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La melena de Shakira es uno de sus sellos estéticos. EFE/Juanjo Martín

Aunque la cantante colombiana ha pasado por distintas etapas capilares, desde el cabello oscuro y el rojo intenso de sus primeros años hasta el rubio dorado que hoy se asocia a su imagen, hay algo que permanece: el volumen, la textura y el movimiento.
Su gira ‘Las Mujeres Ya No Lloran World Tour´, que la lleva por medio mundo, corrobora su éxito. Sobre el escenario, una estética que ya es sello propio de la cantante más allá del paso del tiempo o las tendencias: su cabello ondulado.

El rubio cálido que aporta dimensión.

El color es uno de los elementos que definen la imagen capilar de Shakira. Su rubio no se percibe como una tonalidad plana, sino como una combinación de matices dorados, miel y beige que aportan profundidad y luminosidad. La distribución de los reflejos contribuye a que las ondas destaquen y el cabello parezca tener más dimensión.

“La iluminación no es un bloque uniforme desde la raíz, sino que está distribuida por la melena con distintas intensidades. Eso aporta dimensión y hace que el movimiento de sus ondas se perciba mucho más”, explica la experta Noelia Jiménez a EFE, estilista capilar.

La especialista apunta a la importancia de observar el resultado: los tonos cálidos se integran con la base y evitan un contraste excesivamente marcado. El efecto puede adaptarse a distintos tonos de rubio, desde los más dorados hasta los más beige, siempre que se mantenga una combinación de matices que aporte profundidad.

Ondas que huyen de la perfección.

El cabello “conserva una textura irregular, con mechones que se mueven de manera independiente y un volumen que evita el acabado rígido”. Esa naturalidad es parte de su atractivo: el peinado acompaña el movimiento sin perder cuerpo.
La propia cantante ha explicado en distintas ocasiones que recurre a técnicas sencillas, como trabajar el cabello ligeramente húmedo con producto y trenzarlo para conseguir ondas cuando se seca. El tamaño de las trenzas influye en el resultado: “cuanto más finas, más marcada será la onda; cuanto más gruesas, más abierta y relajada”.

Para reproducir este efecto, conviene empezar con el cabello ligeramente húmedo y aplicar un producto hidratante o antiencrespamiento. Después, se pueden hacer varias trenzas y soltarlas cuando el pelo esté seco.

Para terminar, basta con separar los mechones con los dedos, sin recurrir al cepillo, y aplicar una pequeña cantidad de sérum o aceite en las puntas. Si se necesita más definición, se puede utilizar una tenacilla en algunos mechones, sin trabajar toda la melena de forma uniforme.

El corte controla el volumen y acompaña el movimiento. EFE/Juanjo Martín

 

La clave es que no todas las ondas queden exactamente iguales. El objetivo no es conseguir un rizo perfecto, sino una textura con movimiento y un punto desenfadado.
Un corte pensado para el movimiento.
La longitud es inseparable de la imagen de Shakira, pero una melena larga no tiene por qué resultar pesada. Las capas progresivas, especialmente de medios a puntas, ayudan a distribuir el volumen y favorecen el movimiento sin sacrificar la densidad de los extremos. Algunos mechones más cortos alrededor del rostro suavizan el contorno y dan dinamismo al conjunto.
La clave está en evitar un exceso de capas que reste cuerpo al cabello. En una melena abundante, el corte debe aligerar sin desdibujar su forma, mantener la sensación de densidad y permitir que las ondas se muevan con naturalidad.

 

La melena de Shakira es uno de sus sellos estéticos. EFE/Juanjo Martín

“Ella baila y utiliza la propia melena como parte del espectáculo. Por eso necesita longitud y densidad, pero también suficiente ligereza interna para que el cabello vuelva a caer con naturalidad”, señala Jiménez.

Para trasladar esa idea a un corte cotidiano, es importante tener en cuenta la textura natural, la cantidad de cabello y el tiempo que se dedica al peinado. Las capas pueden ayudar a dar movimiento, pero su distribución debe adaptarse a cada melena.
Cuando el cabello forma parte de la identidad.

A lo largo de su carrera, Shakira ha cambiado de color y de estilo, pero su melena ha mantenido ciertos rasgos reconocibles: la longitud, el volumen y una textura que se aleja de los acabados demasiado pulidos. Esa continuidad demuestra que una imagen personal no depende necesariamente de conservar siempre el mismo peinado, sino de mantener algunos códigos que permitan reconocerla.

“Cuando una imagen funciona y además representa tu personalidad no ha

Los reflejos claros están aplicados estratégicamente para acompañar así el dinamismo de la melena. EFE/ Nicolas Gerardin

y que reinventarla constantemente. Puede evolucionar y creo que ese es el acierto de Shakira: su pelo ha cambiado con ella, pero nunca ha dejado de parecer su pelo”, concluye.
Más que reproducir cada detalle de su melena, la inspiración está en comprender qué la hace reconocible: el movimiento, la mezcla de tonos cálidos y una textura que no busca la perfección absoluta. Una combinación que funciona tanto sobre el escenario como fuera de él.
María Muñoz Rivera.
EFE REPORTAJES

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