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Pendientes de gran volumen, brazaletes translúcidos, anillos orgánicos o collares escultóricos han invadido pasarelas, editoriales y redes sociales, impulsando el regreso de una estética más expresiva y maximalista: Alaïa, Etro o Miu Miu anticipan una tendencia que dominará en las próximas temporadas.

La moda recupera el gusto por las piezas con presencia, alejadas del minimalismo silencioso que ha dominado durante años, y la resina se consolida como un material capaz de combinar diseño, ligereza y experimentación estética.

Las tendencias recientes apuntan hacia un cambio claro en la manera de entender los complementos. La joya ya no funciona únicamente como detalle secundario, sino como una pieza central del estilismo.

Firmas como Alaïa, Etro o Miu Miu han incorporado en sus últimas colecciones pendientes, brazaletes y collares de gran tamaño realizados en materiales translúcidos, resinas coloreadas y acabados brillantes, como parte del regreso de una joyería más expresiva, vinculada al auge de la estética “dosmilera” y a la necesidad de piezas con identidad propia.

Desde Scala, una de las firmas en auge especializada en este tipo de complementos que han lucido artistas internacionales como Zara Larsson, explican este fenómeno desde una perspectiva muy concreta: “Cada vez hay más interés por piezas que tengan carácter y que funcionen casi como parte del estilismo, no sólo como complemento”.

La resina responde precisamente a esa demanda. “Permite colores, volúmenes y acabados que conectan muy bien con una estética más actual, experimental y menos clásica”, añaden.

La estética escultórica que domina las pasarelas.

Uno de los grandes atractivos de este material reside en su capacidad para generar volumen sin renunciar a la comodidad. Frente al peso de determinados metales o piedras, la resina permite construir piezas grandes y visualmente impactantes sin resultar incómodas.

En las últimas temporadas, las pasarelas han mostrado pendientes orgánicos, brazaletes rígidos y collares de aspecto casi arquitectónico. Muchas de estas piezas remiten al universo del diseño industrial o incluso de la escultura de vanguardia.
Desde Scala destacan precisamente esa libertad formal como una de las claves del auge de este material. “La resina permite crear piezas escultóricas, voluminosas y con mucha presencia visual, sin estar limitadas por los métodos tradicionales de la joyería”.

Esta capacidad transforma la joya en un objeto artístico, más cercano a una pieza de diseño que a un accesorio convencional.
Otro de los motivos que explican el éxito de la resina es su versatilidad visual. A diferencia de otros materiales, permite jugar simultáneamente con opacidad, brillo y transparencia.

“El material permite jugar mucho con la forma, el color, la transparencia y el brillo”, explican desde la firma. “Puedes crear piezas que parezcan sólidas y opacas, pero que al mismo tiempo dejen pasar la luz o tengan profundidad”.

La joyería de resina aterriza en la moda para quedarse. Imagen cedida por Scala.

Esta cualidad ha conectado especialmente bien con la estética veraniega de 2025 y 2026, donde predominan los tonos translúcidos, los colores inspirados en caramelos o frutas y los acabados brillantes, en piezas que recuerdan en ocasiones al vidrio soplado o incluso a elementos líquidos, reforzando esa dimensión artística y experimental.

El regreso del maximalismo.

La popularidad de la joyería de resina también coincide con el regreso del maximalismo a la moda. Tras años dominados por la discreción y los tonos neutros, las tendencias actuales recuperan el exceso: pendientes XL, brazaletes apilados o anillos de gran tamaño.

 

Celebridades e ‘insiders’ de moda han impulsado esta estética en alfombras rojas y redes sociales. Figuras como Dua Lipa o Bella Hadid han incorporado accesorios de resina de inspiración retro y escultórica en sus apariciones públicas.

La influencia de los años 2000 también resulta evidente. Muchas de las piezas actuales reinterpretan los accesorios coloridos y translúcidos populares en aquella década, aunque desde una lectura más sofisticada.

Aunque visualmente puedan parecer piezas industriales, buena parte de esta joyería esconde procesos artesanales complejos. “Primero diseñamos y producimos la forma base, y después cada pieza se lija, pule, pinta y barniza manualmente hasta conseguir el acabado final”, explican desde la firma sobre su proceso creativo.

Lejos de tratarse de un proceso rápido, la firma insiste en el componente técnico y artesanal. “Es un proceso bastante técnico y lento, especialmente por el trabajo de acabado, que es lo que da ese brillo tan característico”.

Zara Larsson, con brazalete de resina de la firma española Scala. Imagen cedida por Scala.

Además de sus posibilidades estéticas, la resina ofrece ventajas prácticas. La ligereza del material permite llevar piezas voluminosas durante horas sin generar incomodidad. “También permite trabajar volúmenes más grandes y llamativos manteniendo la pieza relativamente cómoda y llevable”, explican desde la marca.

Esta funcionalidad ha contribuido a democratizar el uso de joyas grandes en el día a día, alejándolas de contextos exclusivamente nocturnos o ceremoniales. La joyería de resina encaja así con una moda contemporánea que busca impacto visual sin renunciar a la comodidad.

El éxito de este material también forma parte de una transformación más amplia en la industria de la moda y el diseño, donde cada vez se exploran más materiales alternativos y acabados experimentales.

En paralelo, comienzan a surgir propuestas vinculadas a bioresinas o materiales reciclados, especialmente en firmas independientes y proyectos artesanales. Aunque todavía no se trata de una tendencia dominante, sí refleja una creciente preocupación por introducir procesos más sostenibles en la fabricación de accesorios.

Cómo cuidar las piezas de resina.

A pesar de su resistencia, la resina requiere ciertos cuidados para mantener el brillo y evitar daños en la superficie. Desde Scala recomiendan “evitar golpes fuertes, perfumes, productos químicos o exposición prolongada al agua”, y también aconsejan guardar las piezas por separado “para evitar roces con otras joyas u objetos”. Para su limpieza, basta “con pasar un paño suave”.
Estos cuidados permiten preservar uno de los aspectos más valorados de este tipo de joyería: su acabado brillante y pulido en piezas que vuelven a ocupar espacio, atraer miradas y construir identidad visual.

María Muñoz Rivera.

EFE REPORTAJES

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