El sábado 19 de octubre tuvo lugar en el templo de San Francisco de Asís la boda de Carolina Ramírez y Rodolfo Guadarrama.

Alrededor de las 6:00 de la tarde, nos recibió el Templo de San Francisco de Asís en un ambiente cálido de fiesta y un altar lleno de rosas blancas, pese a la humedad de la lluvia que amenazaba con caer.

Los protagonistas de la boda esperaban al exterior del hermosísimo templo San Francisco de Asís. La novia sobre una Escalade negra del año. El cortejo integrado por las Damas de Honor vestidas de hermosos vestidos Rojos y los padrinos vestían de elegante smoking.

Como padrinos de lazo participaron sus hijos Fernando y Emilio Guadarrama, y la bella señorita Paulina Guadarrama como madrina de ramo. No podían faltar los pequeños pajes que lucían un elegante smoking y un hermoso vestido María Carolina y Rodolfito Guadarrama.

Acompañando a los novios, los padrinos de velación Julieta Alcalá y Salvador Márquez, padrinos de anillos Ángeles Hernández y Martín Briceño, padrinos de arras Vanesa Ramírez y Luis Ignacio Vanegas.

Los novios fueron entregados por sus padres, Elena Alcalá, Oscar Ramírez, Victoria Guadarrama y Mario Guadarrama.

Elena Alcalá, madre de la novia, externó su sentir en este día tan especial: “Soñaba con este día, que se cumplieran los deseos de mi hija y gracias a Dios hoy se está cumpliendo, es un día especial para Ella y su hermosa familia”.

 

Formalizaron su unión ante Dios acompañados de estimados amigos, familiares y de sus 5 queridos Hijos.

 

Ya en la ceremonia, el sacerdote explicó a detalle porqué la unión nupcial es tan importante. Enfatizó que el matrimonio es una unión natural, y sobre todo sagrada. Recordó que contraer nupcias es una decisión consciente y voluntaria. Asimismo, enfatizó a Carolina y Rodolfo “lo que se esta uniendo no solo son dos cuerpos mortales, si no dos almas”.

Asimismo, el eclesiástico concluyó con un último mensaje a los novios sobre el verdadero regalo de bodas que ofrece Dios: el alma no se va a morir,  nos queda el espíritu. Y que su amor no se limitaba a su vida mortal, seguirían casados en la eternidad. Y remató con la consabida frase: “lo que Dios se encargó de unir, que no lo separe el hombre”.

Tras contraer matrimonio, Carolina y Rodolfo encaminaron sus pasos hacia afuera del templo. En medio de vítores se despidieron de sus invitados a quienes verían en pocos minutos en la celebración.

Una vez que nos encontrábamos en la Ex Hacienda Cruz de Cantera, tras pasar los jardines y unas letras iluminadas con las iniciales de los novios, fueron recibidos los invitados con una copa de champagne en un salón de cálidos tonos rojos que proporcionaba un ambiente elegante y romántico, lleno de rosas rojas, velas y un techo iluminado. Esa luz naranja que dominaba bien podría haber sido el fuego dentro de una caverna, o un lugar junto a una chimenea.

Además de los platos y la cubertería colocados sobre las mesas de los invitados, dos elementos llamaban poderosamente la atención: flores y fuego. Decenas de rosas se encontraban colocadas en macetas largas dispuestas de forma horizontal; también se podían apreciar coronas de rosas que resguardaban en el centro a una serie de tulipanes que presumían su esplendor dentro de cristalinos floreros de vidrio. Otras estructuras con flores se alzaban verticales por encima de las cabezas.

Todos los asientos y las mesas rodean la pista de baile fabricada con madera. Y encima de ella, colgando desde el techo, un elegante y muy espectacular candelabro que combinaba elementos de la naturaleza con las luces artificiales que dejaba boquiabiertos a todo aquel que entraba en el recinto.

Su amor para toda la vida

Mientras un solitario violinista amenizaba la llegada de los invitados, nos encontramos con la señora Julieta Alcalá Jiménez y con el caballero Salvador Márquez, padrinos de los novios para platicarnos sobre este día tan especial.

“Muy contentos de ver a nuestra ahijada realizada y pues deseándoles bendiciones y lo mejor de lo mejor para su matrimonio”, apunto la Sra. Julieta Alcalá Jiménez.

Por su parte, “Deseándoles de igual manera lo mejor para su matrimonio y que duré por toda la vida”, señaló el caballero Salvador Márquez.

Mientras se realizaba la llegada de los invitados, en un salón aledaño se realizó el matrimonio civil, presidido por la juez Yara Marcela Alcalá. La cual ofreció sabios consejos a los contrayentes. La ceremonia fue atestiguada por Sonia Y Jean ChristopheMurat amigos del novio, y por Oscar y Christian Ramírez hermanos de la novia. Culminando con un brindis.

A las 8:20 los novios hicieron su entrada triunfal. Rodeados por la pirotecnia fría, se encaminaron hasta el centro de la pista de baile donde agradecieron a los presentes. Carolina y Rodolfo sellaron su presentación con un beso.

Mientras los invitados hacían una larga fila para externar sus buenos deseos a los recién casados, pudimos entrevistar a los hijos mayores del matrimonio: Fernando, Paulina y Emilio Guadarrama para que nos relataran un poco sobre su sentir en este día tan especial.

“Me siento muy feliz y emocionado gracias a la boda de mis papás”, platicó el mayor, Fernando. “Pienso que es algo muy bueno, es una nueva etapa y estoy muy feliz”, respondió en su oportunidad Paulina. “Yo estoy muy feliz por mis papás que al fin se casan después de tanto tiempo de no casarse, pues llevaban mucho tiempo de novios ”, remató Emilio entre risas.

Los jóvenes adolescentes además externaron sus buenos deseos hacia sus padres: “Los amo mucho y gracias por darnos la oportunidad de tener una nueva familia, que la hemos esperado bastante tiempo”, apuntó Fernando. “El matrimonio es algo muy bueno y gracias por darnos una familia”, consideró Paulina. Y finalmente Emilio ratificó: “Gracias por darnos una familia y al fin poder ya decir que somos oficialmente una”.

En este punto, el violín había sido sustituido por un pianista y los platillos ya comenzaban a salir de la cocina. El abreboca era una crepa de flor de calabaza, como entrada se sirvió una crema de chicharrón . El plato fuerte se trató de un pollo relleno de 3 quesos bañada en una salsa de chile poblano, acompañado por puré de papa y calabaza crocante. Finalmente, para cerrar habría pastel casero de chocolate y red velvet con cobertura de crema de mantequilla.

Y los ahora marido y mujer confesaron que…

Después de muchas peripecias, conseguimos unas palabras de los protagonistas de la noche: Elena Carolina Ramírez y Rodolfo Guadarrama.

Rodolfo nos relató: “Estoy muy feliz, por haberme casado con el amor de mi vida.”, “Estamos  muy contentos por llegar a este momento después de muchas vicisitudes y somos muy felices”. Y sobre los familiares y amigos presentes acotó: “Fantástico, nos da mucho gusto que estén todos aquí, hay mucha felicidad”.

Sobre su sentir, Carolina Ramírez, recalcó sentirse plena, feliz y muy satisfecha. “La realidad es que nosotros ya teníamos formada una familia y, digamos, esta ceremonia fue la cereza del pastel”.

Sobre la luna de miel nos compartió la aventura que les espera: “Nos vamos a un crucero a Las Bahamas y luego a Jamaica unos 10 días, estamos muy contentos”.

Y finalmente, para cerrar la noche, Carolina nos compartió un consejo maravilloso para ser felices en pareja: “Unan sus vidas con aquella persona sin la cual no concibes que exista una vida”.

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