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Antonia Rivera y Gretta Trujillo

El 58 aniversario de la Universidad La Salle Bajío fue la ocasión precisa para reunir a más de 1 mil 500 personas entre estudiantes, egresados, docentes y personal colaborativo, así como a sus familias en el Campus Campestre, que se convirtió en punto de encuentro para generaciones que compartieron algo más que un espacio: una historia, los valores y a la identidad lasallista que ha perdurado en 58 años de vida universitaria bajo el carisma lasaliano.

La jornada comenzó con la celebración eucarística “Caminos de Encuentro”, oficiada por Monseñor Ramón Orozco, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de León; quien, en su mensaje, se dirigió especialmente a las juventudes para recordarles no perder de vista la Fe.

El nombre de la celebración pareció resumir el espíritu de la jornada: caminos distintos que volvieron a cruzarse en casa. En ese sentido, el Hno. Felipe Ocádiz Luna, Vicerrector de Bienestar Universitario, dio la bienvenida a la asistencia y animó a disfrutar de esta oportunidad de encuentro y reencuentro; pero, a no olvidar que “La Salle siempre será su casa”, por lo que llamó a que “permanezcamos unidos”, tal como lo reza el lema universitario: Indivisa Manent.

El balón volvió a rodar en los partidos de egresados de los Equipos Representativos de básquetbol, voleibol y fútbol. Quienes alguna vez defendieron la camiseta regresaron a las canchas para reencontrarse con el deporte y con quienes, actualmente, portan el escudo felino por todo el país. En la explanada de Mi Museo Universitario La Salle (MiM), donde se impartieron talleres de ciencia, hidroponía, papiroflexia, pulseras, decoración de macetas y nieves artesanales; mismos que compartieron espacio con la Ruleta Felina, juegos infantiles , los Feli Aros, la Lotería Lasallista, una cabina de fotos y otras actividades. Cada propuesta convirtió la explanada en un lugar de encuentro, donde las familias pudieron llevarse consigo un nuevo recuerdo y aprendizaje.

Aunado a ello, hubo espacios para los lasallistas más pequeños con la Granjita de la Facultad de Veterinaria, donde estudiantes explicaron de forma lúdica, la importancia del cuidado y respeto por los animales. Todo el campus se llenó de arte y colores, pues aparecieron también los grupos de talleres culturales con números itinerantes de danza árabe, flamenco, capoeira, tahitiano, ritmos latinos y teatro, como pequeñas postales que evocaron la alegría de la vida universitaria.

Para cerrar con broche de oro, la Sonora Imperial llevó su ritmo a la jornada con un concierto que puso a la Comunidad a disfrutar de una tarde festiva. Al final, los 58 años no fueron sólo son una cifra; son rostros que volvieron a encontrarse, las generaciones que compartieron una cancha, las familias que jugaron juntas, la música que reunió a la Comunidad, las expresiones artísticas que llenaron de color el campus y cada actividad que hizo del Día de la Comunidad una celebración de la identidad lasaliana. Porque celebrar 58 años también fue celebrar la dicha de pertenecer y de construir, juntas y juntos, el #OrgulloLasallista.

Imágenes: Revista Q

 

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