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El actor Sylvester Stallone perdió a su hijo Sage en 2012. EFE/ Octavio Guzmán

El fallecimiento de Presley Gerber a los 27 años sitúa a Cindy Crawford ante la mayor pesadilla familiar. Un duelo implacable que comparten nombres como Eric Clapton, Paul Newman, John Travolta o Sylvester Stallone.

El dolor es, quizá, el mayor de los igualadores sociales: no sabe de grandes fortunas, de exclusivas ni del brillo de los focos. Cuando la tragedia altera la ley natural de la vida y arrebata a un hijo, el escudo protector del éxito se desvanece por completo.
En ese preciso instante, los rostros conocidos dejan de ser figuras inalcanzables para enfrentarse, como cualquier otro padre o madre, a la fragilidad más profunda y desgarradora del ser humano. Y, por desgracia, hay varias estrellas cuyo brillo se ha apagado ante la pérdida.

Cindy Crawford y el luto inesperado.

El caso más reciente que ha conmocionado a la opinión pública tiene como protagonista a la icónica top model Cindy Crawford. Presley Gerber, el primogénito que Crawford tuvo con el empresario Rande Gerber, fue encontrado muerto a los 27 años en Resolutions Living, el centro de rehabilitación donde el joven había ingresado apenas unos días atrás.

“La familia pide privacidad durante este momento tan difícil y doloroso”, escribió Allie Jenkins, representante del matrimonio, en un breve comunicado enviado por correo electrónico.

Presley era un rostro habitual en la industria de la moda: debutó a los 16 años sobre la pasarela de Moschino y no tardó en protagonizar campañas para firmas del calibre de Celine o Calvin Klein.

Sin embargo, a nivel personal lidiaba desde hacía tiempo con la depresión y las adicciones. Él mismo llegó a verbalizar esta lucha íntima en el podcast Studio 22, donde confesó con crudeza que lidiar con su salud mental era “un trabajo a tiempo completo, de 24 horas los 7 días de la semana”.

Sylvester Stallone y una herida incurable.

John Travolta pasó por el drama de perder a un hijo en 2009. EFE/EPA/SEBASTIEN NOGIER

Durante décadas, el público se acostumbró a ver a Sylvester Stallone recibiendo golpes mortales en el ring o sobreviviendo en la jungla sin apenas inmutarse. Sin embargo, su estatus de ícono indestructible se hizo añicos lejos de las cámaras el 13 de julio de 2012.

 

Aquel día, su primogénito, Sage Moonblood Stallone, apareció sin vida en su casa de Studio City, en Los Ángeles, a los 36 años, debido a una aterosclerosis coronaria. Padre e hijo habían compartido pantalla cuando el joven apenas tenía 14 años y debutaba dando vida, precisamente, a Robert Balboa Jr. en la cinta ‘Rocky V’.

Obligado a dar un paso al frente en medio de su luto, Stallone lanzó una petición: “Cuando un padre pierde a un hijo no hay dolor más grande. Por lo tanto, imploro a la gente que respete la memoria de mi hijo, tan maravillosamente talentoso, y sientan compasión por su amada madre”.

John Travolta y el trágico desenlace en las Bahamas.

El 2 de enero de 2009, John Travolta y su esposa, la actriz Kelly Preston, se encontraban pasando unos días de asueto en una villa del exclusivo complejo Old Bahama Bay, en la isla de Gran Bahama, cuando la fatalidad irrumpió en sus vidas.

Jett, el hijo de la pareja, de tan solo 16 años, sufrió una fortísima crisis en el cuarto de baño que provocó que se golpeara mortalmente contra la bañera. El adolescente, que convivía con el autismo, lidiaba además con el síndrome de Kawasaki.

Imagen de archivo fechada en marzo de 2024 de Presley Gerber (izquierda) junto a sus padres, Cindy Crawford y Rande Gerber. EFE/EPA/ALLISON DINNER

Seis años después, en febrero de 2014, en medio de un coloquio celebrado en el Theatre Royal Drury Lane de Londres, Travolta reconoció la imposibilidad real de pasar página ante un abismo de tal magnitud: “Es lo peor que me ha pasado en la vida”.

Eric Clapton y el dolor transformado en himno.

El mundo de la música enmudeció la mañana del 20 de marzo de 1991 cuando, en un rascacielos residencial de Manhattan, el pequeño Conor Clapton, de apenas cuatro años y fruto de la relación del guitarrista con la modelo italiana Lory Del Santo, cayó accidentalmente al vacío desde un piso 53.

Para escapar del asfixiante cerco mediático y tratar de sobrevivir a su propia mente, Clapton optó por el aislamiento radical. Su único refugio durante meses fue una discreta cabaña en Antigua, donde se encerró en compañía de una guitarra acústica.

De aquel destierro voluntario de pura supervivencia brotó ‘Tears in Heaven’. La composición no solo arrasó en la industria y en la 35.ª edición de los premios Grammy en 1993, sino que logró universalizar el luto.

Paul Newman y la culpa que transformó en legado.

El 20 de noviembre de 1978, Paul Newman miró de frente al abismo cuando su único hijo varón, Scott Newman, nacido de su primer matrimonio con Jackie Witte, fue hallado muerto a los 28 años en una habitación del hotel Ramada Inn de Los Ángeles. La causa fue una sobredosis accidental originada por un cóctel letal de analgésicos, valium y alcohol.

Completamente desolado en 1980 el actor fundó el Scott Newman Center, una entidad sin ánimo de lucro con una misión muy clara: concienciar a las nuevas generaciones y prevenir el consumo problemático de drogas dentro de las escuelas secundarias y las universidades.

Keanu Reeves ha asegurado en varias ocasiones que “el duelo cambia de forma, pero nunca termina. La gente tiene la idea errónea de que puedes lidiar con ello y decir: ‘Ya pasó, estoy mejor’. Se equivocan. Cuando las personas que amas se han ido, estás solo”. EFE/EPA/TOLGA AKMEN

Nick Cave y el dolor asimilado como pacto de vida.

Para Nick Cave el primer embate de la tragedia llegó en julio de 2015. Su hijo Arthur, de apenas 15 años, perdió la vida al despeñarse por un acantilado de Ovingdean Gap, muy cerca de Brighton, tras haber consumido sustancias.

Y en mayo de 2022, el cantante tuvo que despedirse de su hijo mayor, Jethro Lazenby. El joven, de 31 años, falleció en Melbourne un corto tiempo después de abandonar la prisión preventiva, una etapa vital muy oscura marcada además por un diagnóstico de esquizofrenia.

Lejos de encerrarse en el mutismo, el artista convirtió ‘The Red Hand Files’, su portal de correspondencia digital con los fans, en un auténtico faro para padres en duelo de todos los rincones del mundo: “me parece que, si amamos, guardamos duelo. Ese es el trato. Ese es el pacto”, respondía en una carta.

Sinéad O’Connor y el dolor que apagó su luz.

Para Sinéad O’Connor, sobrevivir a la pérdida de su hijo resultó ser una misión inabarcable. El 7 de enero de 2022 Shane Lunny, de apenas 17 años, fue encontrado sin vida en el área de Bray, en el condado de Wicklow (Irlanda), después de que lograra escapar de la unidad de vigilancia contra el suicidio del hospital Tallaght.

El triste epílogo de la cantante llegó a sus 56 años, el 26 de julio de 2023. Apenas siete días antes de su fallecimiento, O’Connor compartió una foto junto a su hijo con el siguiente texto: “He estado viviendo como una criatura nocturna no-muerta desde entonces. Él era el amor de mi vida, la lámpara de mi alma. Éramos un alma en dos mitades”.

Keanu Reeves y el peso de un duelo que nunca acaba.

Keanu Reeves sabe muy bien lo que significa convivir con el silencio de la ausencia. Y para él, el impacto ocurrió en la Nochebuena del 24 de diciembre de 1999. Jennifer Syme daba a luz a la única hija en común que tendrían, Ava Archer Syme-Reeves. La pequeña nació muerta cuando la gestación alcanzaba ya los ocho meses.

Semejante fractura emocional dinamitó a la pareja, que se separó apenas unas semanas después. Además, en abril de 2001, Syme perdió la vida en un siniestro automovilístico en Cahuenga Boulevard (Los Ángeles).

En una entrevista, publicada por medios como The Economic Times, Reeves afirmó que “el duelo cambia de forma, pero nunca termina. La gente tiene la idea errónea de que puedes lidiar con ello y decir: ‘Ya pasó, estoy mejor’. Se equivocan. Cuando las personas que amas se han ido, estás solo”.

Marlon Brando y el ocaso trágico de su dinastía.

Pocas historias en la meca del cine albergan un cariz tan puramente shakesperiano como la que dinamitó a la familia de Marlon Brando en su última etapa. El 16 de mayo de 1990 su primogénito, Christian Brando, disparó letalmente contra Dag Drollet, novio de su hermana, Cheyenne Brando, quien se encontraba embarazada de siete meses.

Hundida en una gravísima depresión e incapaz de asimilar el violento desenlace de su pareja, la joven nunca pudo recomponerse. El 16 de abril de 1995, Cheyenne se quitó la vida ahorcándose en la vivienda familiar de Punaauia, en la isla de Tahití, teniendo apenas 25 años de edad.

Golpeado por la tragedia, con la salud muy afectada y sumido en un evidente deterioro físico, el veterano actor optó por refugiarse en un aislamiento y un ostracismo absolutos durante los últimos capítulos de su vida.

Ana Obregón y el dolor a corazón abierto.

A Ana Obregón la tragedia sobrevino, además, en una de las etapas más difíciles de la historia reciente: el 13 de mayo de 2020, con la sociedad sumida en el confinamiento más estricto a causa de la pandemia.

Aquel día, en Barcelona, fallecía su único hijo, Álex (Aless) Lequio, a los 27 años. El joven no pudo superar un sarcoma de Ewing contra el que había batallado a lo largo de dos años.

Ante la imposibilidad de recibir abrazos presenciales debido a las restricciones sanitarias de aquel momento, las redes sociales de la artista mutaron en un diario íntimo donde volcaba su desconsuelo: “Se apagó mi vida”, escribió.

Un dolor sin nombre.

Curiosamente, la lengua española, que contempla con precisión la orfandad o la viudez, calla ante la muerte de un hijo: no existe un término oficial en el diccionario para nombrar a los padres que sobreviven a su descendencia.

Para llenar ese vacío léxico que evidencia lo antinatural de la pérdida, la psicología y la sociología contemporáneas han propuesto en ocasiones un concepto no normativo: “huérfilo”.

Sin embargo, más allá de las palabras, el verdadero reto diario para quienes sufren este golpe es el mismo: aprender a habitar un mundo que sigue girando con normalidad, pero que para ellos ha quedado despojado, para siempre, de su centro.
Por Nora Cifuentes.
EFE / Reportajes.

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