Compartir:

Los diamantes fabricados mediante energía limpia de origen eólico y solar, a base de dióxido de carbono de la atmósfera y agua de lluvia, serán idénticos física y químicamente a los extraídos del subsuelo y con una calidad gemológica certificada, pero tendrán un ‘impacto cero’ en el medio ambiente, según su creador, el ecologista y multimillonario británico Dale Vince.

El ecologista y multimillonario británico Dale Vince, es conocido en el Reino Unido por haber lanzado en 1995 Ecotricity (www.ecotricity.co.uk) la primera compañía de ‘energía verde’ del mundo, que hoy abastece a más de 200.000 hogares y negocios con electricidad 100% renovable generada desde un molino de viento (turbina eólica) y por paneles solares.
También preside el Forest Green Rovers (www.fgr.co.uk) en Gloucestershire, Inglaterra, reconocido por las Naciones Unidas y la FIFA como el club de fútbol más ecológico del mundo, el cual fue además el primero en hacerse vegano en 2015.
A partir ahora la popularidad y los negocios de Vince probablemente “brillarán” un poco más, gracias a una nueva tecnología ecológica con la que su nueva compañía SkyDiamond, SD, (www.skydiamond.co.uk) fabricará los primeros diamantes hechos completamente con materiales provenientes del cielo, según acaba de anunciar.


La nueva tecnología para fabricar los ‘diamantes de cielo’ se desarrolló en las instalaciones de SD en Stroud (Gloucestershire, Inglaterra).
Vince la define como ”el mejor modo de sacar el carbono del cielo y convertirlo en algo duradero y hermoso, un diamante certificado y reconocido por el Instituto Gemológico Internacional (IGI), como los extraídos del suelo”.
PROCESO ‘LIMPIO’ Y ALTAMENTE CONFIDENCIAL.
El equipo de Vince ha necesitado más de cinco años para perfeccionar este proceso de “minería aérea” que permite convertir el carbono atmosférico en diamantes reales, aunque los detalles más finos de este proceso siguen siendo altamente confidenciales, informa a Efe el equipo de comunicación de SD.
La nueva compañía en Stroud señala que este proceso, sobre el que tienen patentes globales, “es un secreto muy bien guardado”. Solo unas pocas personas conocen cómo funciona exactamente y se mantendrá como algo reservado, aunque dan algunas pistas generales de su funcionamiento.
“Todo lo que necesitamos para crear un diamante viene del cielo. El carbono del que está hecho se extrae de la atmósfera. El viento y el sol proporcionan toda la energía que consumimos y el agua que utilizamos es lluvia recolectada. Lo único que devolvemos al mundo es un aire más limpio del que sacamos”, añade.
El proceso consiste, a grandes rasgos, en extraer dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, como gas, el cual después es licuado y depurado. El agua de lluvia recolectada es dividida mediante una reacción química denominada hidrólisis para producir oxígeno (O) e hidrógeno (H). Después se usan el CO2 y el H para producir metano, según informa el equipo de Vince.


El paso final consiste en introducir este material en lo que SD denomina “nuestro molino de diamantes”, donde se ‘cultivan’ las piedras preciosas en bolas de plasma (estado de la materia similar al gaseoso pero con partículas cargadas eléctricamente) que funcionan a unos 8.000 grados centígrados, aproximadamente la temperatura de la superficie del sol, según SD.
“Toda la energía utilizada en la producción de los diamantes procede de fuentes renovables: el viento y el sol”, apuntan.
Consultado sobre la posibilidad de producir en el futuro otro tipo de piedra preciosa con esta misma tecnología, el equipo de comunicación de SD señala a Efe: “este método ecológico de producción está centrado en hacer diamantes provenientes del cielo y ese es nuestro enfoque para el futuro previsible”.
GEMAS QUE CONTRIBUYEN A LIMPIAR EL AIRE.
Estas gemas serán las primeras con un ‘impacto cero’ en el medioambiente y su producción será ‘carbono negativa’ (en todo el proceso se retira de la atmosfera más CO2 del que se emite), limpiando el aire y a diferencia de la industria minera tradicional de diamantes, que causa daños irreversibles al planeta, según SD.
Un reciente informe de la universidad Imperial College de Londres detalló los impactos de la minería tradicional en los entornos en peligro de extinción, como la deforestación, la acidificación terrestre, el cambio de ruta de los ríos, el dragado de lechos fluviales, la contaminación de aguas subterráneas y emisiones masivas de carbono al aire, según SkyDiamond.


Según SD para producir una gema de un quilate, una mina de diamantes moverá 1.000 toneladas de roca y tierra, gastará 3.890 litros de agua, y generará 108,5 kilogramos de emisiones de CO2, suficiente gas para llenar dos contenedores de transporte.
Y se calcula que en 2019 se produjeron unos 142 millones de quilates de diamantes extraídos de minas en el mundo, añade.
“Los ‘diamantes que vienen del cielo’ son física y químicamente idénticos a los extraídos de la Tierra y, debido a la pureza de sus ingredientes y su proceso de producción, son de la más alta calidad. Se producirán de manera estrictamente limitada, lo que los convertirá en los más raros del planeta”, señala Vince.
La inspiración de Vince para estos diamantes, que podrán adquirirse a partir de comienzos del 2021, le llegó cuando investigaba una manera de extraer el carbono de la atmósfera y ‘encerrarlo’ para que no causara más daño al planeta.
“Un diamante es la forma final del carbono y se nos ocurrió tomar carbono de la atmósfera y usarlo para hacer diamantes”, apunta.


“Nuestro proceso de alquimia moderna, devuelve a la atmósfera un aire más limpio del que extraemos, es decir que tenemos emisiones negativas, y demuestra que vivir una vida más verde y sostenible no implica renunciar a cosas, sino hacerlas de manera diferente”, señala Dale Vince.
“¡Así es la Revolución Industrial Verde!”, concluye el magnate.
Por Daniel Galilea.
EFE/REPORTAJES

Compartir:

Comentarios

Comentarios