“Hacer vida normal y no magnificar” la situación puede ayudar un poco a no empeorar las cosas

Afrontar el miedo al coronavirus. Esto parece más fácil de decir que hacer, pero se puede conseguir si miramos de frente aquello que nos atemoriza y le prestamos atención en lugar de intentar negarlo, escapar o distraernos, señalan dos expertos en psicología con un enfoque alternativo sobre cómo vivir sin sufrir.

“Evitar sobreexponerse a la información, no hacer caso de rumores y noticias falsas, ni hablar constantemente de ello, buscar  datos fiables de medios científicos veraces…”.

“Estos consejos son útiles cuando lo que `asusta´ es falso, pero no cuando lo que `asusta´ es la información veraz”, explican María Ibáñez y Jesús Jiménez, una  psicoterapeuta y un psicólogo clínico, que dirigen el centro Psicología e Introspección (www.introspeccion.com).

Además, una persona que tiene miedo, puede tratar de evitar el tema del coronavirus, pero terminará pensando en ello, apuntan.

Para estos expertos muchas de las recomendaciones psicológicas que se están difundiendo  para afrontar la crisis por el coronavirus  son insuficientes y solo funcionan cuando el miedo se reduce a una simple preocupación por los acontecimientos, pero no si se tiene miedo realmente, advierten.

“Hacer vida normal y no magnificar” la situación puede ayudar un poco a no empeorar las cosas, pero no resolverá el miedo, mientras que mantenerse distraído, solo aplazará momentáneamente el problema”, según Ibáñez y Jiménez.

“Abogar por la tranquilidad” tampoco funciona porque  uno no elige voluntariamente no tener miedo, “identificar los pensamientos que generan malestar” es inútil si solo conduce a luchar por evitarlos, y “reconocer las emociones y aceptarlas” es un proceso cognitivo que lo único que puede lograr, y no siempre, es reprimir esa emoción temporalmente, añaden.

Ante la situación actual provocada por la expansión del nuevo coronavirus, cada cual hace lo que puede para lidiar con sus temores, como distraerse, quitarle importancia,  pensar constantemente, obsesionarse con las medidas de precaución o saltárselas para demostrarse que no se teme, reconocen.

Pero recalcan que esta situación también puede ser propicia para aprender a resolver el miedo, lo cual requiere un proceso de aprendizaje,  igual que aprender a conducir.

SEIS CLAVES PARA DEJAR DE TEMER Y SUFRIR

Ibáñez y Jiménez comparten con EFE, una serie de indicaciones  para dejar de temer, recalcando que “además de aprenderlas es necesario dedicarle un tiempo y ponerlas en práctica”.

Señalan que se trata de un esquema breve de lo que hay que hacer para aprender a dejar de sufrir, incluso en circunstancias difíciles como las que estamos viviendo:

1  Lo primero es ser consciente de que se tiene miedo, en el momento en que se lo siente.

2 El siguiente paso es localizar en que partes del cuerpo se perciben las sensaciones de miedo y prestarles atención.

3 No hay que tratar de que se pase el miedo ni pretender hacer nada con éste: ni gestionarlo, aceptarlo, rechazarlo o desear que se vaya… Solo prestar atención, sentir y “perder el miedo a las sensaciones de miedo”. Esto puede requerir un aprendizaje paulatino, con varios ensayos y exploraciones.

4 El hábito mental empuja a escapar del malestar, por lo que hay que atender a los pensamientos para evitar que intervengan.

5 Una vez que pierde intensidad “el miedo al miedo”, se puede prestar atención a los pensamientos alarmistas intrusivos, y a las sensaciones que provocan en el cuerpo. Cuando se hace así, esos pensamientos van perdiendo fuerza y dejando de aparecer.

6 Después, hay que reflexionar sobre las ideas y experiencias que se han tenido con la enfermedad, el sufrimiento y la muerte, ya que de esas ideas o conceptos erróneos surgen los pensamientos automáticos y las emociones negativas que nos hacen sufrir.

Estos expertos ofrecen a EFE las claves para afrontar tres de los miedos más usuales que despierta la expansión del coronavirus:

1 MIEDO A CONTAGIARSE Y ENFERMAR

“Habitualmente está relacionado con otras causas como el temor a ser una carga para los demás, a quedar incapacitado, al dolor y al sufrimiento, y  a morir. Cada persona debe reflexionar sobre cuáles son sus principales temores en relación a enfermar”, señalan Ibáñez y Jiménez.

Luego aconsejan cerrar los ojos y, sin relajarse, ni tranquilizarse, buscar las sensaciones que el miedo produce en el cuerpo. No hay que tratar de que las sensaciones desaparezcan, ni que se atenúen, por fuertes que sean, porque al prestarles atención se irá   perdiendo “miedo al miedo” y el sufrimiento empezará a bajar.

Sugieren hacer este ejercicio “un rato todos los días, en cualquier postura cómoda, con los ojos cerrados o abiertos”.

2 MIEDO A QUE ENFERME UN  SER QUERIDO

“Este miedo suele tener que ver con el temor a ver sufrir a esa persona, al trastorno que pueda ocasionar su enfermedad (como los perjuicios económicos) y a que muera. La pérdida, el vacío interno que deja esa persona, está muy relacionado con el temor a no tener su apoyo, a la soledad”, según estos expertos.

Ibáñez y Jiménez recomiendan “no huir de lo que se siente y se piensa, porque nada se puede resolver escapando de ello”.

Sugieren prestar atención a los pensamientos, observar si son en imágenes o en palabras, y de qué parte de la cabeza nacen. También aconsejan explorar lo que esos pensamientos nos hacen sentir, sin prisa, con curiosidad por comprender en qué consiste  ese miedo.

“Permanecer un buen rato atentos a las sensaciones del cuerpo cada día, produce un gran beneficio“, recalcan.

3 MIEDO AL QUEBRANTO ECONÓMICO

“Este miedo tiene que ver con el temor al futuro, a las deudas, al rechazo social, a los problemas en el ámbito familiar o laboral, y en última instancia a no sobrevivir”, de acuerdo a estos expertos.

Pero advierten que “temer el futuro económico no nos va a ayudar a tener mejores recursos, y solo va a producir pensamientos obsesivos, insomnio, angustia, dolor de estómago o de cabeza”.

Sugieren observar con atención ese dolor de estómago o de cabeza, o alguna contractura que puedan surgir, sin relajarse, con curiosidad, sintiendo el cuerpo y sus molestias, y hacer este ejercicio un rato cada día, en una postura cómoda, con los ojos cerrados o abiertos.

Aconsejan explorar este camino alternativo para eliminar el miedo consistente en permanecer atento a aquello que nos hace sufrir en lugar de intentar escapar. Reportaje e imágenes: Efe

Por: Ricardo Segura

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Una persona que tiene miedo puede tratar de evitar el tema del coronavirus
Ante la situación actual provocada por la expansión del nuevo coronavirus
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