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Más allá del esquí: tres formas extraordinarias de vivir el invierno europeo

Desde un histórico hotel Art Nouveau en St. Moritz hasta un refugio gastronómico en Courchevel y un santuario de bienestar en las Dolomitas, tres propiedades de Small Luxury Hotels of the World™ revelan que la magia del invierno alpino va mucho más allá de las pistas.

En los Alpes europeos, el invierno tiene muchas formas de vivirse. Para algunos, comienza con el sonido de los esquís deslizándose sobre la nieve recién caída. Para otros, con una cena frente a las montañas, una tarde dedicada al bienestar o el placer de contemplar un paisaje completamente blanco desde la calidez de una habitación.

Aunque destinos como St. Moritz y Courchevel han construido su reputación alrededor de los deportes de invierno, su atractivo trasciende las pistas. La arquitectura, la gastronomía, el diseño y las tradiciones locales han convertido estas regiones en escenarios de experiencias que merecen el viaje por sí mismas.

Tres hoteles independientes que forman parte de Small Luxury Hotels of the World™ ofrecen distintas perspectivas de esta temporada: la reinvención de un ícono suizo, la elegancia gastronómica de los Alpes franceses y una interpretación del bienestar profundamente conectada con la naturaleza italiana.

GRACE LA MARGNA ST MORITZ, Suiza

St. Moritz lleva generaciones siendo uno de los destinos invernales más reconocidos de Europa. En esta localidad de la Alta Engadina, donde las montañas rodean un lago que se transforma con las estaciones, el invierno forma parte de una cultura que combina deporte, arquitectura y vida social.

En ese escenario se encuentra GRACE LA MARGNA ST MORITZ, un edificio histórico cuya restauración ha recuperado el esplendor de su arquitectura Art Nouveau sin renunciar a una sensibilidad contemporánea.

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La propiedad propone un interesante encuentro entre épocas. Su arquitectura conserva el carácter de un hotel alpino clásico, mientras que sus habitaciones y suites introducen líneas modernas, grandes ventanales y vistas panorámicas hacia las montañas. En sus espacios comunes, obras de artistas y fotógrafos aportan una dimensión cultural que va más allá de la decoración.

La gastronomía también participa en esta reinterpretación del destino. Lejos de limitarse a los sabores tradicionalmente asociados con la montaña, el hotel incorpora una propuesta mediterránea que aporta un contraste inesperado al paisaje suizo. N/5 – The Bar, por su parte, ofrece un espacio para prolongar la tarde con cocteles después de explorar la región.

Desde aquí, los viajeros pueden descubrir las pistas de la Alta Engadina, recorrer St. Moritz o simplemente observar cómo cambia la luz sobre el paisaje alpino. La experiencia no depende de cuántas horas se pasen esquiando, sino de la posibilidad de descubrir un destino histórico desde una perspectiva actual.

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HÔTEL LE STRATO, Francia

En Courchevel 1850, el invierno tiene una personalidad distinta. Situado en los Alpes franceses, este destino es conocido tanto por sus pistas como por su escena gastronómica, sus boutiques y una forma de entender la hospitalidad en la que los detalles ocupan un lugar central.

Hôtel Le Strato interpreta ese espíritu desde una atmósfera íntima que recuerda a una gran residencia familiar en la montaña. Chimeneas, piezas antiguas, esculturas de madera y materiales cálidos construyen espacios que invitan a permanecer en ellos, mientras los balcones de las habitaciones y suites permiten contemplar el paisaje nevado.

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Su ubicación al pie de la pista Cospillot ofrece acceso directo a la nieve. Por la mañana, los huéspedes pueden salir del hotel con los esquís puestos y comenzar a explorar el dominio esquiable. Al regresar, la experiencia cambia de ritmo.

Uno de los principales atractivos de Le Strato se encuentra en su propuesta culinaria. Baumanière 1850, su restaurante gastronómico, traslada a la montaña la influencia de la cocina provenzal, combinando sabores del sur de Francia con ingredientes y referencias propias del invierno alpino. La experiencia convierte la cena en un acontecimiento tan importante como una jornada sobre las pistas.

El bienestar ocupa otro lugar destacado. Con más de 900 metros cuadrados, el spa del hotel reúne tratamientos personalizados, una piscina interior y grandes ventanales desde los que se contempla la montaña. Es un espacio concebido para disfrutar del contraste entre el frío exterior y la calidez del refugio.

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FORESTIS, Italia

Hay lugares donde el invierno parece invitar a hacer menos. A caminar sin prisa, observar los árboles cubiertos de nieve y descubrir que el silencio también puede formar parte de un viaje.

A 1,800 metros de altitud, entre los bosques del Tirol del Sur y frente a las cumbres de las Dolomitas, FORESTIS propone precisamente esa relación con el paisaje.

Su historia se remonta a 1912, cuando las condiciones ambientales de la región motivaron estudios sobre los beneficios de su entorno natural y, posteriormente, el establecimiento de un sanatorio. Más de un siglo después, la conexión entre naturaleza y bienestar continúa siendo parte fundamental de la identidad del lugar.

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La arquitectura responde a esa misma filosofía. Grandes ventanales, materiales naturales y espacios minimalistas permiten que las montañas sean las protagonistas. Desde las habitaciones hasta el restaurante, el paisaje permanece presente, cambiando de tonalidad conforme avanza el día.

En el spa, los tratamientos toman inspiración de los árboles, las piedras y antiguas tradiciones celtas. Los rituales incluyen experiencias como baños con sales del bosque y ceremonias relacionadas con la naturaleza, mientras las piscinas y áreas de descanso ofrecen una perspectiva distinta del entorno alpino.

La cocina sigue una lógica similar. Los ingredientes de temporada y los productos de la región inspiran una propuesta gastronómica contemporánea, servida en un restaurante cuyo diseño escalonado permite disfrutar de las vistas hacia las Dolomitas.

Durante el invierno, es posible explorar los senderos nevados con raquetas, practicar esquí o simplemente permanecer frente a las montañas. Aquí, la experiencia no está definida por una agenda de actividades, sino por la posibilidad de reconectar con el entorno.

FORESTIS demuestra que el invierno también puede ser una temporada para detenerse. Y que, en ocasiones, el mayor privilegio de estar en la montaña es no tener ninguna prisa por abandonarla.

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Tres destinos, una nueva manera de descubrir el invierno

Entre la herencia arquitectónica de St. Moritz, la tradición gastronómica de Courchevel y la serenidad de las Dolomitas: estos tres hoteles muestran que no existe una sola forma de experimentar los Alpes europeos.

Para quienes buscan una temporada de invierno que combine cultura, diseño, gastronomía y naturaleza, las montañas ofrecen mucho más que nieve. Son destinos con historias propias, donde cada estancia puede convertirse en una forma diferente de descubrir el lugar.

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