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La interacción con herramientas de IA requiere un aprendizaje. Foto: Rawpixel/Freepik.

Para sacarle el máximo partido a las herramientas de Inteligencia Artificial, como ChatGPT o Google Bard, hay que saber cómo efectuar preguntas y consultas a estos programas que simulan una conversación humana y ofrecerles la información de contexto adecuada. Los ingenieros especializados en IA, o ‘prompt engineers’, explican cómo conseguirlo.

Detrás del funcionamiento y de los textos, imágenes y distintos tipos de contenidos que producen las herramientas de Inteligencia Artificial o IA, existe un trabajo de desarrollo y prueba de los sistemas, en la que se especializan los ‘prompt engineers’ explican desde el centro de formación y educación tecnológica IMMUNE Technology Institute.

Herramientas de IA como ChatGPT o Bard son muy hábiles en la simulación del lenguaje natural y se utilizan para programar ‘chatbots’ (programa informáticos que “conversan” con el usuario) o generar textos o gráficos con una calidad casi equiparable a lograda con habilidades humanas, explica Javier Recuenco, experto en IA en IMMUNE (https://immune.institute).

Captura de pantalla de GPT-4, modelo de lenguaje basado en IA. Foto: IMMUNE.

Pero “estas tecnologías no aprenden ni trabajan de manera autónoma y detrás de su funcionamiento y de los contenidos que generan, subyace el arduo trabajo de los especialista en formular solicitudes para que la IA responda y genere resultados, los ‘prompt engineers’”, añade Recuenco.

Un ‘prompt’, término que en español significa aviso, sugerencia, replica o petición, es un mensaje o texto que sirve para expresar una petición a una IA, como ChatGPT, Writesonic o Dall-e, que crean contenidos o mantienen conversaciones con un usuario, o comunicarse con un asistente virtual como Alexa, de modo que la IA lo entienda y entregue el mejor resultado posible.

Un ‘prompt engineer’ o ‘ingeniero de prompts o peticiones’ se especializa en diseñar y aplicar ‘prompts’, o instrucciones para sistemas de IA conversacional, que sean efectivos y permitan una interacción y comunicación amigables para el usuario, explican desde el centro U-Tad (https://u-tad.com).

‘Smartphone’ mostrando Google Bard en su pantalla. Foto: Mojahid Mottakin/Pexels.

Este tipo de ingeniería, que consiste básicamente en encontrar la mejor manera de pedirle cosas a la IA para que ofrezca el mejor resultado, incluye el diseño y desarrollo de comandos, la creación de preguntas frecuentes (FAQ), el establecimiento de reglas de conversación y la elaboración de guías de estilo, para optimizar “el diálogo digital entre el ser humano y la máquina.

“El objetivo de estos ingenieros es aprender a hablar con la inteligencia artificial, a través de los ‘prompts’, que son instrucciones que le damos al sistema de IA, como un modelo de lenguaje, para generar una respuesta”, explica Agustín Cuenca, experto en aprendizaje colaborativo basado en la neurociencia.
Por esa razón, los consejos que ofrecen estos profesionales para aprender a hablar con ChatGPT o Bard, y para poder sacarle el máximo partido a la IA en general, son especialmente útiles:

PREGUNTE CON CLARIDAD Y SEA ESPECÍFICO.

“Cuanto más clara y definida sea la pregunta, más fácil será para el sistema de IA proporcionarle una respuesta útil y precisa. Hay que evitar las interrogaciones ambiguas e intentar ser lo más concreto y detallado posible”, explica Recuenco.

PROPORCIONE INFORMACIÓN DE CONTEXTO.

Si la pregunta o solicitud a la IA depende del contexto, es importante proporcionarle información relevante sobre dicho entorno físico o de situación. Esto ayudará a las herramientas a entender mejor aquello que se le solicita o consulta y a ofrecer una respuesta más adecuada, según IMMUNE.

El contexto adecuado para la conversación, incluye información relevante, referencias anteriores o las expectativas del usuario.

DIVIDA LAS PREGUNTAS COMPLEJAS.

Usuaria de ChatGPT comunicándose con la IA mediante un ordenador portátil. Foto: Frimufilms/Freepik

“Cuando se formula una pregunta compleja, se recomienda dividirla en partes más pequeñas, ya que esta división facilita el procesamiento y la respuesta a cada componente de la pregunta, evitando confusiones”, señala Recuenco.

ESPECIFIQUE EL FORMATO DE RESPUESTA.

“Cuando existen preferencias sobre el formato de la respuesta que se desea, (por ejemplo: un resumen, una lista de consejos o una explicación de tono coloquial), se le debe indicar este requisito a la IA, para que pueda adaptarse a las necesidades de quien solicita la información”, recomienda el especialista.

REVISE, AJUSTE Y VUELVA A INTENTARLO.

Después de recibir una respuesta de la IA, Recuenco considera conveniente “tomarse un tiempo para revisarla y, si fuera necesario, proporcionar aclaraciones adicionales o ajustar la pregunta para obtener una respuesta más precisa, ya que esto ayudará al sistema a aprender y le permitirá ser más preciso las próximas veces”.

“Evaluar la calidad y coherencia de las respuestas de la IA y aportarle comentarios constructivos, ayuda a mejorar su rendimiento y evitar errores, y también sesgos, como los de género”, añade .

UTILICE UN LENGUAJE SENCILLO.

Imagen de la plataforma de chat con inteligencia artificial ChatSonic. Foto: IMMUNE.

Javier Recuenco recomienda expresarse y comunicarse con la IA mediante un lenguaje claro, preciso y natural, evitando ambigüedades, jergas o ironías que puedan confundirla.

PRUEBE DIFERENTES FORMATOS Y ESTILOS.

Desde IMMUNE sugieren “experimentar con distintos tipos ‘prompts’ o instrucciones, como preguntas, afirmaciones, sugerencias o ejemplos, para poder encontrar el que mejor se ajuste al objetivo y al tono de la conversación”.

UN EJEMPLO DE INTERACCIÓN ÓPTIMA.

Como corolario de las anteriores recomendaciones, Recuenco ofrece un ejemplo de una consulta a herramientas como ChatGPT o Google Bard, que está bien planteada y estructurada para maximizar la calidad de retorno de respuesta de la IA.

Es la siguiente: “¿Qué es la inteligencia artificial y cuáles son sus principales aplicaciones?”
Esta consulta “es clara, precisa y natural, proporciona el contexto adecuado para la conversación, al indicar el tema y el tipo de respuesta que se espera, y utiliza un formato de pregunta y respuesta, que facilita la comprensión y la organización de la información”, añade el especialista.

Además, se puede especificar en el ‘prompt’ que se tengan en cuenta, como referencia al contestar, fuentes fiables y actualizadas que respalden la veracidad y la relevancia de los datos, o aportarle un documento para que lo procese (en aquellas herramientas preparados para ello como ChatGPT 4), concluye.
Ricardo Segura.
EFE – Reportajes

 

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