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Asturias es conocida por sus paisajes verdes, sus montañas y sus bosques, pero también por sus cascadas escondidas entre la vegetación. A pocos minutos de Oviedo, existen varios saltos de agua que se han convertido en pequeñas joyas naturales para quienes buscan rutas y paisajes sorprendentes durante una escapada de fin de semana. Foto: Turismo de Asturias

¿Tres enclaves cerca de la capital de Oviedo que combinan senderismo agradable, naturaleza espectacular y entorno sin masificar? Las cascadas de Oneta, del Xiblu y la de Guanga.

Asturias es conocida por sus paisajes verdes, sus montañas y sus bosques, pero también por sus cascadas escondidas entre la vegetación. A menos de una hora de Oviedo, existen varios saltos de agua que se han convertido en pequeñas joyas naturales para quienes buscan rutas sencillas y paisajes sorprendentes durante una escapada de fin de semana.

Entre ellas destacan tres enclaves que combinan senderismo agradable, una naturaleza espectacular y un entorno sin masificar: nos referimos a las Cascadas de Oneta, la Cascada del Xiblu y la Cascada de Guanga.

CieloAstur supone, gracias a su altitud, una estancia única entre nubes pero con todas las comodidades y el confort de sus instalaciones para disfrutar del entorno natural que le rodea. Un espacio de 10.000 metros cuadrados de prados verdes con un 12 ecovillas independientes. (Foto: CieloAstur)

El auge del turismo de naturaleza ha llevado a muchos viajeros a buscar rutas cortas y paisajes poco conocidos cerca de las ciudades. Cascadas, bosques y miradores se han convertido en algunos de los grandes atractivos del interior asturiano, donde el equilibrio entre uso turístico y conservación sigue siendo clave en un territorio marcado por la tradición ganadera y la vida rural.

Desde alojamientos situados en plena montaña, como CieloAstur, muchos visitantes aprovechan su estancia para explorar estos rincones naturales y descubrir una Asturias más tranquila, donde la naturaleza sigue siendo la gran protagonista y donde aún es posible reconocer el paisaje atlántico en su estado más puro.

 

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Cascadas de Oneta, uno de los saltos de agua más impresionantes del occidente asturiano
Situadas en el concejo de Villayón, las cascadas de Oneta forman uno de los conjuntos naturales más espectaculares del occidente asturiano, declarado Monumento Natural. Se encuentran a unos 120 kilómetros de Oviedo (aproximadamente 1 hora y 50 minutos en coche) y a unos 25 kilómetros de Navia, la principal referencia urbana de la zona.

Este enclave lo conforman tres cascadas escalonadas en pocos metros, siendo la primera —conocida como La Firbia— la más impresionante, con una caída de alrededor de 15 metros de altura. El sonido constante del agua y la humedad ambiental han favorecido la aparición de una vegetación exuberante, con presencia de helechos, musgos y líquenes que cubren las rocas, además de especies propias del bosque atlántico como castaños, robles y avellanos.

Tres enclaves cerca de la capital de Asturias combinan senderismo, una naturaleza espectacular y un entorno sin masificar: las Cascadas de Oneta, la Cascada del Xiblu y la Cascada de Guanga. (Foto: Turismo de Asturias)

El recorrido para llegar hasta ellas es sencillo y muy accesible: una ruta señalizada de aproximadamente 1,5 kilómetros ida y vuelta, que atraviesa antiguos caminos rurales, prados y pequeños bosques. Este trazado conserva, además, la huella de la arquitectura tradicional asturiana, con muros de piedra y pequeñas construcciones vinculadas a la actividad agrícola.

Cascada del Xiblu, un salto de agua entre montañas

En el entorno del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, en el concejo de Teverga, se encuentra la espectacular cascada del Xiblu, una de las más fotografiadas del interior de Asturias. Se sitúa a tan solo unos 50 kilómetros de Oviedo (alrededor de 1 hora en coche), en una de las áreas de montaña mejor conservadas de la región.

Este salto de agua desciende por una pared rocosa cubierta de musgo y vegetación, creando un paisaje que cambia con cada estación del año. Durante la primavera y tras las lluvias, el caudal aumenta y la cascada muestra toda su fuerza, mientras que en otoño el entorno se tiñe de ocres y dorados, reflejo de un bosque caducifolio dominado por hayas y robles.

 

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La ruta hasta la cascada atraviesa senderos forestales y antiguos caminos ganaderos utilizados durante siglos para la trashumancia local. Este detalle añade un valor cultural al recorrido, que permite entender la relación histórica entre el paisaje y la actividad humana en la montaña asturiana. No es raro encontrar también rastros de fauna como corzos o aves forestales, en un entorno donde la biodiversidad sigue siendo notable.

En Linares de Proaza, una pequeña y singular aldea asturiana, que forma parte del municipio se encuentra CieloAstur, un alojamiento de lujo ecosostenible, distinguido con Cuatro Llaves, una finca de 10.000 metros cuadrados de prados verdes acoge un total de 12 eco villas independientes, de gran confort para disfrutar del entorno natural. (Foto, CieloAstur)

Cascada de Guanga, una joya natural muy cerca de Oviedo

Para quienes buscan un plan rápido de naturaleza, la cascada de Guanga es una de las excursiones más sorprendentes en las inmediaciones de la capital astur. Se localiza en el concejo de Santo Adriano, a solo 15 kilómetros de Oviedo, lo que la convierte en una escapada accesible en menos de 20 minutos en coche.

Ubicada en un entorno rural de bosques y praderas, esta cascada aparece casi de forma inesperada entre la vegetación, alimentada por pequeños cursos de agua que descienden desde la sierra del Aramo. El entorno está dominado por alisedas y fresnedas propias de ribera, junto a la presencia de laureles y espinos, que aportan densidad y frescor al paisaje.

Su fácil acceso y la belleza del entorno la han convertido en una escapada perfecta para quienes desean disfrutar de la naturaleza sin realizar largas caminatas. Además, su proximidad a rutas históricas como la Senda del Oso refuerza su interés, integrándola en un territorio donde naturaleza, historia y tradición conviven en pocos kilómetros.
Estas tres cascadas permiten comprender la diversidad paisajística de Asturias: desde el occidente más húmedo y atlántico hasta la montaña central y los valles cercanos a la capital. Tres formas distintas de acercarse a un mismo elemento —el agua— que, en Asturias, sigue siendo uno de los grandes arquitectos del paisaje.

¿Y si nos quedamos a dormir?

Muy cerca de esta última cascada, en Linares de Proaza, una pequeña y singular aldea asturiana de este municipio se encuentra CieloAstur, un alojamiento de lujo ecosostenible, distinguido con Cuatro Llaves, máxima distinción para alojamientos de este tipo.
Gracias a su altitud, supone una estancia única al dormir entre nubes pero con todas las comodidades y el confort de sus instalaciones y disfrutar del bello entorno natural que le rodea.

CieloAstur

Una finca de 10.000 metros cuadrados de prados verdes con un total de 12 ecovillas independientes.

La mayor parte del consumo energético está basado en energías renovables. Los alojamientos y los diferentes espacios interiores cuentan con un sistema de aerotermia, que permite la renovación del aire constantemente con el exterior. En las habitaciones, el consumo de agua, destaca el uso del llamado “Km 0”, sistema donde el agua de un manantial cercano es filtrada por ósmosis y envasada.

El resort CieloAstur brinda el máximo valor añadido a sus huéspedes para que disfruten su estancia con el menor impacto medioambiental posible como bandera. Todas sus ecovillas están construidas respetando el entorno, en ambientes nórdicos y minimalistas.
Amalia González Manjavacas
EFE REPORTAJES

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