Además de mejorar el rendimiento de los jugadores a nivel individual y en equipo, y evitarles lesiones, un dispositivo que se coloca en la cubre-espinillera de la pierna y recoge información corporal del futbolista mientras juega o entrena, permite conocer sus capacidades atléticas y técnicas, estado físico y evolución.

¿Cuánto darían los grandes clubes de futbol por disponer de una tecnología que les permitiera conocer por adelantado qué jugadores de sus propias divisiones juveniles o inferiores o pertenecientes a otras instituciones deportivas más modestas, podrían llegar a convertirse en deportistas sobresalientes o de una calidad extraordinaria?
Aún no se dispone de un detector infalible de ‘cracs’ que supere a los ‘ojeadores” humanos que recorren las canchas de fútbol observando a los jugadores base en busca de nuevos talentos, pero una nueva plataforma tecnológica podría dar algunas pistas sobre quienes podrían destacar deportivamente en el futuro, e incluso ayudar a los “cazadores de estrellas”.
Esta plataforma la conforman un pequeño dispositivo electrónico llamado “espinillera inteligente”, Oliver (u OLI), que el futbolista lleva sujeto a la parte delantera de la canilla de su pierna y unos programas informáticas (software) e instrucciones matemáticas (algoritmos) que procesan y analizan los datos capturados por ese dispositivo y los transforman en información útil para los especialistas.
Esta información clave y unas recomendaciones para mejorar el rendimiento físico, conocer el talento de un futbolista y prevenir sus lesiones, se fundamentan en el análisis computacional de los datos y en la ciencia deportiva, y llega a los médicos, entrenadores, preparadores físicos, jugadores y directores deportivos, a través de una ‘app’ y vía web.
El jugador enciende el dispositivo OLI (que pesa 15 gramos, mide 3 por 4 centímetros y funciona con una batería), lo coloca en el bolsillo interno de una cubre-espinillera especial que lleva puesta y le proporciona el fabricante, crea una sesión, sincroniza los datos vía aplicación móvil (app) y sale a jugar.
El dispositivo OLI en la pierna recoge los datos del futbolista mientras juega o entrena y los envía a un sistema informático que los procesa. La información generada queda a disposición del club, cuyos integrantes pueden consultarla a través de un teléfono móvil, tableta electrónica u ordenador.
EL PRESENTE Y EL FUTURO DE UN FUTBOLISTA.
Entre las métricas futbolísticas y de salud que Oliver recoge, analiza e interpreta se encuentran los golpes de balón, la fuerza de chute, un mapa de calor corporal, las distancias recorridas, la velocidad segmentada, aceleración y frenada, los ‘sprints’, y el volumen e intensidad de la sesión de juego o entrenamiento.
Uno de sus indicadores más destacados es el índice de riesgo de lesión que, de manera personalizada y en tiempo real, indica lo propenso que está un jugador a lesionarse.
“Oliver puede ayudar a saber de antemano cómo pueden progresar los jugadores de los clubes de fútbol desde la base”, confirma a EFE José González Ruzo, uno de los fundadores de la compañía que desarrolló esta tecnología (https://tryoliver.com).
Este sistema se está usando en las canteras de equipos argentinos y uruguayos, formadores de jugadores de primer nivel como el Racing Club y Talleres de Córdoba, y está disponible en Portugal, Italia, Suiza y España, donde se ha instalado el fabricante, concretamente en Barcelona.
Esta firma quiere llevar esta tecnología al ‘fútbol base’, las canteras, el fútbol femenino y los equipos amateurs donde se forman los jugadores y jugadoras más jóvenes, según González.
Esta espinillera inteligente podría utilizarse como un sistema para detectar precozmente a nuevos futbolistas de gran calidad, y además permitiría “tecnificar una cantera, lo cual tiene beneficios muy grandes a la hora de brindar información para los ojeadores y caza-talentos del fútbol”, enfatiza.
“Este sistema posibilita que se tomen mejores decisiones según la performance histórica de cada juvenil, su evolución en el tiempo y sus probabilidades de convertirse en jugadores de élite”, apunta González.
Tras cuatro años probando esta tecnología con clubes y academias de fútbol, se constató que sus recomendaciones ayudan a mejorar los resultados individuales y colectivos, y que los equipos consiguieron reducir las lesiones en la plantilla en un 45 por ciento, recalca.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL SALE A LA CANCHA.
González explica a EFE que el software de Oliver procesa la información recolectada por los dispositivos y arroja datos a nivel individual y colectivo.
“En la opción `Vista Equipo´ se puede medir cada sesión de partido y entrenamiento, ver cómo funciona tácticamente, establecer estrategias de juego, y se puede comparar un equipo en diferentes semestres o años y analizar su evolución”, señala.
La mejora en el rendimiento individual se logra mediante los algoritmos de Inteligencia Artificial (IA) y un software que efectúa recomendaciones automáticas, sobre cómo se puede mejorar en cada métrica, como velocidad máxima, aceleraciones y distancias recorridas según las características de cada jugador/a y controlando que las mejoras sean sin riesgo de lesión, asegura.
“El talento de un futbolista se ve mejorado desde un punto de vista táctico y técnico, al poder ver su mapa de calor corporal y comprender mejor cómo se posiciona en el campo de juego según el contexto y cuántas veces entra en contacto con la pelota, la evolución en su fuerza de pegada”, explica González.
Cuando haya un uso recurrente de esta plataforma, sus algoritmos de IA tendrán suficientes datos históricos para elaborar modelos predictivos, que comparados con la performance actual de cada jugador permitirán predecir porcentualmente sus tasas de mejora y contar con más información acerca de su futuro profesional, adelanta.
Asimismo, la plataforma arroja un indicador de riesgo de lesión basado en las cargas internas y externas de cada jugador en las últimas sesiones, y en su índice de fatiga percibido.
“Los algoritmos actúan individualmente en función de las características de cada jugador, sus datos corporales y máximas alcanzadas en el tiempo. Así, durante la sesión indica cuán fatigado y propenso a una lesión está. Con esta información los entrenadores toman decisiones sobre descanso y recuperación siguiendo las indicaciones de la plataforma”, finaliza González.
Ricardo Segura
EFE Reportajes
Todas las fotos son cortesía de Oliver.

Comentarios

Comentarios