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El modelo conceptual de “los 5 cerebros” o capacidades cerebrales clave (representado en la imagen de manera aproximada y alegórica) nos sirve de guía para mejorar nuestro bienestar. Foto: Captainvector-123RF.

Tenemos cinco capacidades cerebrales que deciden nuestro futuro. Se entrenan observando, imitando y adaptándose de continuo a las personas que nos rodean o con las que convivimos, que no solo ocupan un lugar en nuestra vida sino que también remodelan nuestra mente. Por eso elegirlas bien es un factor de salud cerebral, explica una experta en neurociencia y liderazgo.

¿Por qué tantas personas inteligentes, preparadas y con experiencia no siempre consiguen avanzar como esperan, en su vida personal, laboral o profesional?

Para Gladys Kali (www.gladyskali.com), experta en neurociencia y liderazgo consciente, el éxito de una persona no reside únicamente en su disciplina, motivación o talento individual, sino también en un factor menos visible pero a menudo determinante: el ‘ecosistema humano’ con el que está más en contacto, es decir las personas con las que más se relaciona.

Kali sostiene que nuestro cerebro no se desarrolla en aislamiento, sino en sociedad, ya que las conversaciones, los estándares, el intercambio de opiniones, observaciones e información y las relaciones que forman parte de nuestra vida diaria, influyen directamente en nuestra toma de decisiones, expectativas y la percepción de lo que se considera posible.

Nuestros cerebro no se desarrolla en aislamiento sino a través de nuestras interacciones en el ámbito social, según Kali. Foto: Janosch Lino/Unsplash.

Capacidades neurosociales equiparables a cerebros.

Basándose en esta idea, esta especialista ha diseñado el modelo “Los 5 cerebros que deciden tu futuro”, un marco que identifica las cinco funciones o capacidades neurosociales presentes en los entornos humanos que favorecen el crecimiento sostenido, a cada una de las cuales considera conceptualmente como un ‘cerebro’ con características diferenciales propias.

 

 

 

Este modelo se ha convertido en una herramienta práctica cuyo primer paso es un test que permite identificar qué cerebro domina el ecosistema humano de una persona y cuál está menos desarrollado; qué bloqueos pueden estar limitando su crecimiento; qué desequilibrios afectan a sus resultados y qué elementos necesita reforzar para poder avanzar.

Gladys Kali, especialista en neurociencia y liderazgo consciente, ha creado el modelo “Los 5 cerebros que deciden tu futuro”. Foto: Gladys Kali.

“En muchos casos, cuando se analiza la falta de progreso personal, profesional o laboral, el foco no debería situarse exclusivamente en la persona y en sus cualidades, sino en la posible falta de desarrollo de alguno de los ‘cinco cerebros’ necesarios para un desarrollo equilibrado”, explica Kali.

“Las personas con las que convivimos no solo ocupan un lugar en nuestra vida, sino que también remodelan nuestro cerebro”, señala, poniendo como ejemplo algunas experiencias que ha vivido en primera persona.

“Mi madre es una de las personas que más ha desarrollado mi cerebro emocional. Viéndola actuar he aprendido mucho de su capacidad extraordinaria para escuchar sin juzgar, para mantener la calma cuando otros se alteran y para recordarme que detrás de cada comportamiento siempre hay una emoción”, señala

“Por otro lado, mi pareja tiene una enorme capacidad para analizar las situaciones con serenidad antes de tomar una decisión. Cuando mi cerebro me impulsa a reaccionar rápido, convivir con él me obliga a parar, pensar y contemplar alternativas que probablemente yo no habría visto”, añade.

Trabajo personal y entorno social.

“Por supuesto, también necesitamos entrenar nosotros mismos nuestros cinco cerebros, leyendo, aprendiendo, saliendo de nuestra zona de confort o cuestionando nuestros propios hábitos, para fortalecer nuestras conexiones neuronales. Pero cuando ese trabajo personal se combina con un entorno humano que nos impulsa a crecer, el cambio se acelera”, recalca.

“Todos podemos desarrollar nuestros cinco cerebros, pero también somos el reflejo de nuestro ecosistema humano. Por eso, elegir bien a las personas que nos rodean también es una decisión de salud cerebral”, enfatiza.

“Cambiar la personalidad o los rasgos particulares de un individuo es complejo, pero intervenir en el entorno cotidiano, las conversaciones, las influencias y las personas que lo conforman, resulta más accesible, y muchas veces es en ese nivel donde se inicia la verdadera transformación”, explica.

El ‘cerebro Espejo’ fomenta la autoconciencia, una habilidad crucial para el crecimiento personal y profesional. Foto: Pavel Danilyuk/Pexels.

Kali señala que “el cerebro humano construye gran parte de sus expectativas a partir de la comparación. Aquello que se observa de forma reiterada acaba definiendo lo que se considera posible. En consecuencia, las personas de nuestro entorno ejercen una influencia significativa sobre nuestra propia ambición, resultados y toma de decisiones”, destaca.

Para esta experta “la plasticidad cerebral se nutre de la novedad, el aprendizaje y la exposición a experiencias distintas”.
Tras años de trabajo con líderes, directivos y profesionales, Kali ha detectado que lo más habitual es que la falta de resultados y bienestar se deba a desequilibrios entre estos 5 cerebros: “personas con apoyo, pero sin desafío; con inspiración, pero sin acompañamiento; con alta autoconciencia, pero poca confianza; o en constante aprendizaje sin una ejecución sostenida”.

En realidad, muchas personas no están enfrentando un problema interior, sino un problema de ecosistema humano”, afirma.

Kali describe, a continuación, las características de cada uno de nuestros cinco cerebros sociales, y ofrece recomendaciones prácticas para desarrollar esas capacidades y poder avanzar en los distintos ámbitos de nuestra vida.

Rodearnos de personas con mentalidad exploradora amplía nuestra visión del mundo y nos expone a ideas nuevas. Foto: Wayhomestudio/Magnific.

1. El Cerebro Espejo.

“La autoconciencia es una de las habilidades más importantes para el crecimiento personal y profesional, y una de las más difíciles de desarrollar sin ayuda externa. Por eso necesitamos personas que actúen como espejo, ayudándonos a vernos con objetividad, haciéndonos preguntas incómodas o detectando nuestras justificaciones para decisiones cuestionables” señala.

Entrenamiento: “Todos tenemos puntos ciegos: cosas que los demás ven de nosotros con claridad y nosotros somos incapaces de reconocer”, señala Kali.

Por eso aconseja que empecemos a preguntarnos ‘¿Qué no estoy viendo?’ y busquemos una persona de confianza y le preguntemos una vez al mes: ‘¿Hay algo que hago que me esté frenando y de lo que yo no sea consciente?’. “Quizá la respuesta no nos guste, pero merece la pena escucharla”, añade.

2. El Cerebro Impulsor.

“Desde el punto de vista de la neurociencia del liderazgo, sentirse apoyado por personas que transmiten una fe inquebrantable en si mismas, incluso en los momentos de duda, reduce la percepción de amenaza, la sensación de miedo y falta de confianza y facilita la exploración de nuevas opciones, la seguridad psicológica, la creatividad y la toma de decisiones” asegura Gladys Kali.

Entrenamiento: “Todos recordamos a alguien que confió en nosotros antes incluso de que nosotros mismos”, apunta Kali.
Esta experta recomienda que hagamos lo mismo: “la próxima vez que un hijo, un amigo o tu pareja diga ‘No creo que sea capaz’, en vez de darle un consejo, recuérdale alguna ocasión en la que haya superado una situación parecida”.

“Nuestro cerebro necesita evidencias para ganar confianza, no solo frases motivacionales”, enfatiza.

3. El Cerebro Compañero.

“Existe una tendencia a infravalorar el papel de la conexión social en el logro de objetivos. Pero las personas muestran una capacidad notable para sostener esfuerzos cuando sienten que pertenecen a algo más grande que ellas mismas. Formar parte de un grupo, un equipo o una comunidad que nos impulsa a crecer, y hace que nuestro avance resulte menos solitario”, asevera.

Entrenamiento: Kali explica que conoce personas con cientos de contactos y muy pocas conversaciones de verdad, y añade que “las relaciones no se fortalecen con buenas intenciones, sino compartiendo tiempo de calidad” explica.

“Si hace meses que vienes diciendo a una persona ‘tenemos que vernos’, deja de decirlo, busca una fecha en el calendario para esa reunión y envíale un mensaje de este tipo: ‘¿Tomamos un café el jueves a las seis de la tarde?’ .

4. El Cerebro Retador.

“Existe una demanda generalizada de apoyo, pero no siempre la misma disposición a recibir una mirada ajena que nos confronte o cuestione nuestro propio desempeño. Su papel consiste en cuestionar aquello que asumimos como normal y ampliar el nivel de exigencia percibido, lo cual desempeña una función clave en la elevación de nuestros estándares”, señala Kali.

Entrenamiento: “En vez de hablar solo con aquellos que te van a decir lo que quieres oír, pasa tiempo con alguien que no te deje salirte siempre con la tuya, una persona que, cuando tú digas ‘No puedo’, te pregunte: ‘¿No puedes… o no te atreves?’.

“A veces el mayor acto de cariño no es darnos la razón, sino elevar nuestros estándares”, enfatiza Kali

5. El Cerebro Explorador.

“Rodearnos de personas con una mentalidad exploradora impacta en nuestro crecimiento personal y profesional, ya que amplía nuestra visión del mundo y nos expone a ideas y perspectivas nuevas, ayudando a que descubramos posibilidades que no contemplábamos, y evitando que prioricemos lo más familiar y predecible, y lo confundamos con lo posible”, enfatiza Kali.

Entrenamiento: “Nuestro cerebro adora las rutinas. Por eso vamos al mismo restaurante, pasamos las vacaciones en sitios parecidos y hablamos con personas que piensan como nosotros” de acuerdo con Kali.

Esta especialista recomienda que hagamos una prueba: “acepta una invitación que normalmente rechazarías; lee un libro que jamás comprarías; habla con alguien que vea el mundo de una forma completamente distinta a la tuya”.

Kali afirma que “nuestro cerebro tiene la costumbre curiosa de confundir ‘nunca lo he probado’ con ‘eso no es para mí”, y casi nunca tiene razón”.

“Desarrollar los cinco cerebros consiste en hacer pequeños ajustes en las conversaciones que tenemos, en las personas que elegimos y en las preguntas que nos hacemos” concluye esta experta en neurociencia aplicada al liderazgo, comunicación y bienestar.
Ricardo Segura.
EFE – Reportajes

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