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Durante varios años recibió formación como bailarina clásica, una disciplina que le aportó control corporal, sensibilidad y una gran capacidad de concentración

 

Anya Taylor-Joy arriving to Apple TV’s “Lucky” premiere held at the Directors Guild of America on July 13, 2026 in Los Angeles, CA. Photo by Starbuck/ AFF/ABACAPRESS.COM

 

En una industria donde la imagen suele abrir las puertas, Anya Taylor-Joy ha demostrado que el verdadero éxito se construye con talento, disciplina y una extraordinaria capacidad para transformarse en cada personaje. En poco más de diez años pasó de ser una joven promesa del cine independiente a convertirse en una de las actrices más cotizadas de Hollywood, protagonizando películas de autor, éxitos comerciales y una de las series más exitosas de la última década.

Nacida el 16 de abril de 1996 en Miami, Florida, su llegada al mundo ocurrió mientras sus padres se encontraban de viaje. Sin embargo, sus raíces están lejos de Estados Unidos. Su padre es argentino de ascendencia escocesa e inglesa, mientras que su madre tiene orígenes españoles e ingleses. Los primeros años de su vida transcurrieron en Buenos Aires, donde aprendió español como lengua materna, hasta que su familia se trasladó a Londres cuando tenía seis años.

El cambio de país no fue sencillo. La propia actriz ha contado que durante algún tiempo se resistió a aprender inglés porque deseaba regresar a Argentina. Aquella experiencia le enseñó a adaptarse a nuevos entornos y fortaleció una personalidad que hoy se refleja en la facilidad con la que interpreta personajes completamente distintos entre sí.

Antes de pensar en la actuación, Anya encontró en el ballet su primera pasión artística. Durante varios años recibió formación como bailarina clásica, una disciplina que le aportó control corporal, sensibilidad y una gran capacidad de concentración. Más tarde fue descubierta por una agencia de modelos mientras caminaba por Londres, iniciando una breve carrera en la moda que le permitió conocer la industria del entretenimiento.

Aunque el modelaje representó una oportunidad importante, pronto comprendió que su verdadera vocación era la actuación. Con apenas 16 años decidió dejar la escuela para concentrarse en las audiciones y en perfeccionar su preparación artística. Aquella apuesta comenzó a dar frutos en 2015, cuando obtuvo el papel principal en The Witch, película dirigida por Robert Eggers que revolucionó el cine de terror contemporáneo.

Su interpretación de Thomasin fue ampliamente elogiada por la crítica y convirtió a Taylor-Joy en una de las revelaciones del año. A partir de entonces comenzaron a llegar proyectos cada vez más importantes. Participó en Split y Glass, bajo la dirección de M. Night Shyamalan; protagonizó la adaptación de Emma., inspirada en la novela de Jane Austen; formó parte de Last Night in Soho, The Menu y The Northman, hasta llegar a Furiosa: A Mad Max Saga, donde asumió el reto de interpretar a uno de los personajes femeninos más emblemáticos del cine de acción.

 

Sin embargo, el proyecto que transformó definitivamente su carrera fue Gambito de dama. En la miniserie dio vida a Beth Harmon, una brillante jugadora de ajedrez cuya lucha contra las adicciones y la soledad conquistó a millones de espectadores en todo el mundo. Su actuación fue el eje del fenómeno mundial que convirtió a la producción en uno de los mayores éxitos de Netflix e incluso impulsó el interés por el ajedrez entre nuevas generaciones.

Una actriz capaz de sostener cualquier historia gracias a su intensidad interpretativa

El trabajo de Taylor-Joy fue reconocido con un Globo de Oro, un premio del Sindicato de Actores (SAG) y un Critics Choice Award, además de nominaciones a los Emmy y los BAFTA. Estos reconocimientos confirmaron lo que la crítica ya anticipaba desde sus primeros trabajos: estaba frente a una actriz capaz de sostener cualquier historia gracias a su intensidad interpretativa y su enorme compromiso con cada personaje.

Uno de los aspectos que distingue a Anya es la forma en que prepara sus papeles. Más allá de memorizar diálogos, acostumbra estudiar el contexto histórico, las emociones y la psicología de cada personaje, construyendo historias personales que le permiten dotarlos de mayor profundidad. Directores y compañeros de reparto han destacado en repetidas ocasiones su profesionalismo y la dedicación con la que enfrenta cada rodaje.

Lejos de los escándalos, la actriz mantiene una vida personal discreta. En 2023 contrajo matrimonio con el músico Malcolm McRae, con quien sostiene una relación alejada de la exposición mediática. A pesar de desarrollar su carrera en Hollywood, continúa manifestando el cariño que siente por Argentina y suele conceder entrevistas en español, idioma que conserva con total naturalidad.

Con una filmografía que combina cine independiente, grandes producciones y personajes memorables, Anya Taylor-Joy ha construido una trayectoria poco común para una actriz de su edad. Su capacidad para reinventarse, asumir riesgos y elegir proyectos de calidad la han convertido en una de las figuras más respetadas de la industria. Más que una estrella del momento, representa a una nueva generación de intérpretes que entiende que el prestigio no se alcanza por la fama, sino por la consistencia y el talento demostrado en cada actuación. Imágenes: Clasos

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