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MOCASINES, EL CALZADO EN CONSTANTE RENOVACIÓN

Nacidos como calzado funcional, transformados por la sastrería masculina y reinterpretados después por iconos del cine, los mocasines han vuelto a situarse en el centro del estilo urbano tanto en moda masculina como femenina e impulsados por grandes pasarelas y celebridades

Esta pieza sobria pero muy versátil se ha convertido en uno de los signos distintivos del vestir actual. Desde James Dean y Audrey Hepburn hasta los diseños de la actualidad de Miu Miu y Margiela o iconos actuales como Jacob Elordi o Chiara Ferragni apuestan por este calzado como infalible de la temporada.

De las comunidades indígenas a Broadway

Su origen se remonta a las comunidades indígenas de Norteamérica, donde este calzado se elaboraba de forma artesanal con pieles blandas cosidas a mano. La palabra procede del término algonquino ‘makasin’, que describía un zapato ligero y cómodo.

Su evolución posterior fue amplia: de pieza para caminar en terrenos naturales a producto que, con la llegada de colonos europeos, comenzó a adaptarse a un gusto más formal. En el siglo XIX ya circulaban versiones destinadas a un uso cotidiano, aunque todavía lejos del diseño que hoy se reconoce como mocasín.

MOCASINES, EL CALZADO EN CONSTANTE RENOVACIÓN

 

El gran punto de inflexión llegó en 1936, cuando la firma estadounidense G.H. Bass lanzó el modelo Weejun, inspirado en los zapatos que usaban los pescadores noruegos. Aquel diseño, con su característico antifaz en la pala, se convirtió en el precursor del mocasín contemporáneo.

Su éxito fue inmediato en Estados Unidos, especialmente entre estudiantes universitarios que lo incorporaron a la estética ‘preppy’, un estilo que buscaba una elegancia sin artificios. A partir de los años cuarenta, el mocasín ya era un calzado común en ambientes académicos y profesionales.

James Dean, Grace Kelly o Audrey Hepburn El cine contribuyó de manera decisiva a su expansión internacional. James Dean y Steve McQueen lo calzaron en algunas de sus apariciones más recordadas, reforzando su vínculo con una masculinidad desenfadada.
A la vez, actrices como Grace Kelly o Audrey Hepburn mostraron que este zapato también tenía un lugar natural en el vestuario femenino, aportando una mezcla de sobriedad y comodidad que encajaba con la vida urbana que empezaba a imponerse.

En la segunda mitad del siglo XX irrumpieron los mocasines con borlas, un diseño atribuido a la colaboración entre Alden y un actor de Broadway que buscaba un calzado cómodo, elegante y distinto. El resultado fue una versión más ornamentada, pero igualmente asociada a un estilo refinado.

 

Poco después, Gucci dio un paso más con el modelo Horsebit, lanzado en 1953, reconocible por su hebilla metálica frontal. Este diseño no solo se convirtió en emblema de la casa italiana, sino que contribuyó a elevar el mocasín a la categoría de símbolo aspiracional Figuras como Francis Ford Coppola, Alain Delon o Sophia Loren ayudaron a consolidarlo en esa nueva esfera de sofisticación de este calzado, una reformulación que sería una más de otras muchas en la historia de este calzado

Mocasines, elegancia relajada

El resurgir actual de los mocasines tiene varias lecturas. Coincide con la tendencia hacia una elegancia relajada que domina desde hace algunas temporadas: prendas estructuradas, colores neutros y calzado cómodo que permite afrontar jornadas largas sin renunciar al estilo.

También se trata de un zapato que combina con prácticamente todos los códigos, desde conjuntos formales hasta propuestas más experimentales. Esta polivalencia explica su creciente presencia tanto en escaparates como en estilismos de alfombra roja.
Firmas internacionales han contribuido a la consolidación de esta tendencia. Prada ha apostado por versiones robustas con suela marcada, reinterpretando el mocasín clásico desde una estética contemporánea.

De Chanel a Sandro o Krack Loewe ha presentado modelos de líneas depuradas que refuerzan su carácter artesanal. Tod’s continúa con su tradición de pieles suaves y acabados impecables, mientras que Hermès propone diseños de lujo discreto que confirman la vigencia del mocasín como objeto de deseo.

Pero estas nuevas adaptaciones del calzado también vienen de la mano de firmas más asequibles y pensadas para el día a día que dan una vuelta al concepto clásico; desde modelos que respetan la pisada natural del pie como los propuestos por Krack hasta otros con pelo como sugiere la firma Sandro.

Harry Styles lo ha incorporado de forma habitual en sus apariciones públicas, combinándolo con trajes fluidos y camisas estampadas. Timothée Chalamet opta por versiones minimalistas que complementan su estilo delicado.

En el ámbito femenino, Kendall Jenner y Bella Hadid han demostrado que los mocasines pueden convivir con prendas informales, aportando un toque refinado incluso a conjuntos deportivos, y actrices como Anya Taylor-Joy o Emma Corrin han reiterado su preferencia por este calzado.

Las pasarelas también han sido un termómetro claro de su popularidad. Miu Miu los ha integrado en sus colecciones recientes con propuestas que mezclan faldas breves, chaquetas entalladas y mocasines de suela gruesa, una fórmula que ha captado la atención de la crítica.

En la última temporada, Maison Margiela revisó el diseño desde su perspectiva conceptual, mientras que Dior y Chanel escogieron versiones clásicas que encajaban con sus líneas de inspiración parisina.

MOCASINES, EL CALZADO EN CONSTANTE RENOVACIÓN

 

En la moda masculina, los mocasines conviven con zapatillas deportivas, pero ocupan un espacio singular por su equilibrio entre comodidad y elegancia. Los jóvenes profesionales los eligen como alternativa a calzados más rígidos, mientras que quienes buscan una presencia.

Comodidad y estética, claves en su vuelta

La industria identifica varios factores detrás de esta renovación como la búsqueda de durabilidad, al elaborarse con técnicas que permiten una larga vida útil, además, el calzado plano está relacionado como símbolo de bienestar.

Otro motivo más reciente reside en la preferencia por piezas icónicas que perduren más allá de las temporadas. El mocasín cumple esas tres condiciones, razón por la cual se ha convertido en uno de los protagonistas del año.

Desde los primeros pares artesanales elaborados por comunidades indígenas hasta las interpretaciones actuales de las casas de lujo, este zapato demuestra una capacidad de adaptación que explica su vigencia.

No es solo un vestigio de la tradición ni un símbolo elitista: es una pieza transversal, capaz de conjugar historia, comodidad y elegancia contemporánea. Su presencia constante en la moda actual confirma que este clásico, lejos de ser un recuerdo del pasado, seguirá marcando el paso en los próximos años.
María Muñoz.
EFE REPORTAJES

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