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La transformación proyectada, cuya parte frontal se observa en la imagen, preservará los elementos históricos de esta iglesia registrada como monumento nacional. Foto: Zecc Architecten.

La transformación de una iglesia centenaria en desuso en una piscina pública permitirá a los habitantes y visitantes de la ciudad de Heerlen, en los Países Bajos europeos, bañarse en “agua bendita”, tal y como ha sido apodado el proyecto, y tener la sensación de la ‘caminar sobre el agua’, cuando su suelo se eleva del todo y surge un llamativo juego de luces y reflejos.

La iglesia católica romana de San Francisco de Asís (Sint-Franciscus van Assisiëkerk, en idioma neerlandés), situada al oeste del centro de la ciudad de Heerlen, en los Países Bajos, es un monumento nacional construido en 1923, según un diseño del arquitecto PG Buskens de Róterdam, con influencias del expresionismo y el neogótico, según su registro oficial.

La piscina contará con un fondo ajustable, que se podrá subir y bajar, llegando a cubrirla por completo. Foto: MVRDV.

Esta iglesia, registrada como el monumento nacional 512786 de los Países Bajos, tiene una planta predominantemente rectangular con volúmenes de diferentes alturas ubicados bajo tejados a dos aguas, cubiertos con pizarra.

La portada y el coro se ubican adosados ​​a la nave en volúmenes ligeramente inferiores. A ambos lados de la portada se sitúan, respectivamente, dos capillas bajo pequeños tejados a dos aguas.

La iglesia, el monumento nacional 512786.

 

Los visitantes podrán observar las hermosas vidrieras de la iglesia mientras nadan en la piscina. Foto: MVRDV.

Su portal se encuentra en el lado norte del edificio, que tiene tres puertas de entrada bajo tres arcos apuntados y carece de torre, aunque cuenta con una torrecilla en el centro de la nave.

Esta iglesia, ya en desuso y retirada del culto, pero considerada como una edificación de un gran valor histórico, cultural y arquitectónico debido a la alta calidad estética de su diseño y la especial armonía entre el exterior y el interior, será transformada en una piscina pública, mediante unas obras que se completarán en 2027, según los autores del proyecto.

Los estudios de arquitectura MVRDV (www.mvrdv.com) y Zecc (www.zecc.nl/en) , que han ganado el concurso para transformar la iglesia de San Francisco de Asís en una piscina pública, han apodado a este proyecto ‘Agua Bendita’, en alusión al carácter religioso que ha tenido este edificio a lo largo de décadas.

 

 

Explican que su transformación otorgará a la iglesia desocupada una nueva función social, a la vez que preservará los elementos históricos de este monumento nacional.
El fondo que puede subir y convertirse en suelo.

Una estructura representativa del coro de la antigua iglesia (al fondo) será uno de los puntos visuales destacados de la piscina. Foto: MVRDV.

Uno de los cambios más llamativos e innovadores que tendrá la futura piscina de ‘agua bendita’ será su base ajustable (que puede funcionar como fondo cubierto de agua o como suelo expuesto al aire interior del recinto), aportando flexibilidad al espacio que antiguamente era la nave de la iglesia, y permitiendo albergar diversas actividades además de la natación.

El fondo de la piscina será ajustable y se podrá subir, bajar y situar a distintas altura, lo que permitirá practicar diferentes actividades a nadadores de distintas edades y niveles.
En su posición extrema, el fondo se podrá elevar por completo, ocultando las aguas de la piscina donde los visitantes practicarán habitualmente la natación, y creando un suelo completamente plano, al nivel del suelo de la nave, permitiendo que ese espacio también se utilice para actividades sociales y culturales.

Una marquesina circular iluminada marcará la entrada principal, evocando el pasado de la iglesia. Foto: MVRDV.

 

Todo el espacio que abarca el suelo de la piscina elevado al máximo, podrá llenarse con una fina capa de agua, donde se reflejará, con la iluminación adecuada, el interior de la iglesia, lo que dará a las personas que transiten por ese espacio, la sensación de que están caminando sobre el agua, dentro de la iglesia transformada, según MVRDV.

De edificio religioso a piscina pública.

Construida originalmente hace más de 100 años, la iglesia de San Francisco de Asís en Heerlen, al sur de los Países Bajos, dejó de celebrar servicios religiosos en 2023, lo que brindó al municipio de la ciudad la oportunidad de encontrarle un nuevo propósito al monumento nacional 512786

(https://monumentenregister.cultureelerfgoed.nl/monumenten/512786).

Transformar esta iglesia en desuso ofrecerá una solución para el creciente número de visitantes a las piscinas existentes de Heerlen, a la vez que revitaliza el edificio vacío, con su reconocible silueta localizada en el centro de la ciudad, que a su vez está experimentando un desarrollo integral, que incluye construir un museo romano y renovar el cine Royal-Rivoli.

El restaurante, con vistas a la piscina, estará situado a lo larga de la columnata de la antigua iglesia. Foto: MVRDV.

 

En el diseño del proyecto, una marquesina circular iluminada marca la entrada principal, evocando el pasado de la iglesia y añadiendo un toque contemporáneo que conecta lo antiguo con lo moderno, según el equipo de MVRDV.

Una vez dentro, los visitantes podrán recorrer los pasillos de la iglesia para llegar a los vestuarios o al servicio de suministro de comidas y bebidas, ambos ubicados en la parte trasera de la edificación, mientras que unas paredes de cristal separarán estos pasillos de la piscina central climatizada.

Para dar cabida a la piscina, se retirará cuidadosamente el suelo existente. Los bancos de la iglesia se reutilizarán integrándolos en las paredes de cristal que la separan, ofreciendo asientos para los nadadores en un lado y mesas de bar para los espectadores en el otro lado. El antiguo púlpito tendrá una nueva función: servirá como asiento para un socorrista, especifica el proyecto.

El fondo de la piscina podrá elevarse convirtiéndose en un suelo, que al llenarse con una fina capa de agua, creará un impresionante reflejo de la iglesia. Foto: MVRDV.

 

Iluminación, colores y diseños que preservan la historia.

“La cantidad de iglesias desocupadas está aumentando, por lo que necesitamos generar ideas nuevas y creativas para reutilizar estos edificios. Transformar una iglesia en una piscina pública es ideal para devolverle la función social que tenía antes”, afirma el arquitecto Winy Maas, socio fundador de MVRDV.

“Imaginen las experiencias de nadar de espaldas con vistas a la bóveda de la iglesia y sus vidrieras, o contemplar el hermoso efecto visual, que se crea al elevar el suelo de la piscina y cubrirlo con una fina capa de agua, permitiendo que el interior de la iglesia se refleje allí y parezca más grande e imponente”, destaca.

En 2023 dejaron de celebrarse servicios religiosos en iglesia de San Francisco de Asís en Heerlen. Foto de dominio público bajo licencia CC0 1.0 Universal. Autor: Romaine.

 

Tanto el entorno de la piscina como su fondo-suelo ajustable se adornarán con una nueva superficie de mosaico, que hará referencia a los colores, materiales y vidrieras de la iglesia original y se diseñará en colaboración con artistas locales, para tener como otra referencia de diseño, los numerosos murales que hay en la ciudad de Heerlen, según MVRDV.

Añaden que “la iluminación sobre la piscina, mediante cuatro filas de farolas colgadas del techo, estará inspirada en las farolas originales de la iglesia que se ven en fotografías históricas, y servirá también como guía para los bañistas”.

Para climatizar la piscina de forma suficiente y sostenible, protegiendo los materiales históricos de la humedad, se instalarán paredes de cristal que rodearán la piscina creando un efecto compartimentado que protegerá las vidrieras y las obras de arte, según los autores del proyecto de transformación.

La iglesia de San Francisco de Asís en Heerlen se construyó en 1823. Foto de dominio público bajo licencia CC0 1.0 Universal. Autor: Romaine.

 

Señalan que “la cubierta de la iglesia se aislará del exterior, evitando pérdidas excesivas de calor y conservando la vista de la mampostería original en el interior” y que “después de instalar dicho aislamiento, se reinstalará la anterior cubierta existente”.

El proyecto de la piscina pública de Heerlen (visto lateralmente, en la imagen) ha recibido el apodo de Agua Bendita, en alusión al pasado religioso del edificio. Foto: Zecc Architecten.

 

“La cubierta de madera se conservará y se le incorporarán paneles absorbentes de sonidos para mejorar la acústica interior, mientras que las instalaciones técnicas se integrarán discretamente con unidades de climatización en el sótano del edificio”, según puntualizan.
“Este enfoque garantiza que haya un clima interior confortable y energéticamente eficiente, y que se preserven los elementos históricos de la iglesia en la medida de lo posible”, concluyen, adelantando que los primeros chapuzones en la piscina, tendrá lugar a finales de 2027, cuando se completen las obras, que abarcarán 1.270 metros cuadrados de superficie.
Daniel Galilea.
EFE – Reportajes

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