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Cinco ligas, una ciudad: por qué octubre es el mes definitivo para los fanáticos del deporte en Boston

Durante algunas semanas cada otoño, el béisbol, el futbol americano, el futbol, el basquetbol y el hockey coinciden, creando el viaje definitivo a Boston para los fanáticos del deporte.

Hay ciudades deportivas y luego está Boston. Pocos destinos en Estados Unidos han integrado el deporte tan profundamente en su identidad. Los equipos forman parte de la cultura, las rivalidades atraviesan generaciones y algunas tradiciones, desde cantar “Sweet Caroline” en Fenway Park hasta el legado de Tom Brady y los Patriots, se han vuelto reconocibles mucho más allá de Nueva Inglaterra.

Pero hay un momento particularmente emocionante para vivirlo todo: octubre. A finales del mes puede ocurrir lo que los aficionados estadounidenses llaman un “equinoccio deportivo”, esa inusual coincidencia en la que el béisbol alcanza el punto culminante de su postemporada, el futbol americano y el futbol están en plena actividad, y el basquetbol y el hockey han comenzado sus nuevas temporadas.

En Boston, esto abre la posibilidad de algo extraordinario: vivir a los cinco principales equipos profesionales de la ciudad, de cinco deportes diferentes, en un solo viaje.

Los calendarios cambian cada año y ver a los cinco requiere algo de suerte y planeación. Pero cuando las fechas coinciden, octubre puede convertir a Boston en uno de los mejores itinerarios de deportes en vivo de Estados Unidos.

Comienza en Fenway: los Red Sox y más de un siglo de tradición

Cualquier intento por completar los cinco grandes de Boston debería comenzar en Fenway Park. Hogar de los Boston Red Sox desde 1912, el estadio activo más antiguo de las Grandes Ligas de Béisbol se siente tanto como un ícono de Boston como un recinto deportivo. En octubre, cuando entra en juego la postemporada, esa historia se vuelve aún más palpable.

La experiencia comienza mucho antes del primer lanzamiento. Jersey Street y el vecindario de Fenway Kenmore se llenan de aficionados, mientras que bares y restaurantes se convierten en extensiones del estadio.

Después están los rituales conocidos incluso fuera del mundo del béisbol: el Green Monster, los Fenway Franks y miles de aficionados cantando “Sweet Caroline” durante la octava entrada, una tradición de Fenway que se remonta a finales de la década de 1990.

E incluso cuando los Red Sox no juegan en casa, Fenway sigue mereciendo una visita. Los recorridos guiados llevan a los visitantes detrás de escena del legendario estadio, ofreciendo una mirada más cercana a más de un siglo de historia del béisbol y a algunos de sus elementos más reconocibles, incluido el Green Monster. Esto convierte a Fenway en una experiencia esencial del deporte en Boston, independientemente del calendario de juegos.

La música de Boston también se ha convertido en parte de la banda sonora. “I’m Shipping Up to Boston”, de Dropkick Murphys, incluida célebremente en The Departed de Martin Scorsese, se ha convertido en un himno no oficial de la ciudad y de sus equipos deportivos.

Una noche en Fenway no consiste simplemente en ver un partido de béisbol. Es una introducción a la cultura deportiva de Boston.

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Celtics: la realeza del basquetbol en TD Garden

El inicio de la temporada de la NBA trae de vuelta a los Boston Celtics al TD Garden y suma otro capítulo al calendario deportivo de octubre.

Pocas franquicias de basquetbol tienen el mismo peso histórico. Nombres como Bill Russell, Larry Bird y Paul Pierce conectan a distintas generaciones de aficionados, mientras que los estandartes de campeonatos que cuelgan sobre la cancha hacen que esa historia sea imposible de ignorar.

La experiencia también ofrece uno de los escenarios más reconocibles del basquetbol: el verde de los Celtics, la duela de parquet y una afición que trata el conocimiento del deporte casi como una responsabilidad cívica.

Para los fanáticos internacionales de la NBA, ver a los Celtics en Boston no se trata tanto de tachar otra arena de la lista, sino de vivir uno de los lugares donde se construyó la mitología del basquetbol profesional.

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Bruins: cuando el parquet se convierte en hielo

A la noche siguiente, el mismo recinto puede sentirse completamente diferente. Octubre también marca el inicio de la temporada de la NHL y el regreso de los Boston Bruins, una de las seis franquicias originales de la liga.

La identidad de Boston con el hockey se remonta a varias generaciones, con leyendas como Bobby Orr entrelazadas con la historia deportiva de la ciudad. En TD Garden, el parquet del basquetbol da paso al hielo y el verde de los Celtics es reemplazado por el negro y dorado de los Bruins.

Esa transformación es parte de lo que hace tan inusual un viaje en octubre: dependiendo del calendario, los viajeros pueden ver dos deportes completamente distintos y a dos de los equipos con más historia de Boston bajo el mismo techo, con apenas unos días de diferencia.

Entre partidos, Causeway Street y los bares de los alrededores se llenan de aficionados, mientras que el North End se encuentra a pocos pasos para disfrutar una cena italiana antes o después de la acción.

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Patriots: la experiencia completa del futbol americano

Para los visitantes internacionales, un partido de los New England Patriots puede ser la experiencia más distintivamente estadounidense de las cinco.

Gillette Stadium, en Foxborough, se encuentra fuera del centro de Boston, pero llegar hasta ahí es parte de la ocasión. Un día de partido de la NFL es un ritual mucho más amplio que las horas dentro del estadio, con aficionados que llegan desde temprano y convierten los alrededores en una celebración que dura todo el día.

Y después está la historia. Durante dos décadas, la dupla formada por el entrenador Bill Belichick y el quarterback Tom Brady convirtió a los Patriots en una de las dinastías que definieron el deporte estadounidense, ganando juntos seis campeonatos del Super Bowl y haciendo que el futbol americano de Nueva Inglaterra fuera reconocido alrededor del mundo.

Hoy, ese legado añade otra dimensión a una visita a Gillette Stadium. El cercano Patriot Place, con restaurantes, bares, tiendas y entretenimiento, permite convertir fácilmente el partido en una excursión de día completo desde Boston.

Revolution: futbol al estilo Boston

La quinta pieza del reto son los New England Revolution. La temporada de la Major League Soccer está en plena actividad en octubre, lo que potencialmente permite a los viajeros sumar un partido de los Revolution en Gillette Stadium al mismo viaje.

Para los visitantes internacionales que ya están familiarizados con el futbol, el partido ofrece un contraste interesante: un deporte conocido, vivido a través de la cultura de una liga profesional estadounidense.

Además, completa algo que pocos viajes pueden ofrecer. Béisbol en Fenway. Basquetbol y hockey en TD Garden. Futbol americano y futbol en Gillette Stadium.

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Cinco partidos, un solo viaje a Boston

El secreto para planear el viaje deportivo definitivo en octubre no está en elegir un equipo favorito, sino en dejar que los calendarios construyan el itinerario.

Unos días en Boston podrían comenzar con béisbol de postemporada en Fenway, continuar con los Celtics y Bruins en TD Garden y extenderse hacia Greater Boston para un partido de los Patriots y otro de los Revolution.

Entre cada encuentro, la propia ciudad se convierte en parte de la experiencia deportiva. Fenway Kenmore ofrece la clásica escena de bares antes del partido. El North End es un complemento fácil para una noche en TD Garden. Back BayBeacon Hill, el Seaport y el Freedom Trail pueden llenar las horas entre encuentros.

Eso es lo que hace diferente a octubre. El objetivo no es simplemente ver cinco partidos. Es vivir cinco versiones de la cultura deportiva estadounidense y entender por qué los equipos de Boston son inseparables de la identidad de la propia ciudad.

Para los fanáticos del deporte que viajan con amigos, difícilmente podría haber una mejor excusa para una escapada en octubre.

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