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El “gorpcore” pone de moda la ropa de senderismo y escalada para vestirla en el día a día. Foto: Tima Miroshnichenko (Pexels)

Desde imitar la estética de los barrios trabajadores hasta salir de fiesta vestidos como oficinistas de los años noventa, la juventud de hoy rompe con las reglas tradicionales del “buen gusto” en pos de una ropa con intencionalidad y mensaje.

El mundo de la moda vive uno de los momentos más curiosos y contradictorios de los últimos tiempos. Los jóvenes de las generaciones Z y Alfa ya no se visten solo para encajar en la sociedad o llamar la atención, sino para opinar sobre política, reírse de la economía mundial o demostrar su nivel social a través del humor absurdo y la ironía.

Hoy en día, la juventud ha roto por completo las normas tradicionales del “buen gusto”, dando paso a una gran cantidad de microtendencias que aparecen y desaparecen a toda velocidad gracias a (o a causa de) las redes sociales y su efímera viralidad.

Desde prendas que imitan de forma estética la falta de recursos, hasta ropa que se burla del mundo de las oficinas y las grandes empresas, estas son algunas de las corrientes de moda que marcan el día a día de la juventud actual.

El “Cosplay de Clase Obrera”.

Una de las tendencias que más debate ha generado últimamente es el llamado “Cosplay de Clase Obrera”. Jóvenes de familias adineradas están adoptando estéticas propias de los barrios trabajadores.

Así, se ponen ropa rota o desgastada a propósito y graban vídeos en redes sociales idealizando las cafeterías de toda la vida y los bares de menú barato para intentar parecer más auténticos. Ante esto, las críticas por lo que muchos consideran una apropiación de la precariedad han inundado internet.

Adiós al “Streetwear” y hola al “Prep-Core”.

Las zapatillas gigantes y los pantalones excesivamente anchos han empezado a desaparecer de las calles. Ahora estamos en la era del “Old Money” adaptado a todos los bolsillos, un estilo clásico y pijo, al más puro estilo de los “cayetanos” o la estética de las universidades de la Ivy League.

Las “bayonetta glasses” y la ropa de oficina (“corporate sleaze”) son algunas de las tendencias más curiosas entre los “centennials”. Foto: Andi Sabandi (Pexels)

 

Así, las aceras se llenan de mocasines, faldas de tenis y jerséis cruzados sobre los hombros. Las grandes marcas de moda rápida han adoptado esta tendencia de inmediato. De hecho, en los desfiles de Primavera-Verano 2026, este estilo “prep-core” regresó con fuerza gracias a las camisetas de rugby y los cuellos levantados.

Al mismo tiempo, firmas populares como Gap han registrado un notable aumento en sus ventas de prendas vaqueras gracias a la Generación Z, tras conectar con este público mediante campañas virales de ropa “denim”.

El resurgir del reloj de bolsillo.

Dejar a un lado la tecnología se ha convertido en la nueva moda. Muchos jóvenes de la Generación Z están guardando sus Apple Watch en el cajón para recuperar una estética de aire clásico inspirada en la serie ‘Peaky Blinders’, donde el reloj de bolsillo es el rey.

El punto álgido de esta moda llegó con el reciente lanzamiento del modelo ‘Royal Pop’, un diseño fruto de la colaboración entre Swatch y Audemars Piguet. Sin embargo, la reventa y la especulación han terminado por enturbiar este aire nostálgico.

 

 

El fin de la fiebre por las zapatillas exclusivas.

El negocio de la reventa de zapatillas deportivas ha caído en picado. Los modelos exclusivos de la marca Jordan, que antes duplicaban su precio en pocas horas, se acumulan ahora en los almacenes.

Las cifras lo demuestran así: si en 2020 el 58% de las zapatillas de edición limitada se revendían por encima de su precio de salida, en 2026 esa cifra ha bajado a un 47%, de acuerdo con un informe publicado en Baller Status.

Y es que lejos de las “sneakerhead”, los jóvenes prefieren buscar calzado más cómodo y sencillo. Porque llevar las zapatillas siempre impecables se ve ahora como algo anticuado, propio de los “millennials”.

 

La tiranía del “gorpcore”.

Vestirse como universitarias de la Ivy League es una de las tendencias juveniles, conocida como “old money” o “prep core”. Foto: Darina Belonogova (Pexels)

 

En la misma línea, frente a las tradicionales zapatillas blancas de toda la vida, ahora triunfa el calzado técnico, llamativo y, para muchos, directamente “feo”. El “gorpcore” (la moda inspirada en la ropa de senderismo y montaña) se ha adueñado de las aceras.
Y, con esta tendencia, las deportivas sencillas han dado paso a un calzado que parece diseñado para escalar montañas, pero que en la práctica se usa para ir a comprar el pan o tomar un café.

Así es como marcas como Salomon han visto cómo sus ventas anuales superaban los mil millones de dólares. Y por eso, gigantes tradicionales de las zapatillas como Nike luchan por no perder terreno en el competitivo mercado de China, intentando renovar su propia gama de calzado para exteriores para no quedarse atrás frente a sus rivales.

“Balletcore” llevado al extremo.

Y, si el senderismo tiene su hueco en el armario urbano, la danza clásica tampoco se queda atrás. Cada vez es más común ver a jóvenes que jamás han asistido a una clase de ballet paseando por la ciudad con bailarinas de punta, faldas de tul y calentadores en las piernas.
Las marcas de ropa han sabido aprovechar este tirón comercial lanzando colecciones que adaptan la ropa de danza al asfalto de la ciudad, jugando con la nostalgia, la comodidad y la hiperfeminidad.

“Corporate Sleaze” o “Corporate Grunge”.

Otra de las corrientes más curiosas es salir de fiesta con el aspecto de un oficinista “aburrido” de los años noventa: corbatas flojas, trajes de color gris arrugados a propósito, gafas de montura metálica fina y maletines desgastados.

Impulsada por firmas de lujo como Miu Miu, esta estética funciona como una divertida burla al mundo empresarial y al sistema de las oficinas tradicionales. La idea principal de la tendencia es romper las reglas del uniforme clásico de trabajo, convirtiendo la ropa seria de oficina en algo atractivo, informal y desenfadado.

“Hospital-Core” o “Medicalcore”.

En un giro bastante llamativo de la moda, el aspecto vulnerable y delicado se ha vuelto tendencia. El llamado “Hospital-Core”(o “Medicalcore”) lleva a muchos adolescentes a usar tiritas infantiles en el puente de la nariz, maquillaje para simular ojeras muy marcadas o accesorios con formas de pastillas y goteros.

Esta imitación del aspecto enfermo refleja en parte el malestar de una generación en la que el 85% de los jóvenes reconoce estar muy preocupado por la crisis climática y económica, según datos de The Lancet Planetary Health, utilizando esta estética de la fragilidad como una especie de escudo protector ante el mundo.

Tatuajes “Made to Fade”.

El miedo a tomar decisiones para siempre ha hecho que aparezcan los tatuajes temporales de larga duración (“made to fade”, literalmente, “hechos para deshacerse”). Y es que, ante el temor de marcar su piel de por vida, muchos jóvenes están acudiendo a estudios que utilizan tintas especiales.

Es por esto por lo que compañías como Ephemeral Tattoo han dedicado años de investigación a desarrollar un pigmento vegano que el propio cuerpo absorbe y elimina de forma natural en un periodo de entre 9 a 15 meses.

Las “Bayonetta Glasses”.

Las monturas delgadas, rectangulares y con aire de bibliotecaria que se llevaban en los años 2000 son hoy el accesorio de moda definitivo. Conocidas en internet como las “Bayonetta Glasses” (por la protagonista de la saga de videojuegos homónima), han llenado las redes sociales de tutoriales de maquillaje y vídeos virales.

Lo curioso es que la inmensa mayoría de quienes las llevan no tienen ningún problema de visión: compran gafas con cristales de plástico normales o, como mucho, con protección para las pantallas y luces azules, solo para encajar en el arquetipo de la “office-siren” (“sirena de oficina”) que tanto triunfa en internet.

Brackets Decorativos.

Esta es, sin duda, la tendencia más preocupante del momento. Jóvenes con dentaduras perfectamente sanas están recurriendo a las redes sociales o al mercado negro para ponerse ortodoncias falsas por pura estética.

Mientras que los tratamientos reales en clínicas dentales tienen precios muy elevados, en internet se consiguen estas versiones decorativas muy baratas. Sin embargo, esta práctica tiene riesgos graves.

De hecho, un informe médico sobre el impacto de las redes en la salud bucodental publicado en Health Leadership and Quality of Life alertó así de que la colocación de brackets falsos es una moda peligrosa que incumple las normas de salud y pone en serio peligro la boca de los usuarios, sobre todo de los adolescentes.

“Glampackers” (El mochilero de lujo).
Los jóvenes con más recursos han encontrado un nuevo estilo favorito: el del mochilero de mentira. A diferencia de los viajeros que van con el presupuesto justo, la estética de los “glampackers” busca la comodidad absoluta.
Aunque posan ante las cámaras con ropa informal para simular que viven una gran aventura, en realidad priorizan los hoteles con encanto, las maletas grandes y los servicios de primera categoría. Al final, se trata de una búsqueda de estatus social camuflada de estilo de vida bohemio.

Moda Post-Apocalíptica.

Las tensiones del mundo actual se reflejan también en los armarios. Inspirados en grandes producciones de cine o series de televisión muy conocidas como ‘The Walking Dead’ o ‘Revolution’, muchos jóvenes han adoptado un estilo de vestir basado en la supervivencia.
Esta moda destaca por llevar prendas rotas a propósito, siluetas oscuras, pañuelos grandes para cubrirse y tonos apagados como el arena y el carbón. Según comentan en diversos foros de moda y plataformas como Reddit, la sensación es que no se visten para la rutina del día a día, sino para estar preparados ante un posible fin del mundo.

Ropa con “lore”.

Por último, frente al consumo de usar y tirar, está ganando terreno la moda con historia. Hoy en día, las prendas ya no se valoran sólo por tener un logotipo conocido, sino por el relato que esconden detrás y por cómo se conectan con la tecnología moderna.
Así, están surgiendo iniciativas que mezclan el diseño textil con los juegos de realidad alternativa (ARGs), ocultando misterios y rompecabezas que solo se pueden resolver al escanear códigos QR estampados en las camisetas. Es por eso por lo que se habla de la moda con “lore” (término para referirse a la ambientación o trama de un videojuego).

Al mismo tiempo, algunas marcas innovadoras están cosiendo pequeños chips NFC en sus tejidos para conectar la ropa con listas de música en Spotify o perfiles de redes sociales. De este modo, la prenda pasa a ser un soporte y su verdadero atractivo reside en la historia digital que oculta en su interior.

En definitiva, la moda juvenil en 2026 ha dejado de ser un simple reflejo de lo estéticamente correcto para convertirse en un medio de expresión y, a veces, de protesta silenciosa. Porque, en una era llena de incertidumbre, vestirse puede ser una forma de resistencia, de humor y, sobre todo, de encontrar una identidad o espacio propios.
Por Nora Cifuentes.
EFE / Reportajes.

 

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