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“El hantavirus puede ser muy peligroso para la persona que se enferma, pero no representa el mismo riesgo amplio de brote que el SARS o covid-19”, sostiene el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). Imagen de Freepik.

Entre todos los hantavirus conocidos, el de la cepa Andes, responsable del brote del crucero MV Hondius, es el único que puede transmitirse de una persona a otra. Los especialistas nos explican mediante qué vías lo hace y cuál es su capacidad de contagio.

Los hantavirus son una familia de virus que afectan a los roedores y, por lo general, cada uno de ellos se asocia con una especie concreta de animal. Existen dos grandes grupos: los hantavirus euroasiáticos y los americanos. Los presentes en Europa y Asia, cuando infectan al ser humano, pueden provocar una enfermedad grave denominada fiebre hemorrágica con síndrome renal. Esta patología puede llegar a provocar hemorragia interna e insuficiencia renal aguda. Su gravedad varía en función del virus que provoque la infección.

“Las infecciones por los virus Hantaan y Dobrava por lo general causan síntomas graves, donde el 5 al 15 % de los casos son mortales. En contraste, las infecciones por los virus de Seúl, Saaremaa y Puumala suelen ser más moderadas, con menos del 1 % de personas que mueren por la enfermedad”, destacan los especialistas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

En cambio, los hantavirus americanos, entre los que se encuentra la cepa Andes, originan una enfermedad diferente en las personas. Su manifestación más grave es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. La Guía Clínica de Hantavirus, elaborada por el Ministerio de Salud de Chile, indica que esta enfermedad tiene tres fases: la prodrómica, la cardiopulmonar y la convalecencia. En la fase prodrómica, que suele durar entre uno y seis días, aparecen los síntomas. Estos son inespecíficos como fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea o dolor en las articulaciones.

A la fase prodrómica le sigue la cardiopulmonar con aparición brusca de tos, dificultad respiratoria e inestabilidad hemodinámica. Esto puede evolucionar hacia una insuficiencia respiratoria severa y una insuficiencia cardiaca aguda, “con desenlace fatal en aproximadamente entre el 30% y el 40% de los pacientes”, recoge la Guía Clínica de Hantavirus. Asimismo, indica que los pacientes que fallecen lo hacen habitualmente en las primeras 24 o 48 horas desde el inicio de esta fase.

Quienes sobreviven a la fase cardiopulmonar pasan a la fase de convalecencia, en la que se suele producir una recuperación completa de la función pulmonar y hemodinámica. Esta fase puede ser extensa y durar alrededor de tres meses.

Por lo general, las personas que se infectan con hantavirus lo hacen por haber inhalado partículas contaminadas con orina, heces o saliva de roedores, en lugares como establos o granjas. Imagen de Freepik.

De persona a persona.

Por lo general, las personas que se infectan con hantavirus lo hacen por haber inhalado partículas contaminadas con orina, heces o saliva de roedores. “Las partículas víricas quedan suspendidas en el aire al barrer, sacudir, mover objetos o realizar actividades de limpieza en lugares con infestación de roedores y son inhaladas por personas próximas. Las cabañas, almacenes, graneros, leñeras, viviendas rurales abandonadas durante meses o áreas mal ventiladas constituyen los entornos de mayor riesgo. La exposición puede producirse también durante actividades laborales (trabajadores forestales, agricultores, exterminadores, militares en maniobras) o recreativas (campings, senderismo, espeleología, alojamiento en refugios)”, detallan los especialistas del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

“Vías secundarias menos frecuentes incluyen el contacto directo de mucosas, conjuntiva o piel no intacta con saliva, orina o heces de roedores, la mordedura de roedor infectado y, excepcionalmente, la ingestión de alimentos o agua contaminados”, añaden

Se han identificado más de veinte especies de hantavirus que pueden causar enfermedad en los seres humanos, pero sólo uno de ellos puede transmitirse de persona a persona, según la evidencia científica disponible hasta la fecha. Se trata del hantavirus Andes, precisamente la cepa responsable del brote en el crucero.

La transmisión entre humanos “sólo ocurre bajo condiciones de contacto cercano, prolongado e intenso. Un contacto breve no conduce necesariamente a una infección”, destaca Thomas Hofmann, jefe de preparación y respuesta ante emergencias del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés).
Del mismo modo, los expertos de la Sociedad Española de Medicina Interna subrayan que el contagio entre personas requiere contacto estrecho y prolongado: convivencia en domicilio, atención sanitaria sin protección adecuada, parejas sexuales o eventos sociales con elevada densidad y duración (velatorios, fiestas familiares prolongadas).

Gráfico elaborado por la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) referente al contagio por hantavirus. SEMI.

“Según la evidencia disponible, el periodo de transmisibilidad se extiende desde aproximadamente 48 horas antes del inicio de los síntomas hasta cinco días después, coincidiendo con la fase de máxima viremia. Esta característica obliga a aplicar medidas de aislamiento estricto desde el momento mismo de la sospecha clínica”, manifiestan.

No obstante, aunque puede transmitirse de persona a persona, las autoridades sanitarias descartan que el hantavirus Andes pueda producir una pandemia, puesto que no es muy contagioso y su reservorio, el ratón colilargo, sólo está presente en América del Sur. “El hantavirus puede ser muy peligroso para la persona que se enferma, pero no representa el mismo riesgo amplio de brote que el SARS o covid-19”, sostienen los especialistas del ECDC.

“No estamos tratando con covid ni con gripe”, apunta Thomas Hofmann. El jefe de preparación y respuesta ante emergencias del ECDC afirma que todavía pueden aparecer más casos, pero “si se toman las medidas adecuadas, se aísla a las personas y se informa a los contactos, no habrá más cadenas de transmisión”.

Asimismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, señala que, dado el periodo de incubación del virus (de hasta seis semanas), “es posible que se notifiquen más casos”. El doctor Tedros, en relación con el actual brote de hantavirus Andes, expresa que “aunque se trata de un incidente grave, la OMS considera que el riesgo para la salud pública es bajo”.
Purificación León EFE-REPORTAJES

 

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