsó una estética barroca representada por el uso de iluminación contrastada, colores saturados, extraños ángulos de cámara y composiciones irregulares.

Asimismo, es llamativa la atmósfera inquietante destinada a que el espectador experimente una amenaza sensorial bajo una superficie de aparente normalidad.
Para acentuar la sensación de ansiedad, la película utiliza una banda sonora compuesta por ruido industrial, zumbidos constantes y la melancólica música de Angelo Badalamenti.
por Isaac Pérez Arocas.
EFE REPORTAJES

 

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