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El ‘agent boss’, gestor de agentes inteligentes o responsable agéntico, es el especialista capaz de dirigir, supervisar y coordinar los programas de inteligencia artificial denominados agentes de IA . Foto: DC Studio-Magnific.

El ‘agent boss’ o responsable agéntico es el especialista capaz de dirigir, supervisar y coordinar los programas de inteligencia artificial denominados agentes de IA, que organizan, gestionan y ejecutan por sí mismos las tareas que se les asignan, perfilándose como una de las competencias más demandadas por las empresas en los próximos años, según los expertos en tecnología.

La implantación de agentes de inteligencia artificial (agentes de IA), programas informáticos diseñados para ejecutar tareas y tomar decisiones de forma autónoma sin requerir una intervención humana constante con el fin de alcanzar objetivos específicos, se está acelerando en las empresas y organizaciones.

Estos sistemas pueden ejecutar procesos completos, interactuar con múltiples aplicaciones corporativas, analizar información, tomar decisiones basadas en reglas definidas previamente y colaborar con otros agentes o profesionales de distintas áreas.

Estos sistemas, que poseen capacidad de ‘razonamiento’, aprenden de interacciones previas, toman decisiones basadas en datos, realizan acciones en el mundo real y utilizan herramientas digitales externas a su sistema para alcanzar sus objetivos, pueden tener un impacto considerable en los resultados de negocio de quienes los utilizan, de acuerdo los especialistas.

Un gran impacto potencial (si se organiza bien…).

Los agentes especializados representan la evolución natural de la inteligencia artificial generativa, explican desde la consultora tecnológica Setesca (www.setesca.com) .

Un agente de IA diseñado para una tarea específica y correctamente integrado en los procesos de una gran organización puede llegar a liberar hasta 150.000 horas de trabajo al año, al asumir actividades repetitivas, automatizar decisiones operativas y reducir tiempos de ejecución, según los datos que maneja esta firma.

Del mismo modo, en las pymes, los agentes pueden mejorar un 40% el tiempo dedicado a reuniones y a tareas realizadas con herramientas ofimáticas tradicionales. Su verdadero valor no reside únicamente en el ahorro de tiempo, sino en permitir que los profesionales concentren su actividad en funciones de mayor valor añadido y capacidad de decisión, según esta misma fuente.

 

Implantar sin planificar limita los resultados.

Sin embargo, para que estas herramientas tecnológicas tengan un impacto relevante en la productividad y permitan un retorno de la inversión, las organizaciones necesitan abordar un cambio organizativo, que incluye dos aspectos: efectuar una adecuada planificación y contar con profesionales especializados en este campo, explica a EFE Jordi Damià, CEO de Setesca, y del centro de formación LiceoTIC Training (www.liceotic-training.com).

“Muchas organizaciones están desplegando agentes inteligentes de forma aislada, sin integrarlos en los procesos de negocio ni establecer un modelo de gobierno que garantice su eficacia, seguridad y escalabilidad”, explica Damià.

Añade que “algunas empresas lanzan decenas de agentes de IA porque la tecnología está disponible, sin preguntarse qué problema de negocio deben resolver o cómo van a integrarse con el resto de la organización, corriendo el riesgo de acabar generando una colección de soluciones inconexas que aportan poco valor y aumentan la complejidad tecnológica”.

“Un agente de IA no debería entenderse como una herramienta más, sino como un nuevo actor dentro de un proceso empresarial. Si no existe una definición clara de responsabilidades, supervisión, calidad del dato y objetivos de negocio, su impacto sobre la productividad será muy inferior al esperado”, destaca.

Para Damià “la productividad no depende del número de agentes desplegados dentro de una organización, sino de que estén diseñados para resolver procesos críticos del negocio, que se pueda medir su impacto y se ajusten a un modelo de gobierno que garantice su eficacia, seguridad y escalabilidad”.

La nueva habilidad que las empresas empezarán a buscar.

En esta última faceta, la del gobierno de los agentes de IA, Jordi Damià destaca la importancia de que las organizaciones que implantan esta tecnología cuenten con un gestor de agentes inteligentes (“agent boss”, en inglés), el profesional capaz de dirigir, supervisar y coordinar agentes de inteligencia artificial.

En el marco de una nueva etapa en la relación entre las personas y la IA, no bastará con utilizar herramientas inteligentes, sino que habrá que saber trabajar junto a ellas. En este sentido el ‘agent boss’ se perfila como una de las competencias que las empresas más demandarán en los próximos años, según Damià.

 

 

Este experto señala que las empresas y organizaciones ya empiezan a prever la incorporación de profesionales que sepan asignar tareas, supervisar resultados, coordinar varios agentes de IA y decidir cuándo debe intervenir el criterio humano, y que además sean capaces de gestionar equipos híbridos formados agentes inteligentes y personas.

Para Damià “las empresas no solo demandarán conocimientos sobre IA, sino una nueva forma de liderazgo digital”.

En este sentido, “el profesional que más valor aportará no será quien sepa utilizar una única herramienta de IA, sino quien sea capaz de coordinar varios agentes inteligentes para resolver problemas de negocio. Igual que hace veinte años aprendimos a dirigir equipos, ahora aprenderemos a dirigir inteligencia artificial. Ese será el verdadero papel del ‘agent boss’”, enfatiza.

¿Cuál es el trabajo de un “agent boss”?

El gestor de agentes inteligentes “es una figura que ya se está empezando a crear en los departamentos de Tecnologías de la Información (IT, por sus siglas en inglés). Se encarga de definir cómo se deben de crear los agentes y aprobar que se puedan utilizar”, explica Damià.
Este profesional debe ser personal de la empresa, debido a que “su labor tiene un carácter estratégico, ya que los agentes de IA ejecutan acciones de negocio y deben acabar aportando valor a la compañía para hacerla diferencial de sus competidores”.
El ‘agent boss’ debe de tener una capacitación tecnológica a nivel de programador informático, y un conocimiento fuerte de los procesos de negocio, además de ser capaz de encontrar oportunidades de mejora en los agentes de IA, proponer nuevas acciones que éstos puedan realizar, destaca.

“Debe entender cómo funcionan los agentes de IA, cómo integrarlos con los sistemas de la empresa y, sobre todo, debe ser capaz de identificar oportunidades para mejorar procesos, aumentar la productividad o impulsar nuevos productos y servicios”, según Damià.

Añade que este gestor “debe identificar dónde los agentes de IA pueden aportar más valor, definir sus objetivos y límites, medir su rendimiento, controlar sus costes, garantizar que cumplen los requisitos de seguridad y normativa, coordinar su colaboración con las personas y con otros agentes, e impulsar su mejora”.

“Más que un especialista técnico, será un perfil orientado a generar valor para el negocio”, completa.

Equipos híbridos, de personas y sistemas de IA.

“A diferencia del uso tradicional de la IA como herramienta de apoyo, el ‘agent boss’ trabaja con agentes capaces de ejecutar procesos completos, interactuar entre sí y realizar tareas de manera autónoma”, añade Damià.

Explica que “su función no consiste en programarlos, sino en definir objetivos, distribuir tareas entre distintos agentes, validar los resultados, detectar errores y decidir cuándo es necesaria la intervención de una persona”.

“Esta competencia será cada vez más habitual en áreas como recursos humanos, finanzas, marketing, operaciones, ventas o atención al cliente, donde ya comienzan a desplegarse agentes especializados para automatizar procesos de negocio”, según LiceoTIC Training,
“Gran parte de los programas de formación corporativa se centraban en enseñar el funcionamiento de herramientas concretas. A partir de ahora, el reto será formar a los profesionales para colaborar con múltiples agentes inteligentes y sacar el máximo partido de sus capacidades”, adelanta Damià.

“Igual que hoy coordinamos equipos humanos, pronto coordinaremos equipos formados por personas y agentes inteligentes. Quienes desarrollen antes esa capacidad serán los profesionales que más valor aportarán a sus organizaciones”, de acuerdo con este especialista.
Nuevos perfiles laborales.

“El auge de los agentes de IA está impulsando la aparición de nuevos perfiles especializados en su gestión y gobierno, una tendencia que ya comienza a verse en algunas empresas y que se consolidará en los próximos años”, amplía Damià.
Explica que “estas funciones seguirán integradas dentro de los departamentos IT y bajo el liderazgo del CIO (director de Tecnologías de la Información), el responsable de definir la estrategia de IA y de asegurar que su implantación responda a las necesidades del negocio y no solo a criterios tecnológicos”.

Durante las primeras fases de adopción, una empresa puede apoyarse en consultores externos para definir su estrategia o acelerar la implantación de agentes de IA, según este experto.

Sin embargo, “a medida que estos agentes pasan a ejecutar procesos críticos y a formar parte de la operativa diaria, convirtiéndose en activos estratégicos que incorporan el conocimiento, los procesos y la forma de trabajar de la empresa, su gobierno debe quedar en manos de la propia organización a través del departamento de IT”, enfatiza.
Daniel Galilea.
EFE – Reportajes

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