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Un huevo frito puede formar parte de una dieta saludable si se prepara con una cantidad moderada de un aceite adecuado. Foto: Kamran Aydinov.Magnific.

Durante años, el huevo —especialmente cuando se fríe— ha estado rodeado de creencias relacionadas con el colesterol, el aumento de peso o su supuesto carácter poco saludable, pero “muchas de estas ideas necesitan ser matizadas”, señala una nutricionista, cuando se cumplen 30 años del establecimiento del Día Mundial de este popular y nutritivo alimento natural.

Rico en proteínas completas y de alta calidad, ya que contienen los nueve aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita para el crecimiento, el mantenimiento muscular, la recuperación y la salud en general, comer huevos es una forma sencilla de nutrir el cuerpo en cada etapa de la vida, destacan desde la Organización Internacional del Huevo (WEO).

Además de su aporte proteico, los huevos son una fuente natural de nutrientes como colina, vitamina D, vitamina B12 y selenio, que en conjunto favorecen la salud cerebral, la función inmunológica y el bienestar diario, lo que lo convierte en un valioso complemento nutritivo de una dieta equilibrada, añaden desde esta organización (www.worldeggorganisation.com/es).

Para concienciar a la población acerca de los beneficios que este alimento aporta a la nutrición humana, en 1996 se decidió en Viena (Austria) que el segundo viernes de octubre de cada año se celebraría el Día Mundial del Huevo, conmemoración que celebra sus primeros 30 años de existencia en 2026.

El segundo viernes de octubre se celebra el Día Mundial del Huevo, un alimento de gran valor nutricional y versatilidad culinaria. Foto: Benzoix-Magnific.

Una de las versiones culinarias más sencillas, deliciosas y apreciadas de este alimento es su fritura en sartén caliente, ya sea en aceite vegetal (principalmente de oliva, en las cocinas mediterráneas), o en grasa animal, como se acostumbra en países anglosajones, como el Reino Unido, donde los huevos fritos forman parte del desayuno inglés tradicional.

Fuente de proteínas de alto valor biológico.

“El huevo es uno de los alimentos con mayor calidad proteica que podemos encontrar, además de presentar una digestibilidad muy alta, es decir que este alimento se transforma con facilidad en el aparato digestivo para aprovechar sus nutrientes”, según explica Laura Llorente, nutricionista de Instituto Centta (www.centta.es) en una entrevista con EFE.

“Sin embargo, durante años, el huevo —y especialmente el huevo frito— ha estado rodeado de creencias relacionadas con el colesterol, el aumento de peso o su supuesto carácter poco saludable, que necesitan ser matizadas”, puntualiza.

Llorente sostiene que existen sobradas razones para reivindicar el segundo viernes de octubre de cada año, la relevancia nutricional y gastronómica de este “producto que algunos consideran ‘humilde’ pero que es imprescindible en nuestra alimentación”.

“El huevo es uno de los alimentos con mayor calidad proteica que podemos encontrar, tanto por la cantidad de proteína que aporta como por la biodisponibilidad de sus aminoácidos”, ya que el cuerpo logra absorberlos y utilizarlos en sus funciones orgánicas en una elevada proporción, tras consumirse el alimento.

Este alimento “contiene los nueve aminoácidos esenciales (moléculas que el organismo no puede sintetizar por sí mismo y necesita recibirlas a través de la dieta) en proporciones óptimas, lo que le confiere un elevado valor biológico y permite que nuestro organismo aproveche prácticamente toda su proteína”, según destaca esta nutricionista.

Creencias infundadas sobre un alimento fundamental.

 

Respecto de la frecuencia con la que se puede consumir huevos, la especialista de Centta señala que “un adulto sano, de constitución normal y sin problemas de salud específicos, puede incluir este alimento en su alimentación de forma habitual y disfrutar de un huevo al día con total tranquilidad, dentro de una dieta equilibrada”.

Por medio de una serie de preguntas, Llorente “rompe la cáscara”, es decir desentraña y descarta algunos de los principales mitos que han rodeado al huevo durante años.

1- ¿El huevo eleva necesariamente el colesterol?

“El consumo de este alimento no debe asociarse automáticamente con un aumento del colesterol sanguíneo. En personas sanas, puede formar parte de una alimentación equilibrada. Además, el huevo aporta proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales”, destaca la nutricionista.

2- ¿El huevo frito es menos saludable que el huevo cocido?

“La principal diferencia está en el método de cocinado y, especialmente, en la cantidad y calidad de la grasa utilizada. Un huevo frito puede formar parte de una dieta saludable si se prepara con una cantidad moderada de un aceite adecuado. Por tanto, el problema no está necesariamente en el huevo, sino en cómo se cocina y con qué se acompaña”, según Llorente.

La idea de que “frito” convierte automáticamente al huevo en un alimento poco saludable, es errónea. La cantidad y calidad del aceite y la temperatura de cocción utilizados para freírlo son más importantes que el huevo en sí, en lo que se refiere al impacto en la salud de esta preparación tradicional, según apunta.

3- ¿Hay que limitarse a comer pocos huevos a la semana?

“Las recomendaciones nutricionales han evolucionado a medida que se ha conocido mejor la relación entre el consumo de huevo y la salud cardiovascular. Para un adulto sano, el consumo habitual de un huevo al día puede encajar dentro de una alimentación equilibrada, siempre teniendo en cuenta el conjunto de la dieta y las circunstancias individuales”, responde la experta.

El impacto del huevo frito en la salud y el peso depende de cómo se cocina, con que aceite, a qué temperatura y con qué se acompaña. Foto: Stockking-Magnific.
El cocinado puede modificar algunos nutrientes del huevo, pero continúa siendo nutricionalmente interesante, según Laura Llorente. Foto: jcomp-Magnific.

4- ¿El huevo frito engorda?

Llorente explica que “ningún alimento por sí solo determina el aumento de peso. El impacto energético del huevo frito depende de la cantidad consumida, de cómo se prepara, de los ingredientes que lo acompañan, del conjunto de la alimentación, y de la frecuencia de consumo. En este caso la cantidad de aceite utilizada sí que puede aumentar su aporte calórico”.

5- ¿Freír el huevo hace que pierda sus propiedades?

“El cocinado puede modificar algunos nutrientes, pero el huevo continúa siendo un alimento nutricionalmente interesante. Además, la cocción mejora la digestibilidad de sus proteínas y elimina el riesgo microbiológico asociado al consumo de huevo crudo o insuficientemente cocinado”, destaca.

Decálogo saludable para freír un huevo.

“La clave radica en no demonizar este alimento ni considerarlo milagroso. El huevo frito puede disfrutarse dentro de una alimentación variada y equilibrada”, señala Llorente, que ofrece las claves para preparar un huevo frito sabroso y saludable.

1. Menos aceite no significa menos sabor. “No es necesario sumergir el huevo en aceite para conseguir una fritura sabrosa. Una cantidad moderada es suficiente, especialmente si se utiliza una buena sartén antiadherente. Incluso con algunas gotas de aceite de oliva, se puede hacer a la plancha”.
2. El aceite, siempre de calidad. “Elegir un aceite de buena calidad, como el de oliva, permite aportar sabor y grasas saludables a la preparación”.
3. La temperatura es la clave. “El aceite debe estar caliente, pero nunca llegar a humear. Un exceso de temperatura puede deteriorarlo y hacer que el huevo se queme antes de
cocinarse correctamente”.
4. Una clara bien hecha y una yema al gusto. “La clara debe quedar completamente cocinada, mientras que el punto de la
yema puede adaptarse a las preferencias de cada persona, teniendo en cuenta siempre las recomendaciones de seguridad alimentaria”.
5. La sartén también importa. “Una buena sartén antiadherente ayuda a utilizar menos aceite y facilita que el huevo conserve su forma y textura sin pegarse”.
6. El secreto está también en el tiempo. “Unos minutos son suficientes. Una cocción excesivamente prolongada puede
resecar la clara y modificar la textura de la yema”.
7. Sal, sí; pero con medida. “No es necesario abusar de la sal para conseguir un huevo sabroso. Hierbas aromáticas y especias como pimienta, pimentón, orégano o ajo pueden aportarle mucho sabor”.
8. Mejor no reutilizar indefinidamente el aceite. “Si el aceite ha alcanzado temperaturas elevadas o presenta cambios de color,
olor o sabor, lo recomendable es sustituirlo en lugar de prolongar su uso”.
9. Un huevo frito puede ser parte de una comida equilibrada. “La clave no está únicamente en cómo se cocina, sino también en con qué se acompaña. Verduras, legumbres o cereales integrales pueden completar una comida nutricionalmente equilibrada”.
10. El disfrute también forma parte de comer bien. “Una alimentación saludable no consiste en eliminar las preparaciones
tradicionales, sino en aprender a prepararlas de forma adecuada y dentro de una alimentación variada y equilibrada”.
Ricardo Segura.
EFE REPORTAJES

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