Las primeras palabras del bebé son todo un acontecimiento en casa y sus avances un motivo de alegría para los padres. Una logopeda nos explica cuáles son las etapas por las que pasan los niños en el desarrollo del lenguaje y en qué casos es necesario buscar la ayuda de un especialista.

¿Es normal que mi niño sólo repita algunas sílabas si otros niños de su edad ya conocen varias palabras? Para poder detectar una posible anomalía es necesario saber cómo aprenden a hablar los niños y qué progresos se pueden esperar en función de su edad.

“A partir de los 12 meses de vida comienza lo que se conoce como la etapa lingüística. En ella, el niño empieza a pronunciar sus primeras palabras dotadas de significado como pueden ser “mamá”, “agua”, “papá”, “pan”, etc. Todo lo anterior eran  balbuceos, vocalizaciones de sonidos y sílabas repetidas,  como “mamama”, “bababa”, “tatata”, y comunicación no verbal a través de gestos, todo ello propio de la etapa prelingüística”, detalla María Dolores Ramiro Pulido, logopeda de Proyecto Cuarto de Contadores, una clínica especializada en psicología y logopedia de Leganés (sur de Madrid) (www.cuartodecontadores.es/).

“Entre los 18 y los 24 meses se produce una explosión de vocabulario. A los 18 meses el niño conoce entre 30 y 50 palabras y a los 24 ya diferencia alrededor de unas 180 aproximadamente. En esta etapa el pequeño es capaz de pronunciar todas las vocales y los fonemas más sencillos y comienza a emitir frases de dos palabras, por ejemplo, “mamá agua” o “dormir no”, y de petición, negación, posesión, interrogación… También empieza a usar otros sonidos de la lengua y a emitir onomatopeyas (animales: “guau”, transportes: “pi, pi”…)”, señala.

“A partir de los 24 meses aparecen frases más elaboradas, con tres elementos, como “papá come pan” o “mamá vamos calle”. Esto es lo que se conoce con el término “habla telegráfica”, dado que en la frase emitida por el niño no hay palabras de función como son los artículos, preposiciones, tiempos verbales…”, indica la especialista .

“Además, es en este periodo en el que empieza a aparecer algo tan importante como el juego simbólico, es decir, la capacidad que tiene el niño para imitar situaciones de la vida real y ponerse en el lugar del otro”, apunta Ramiro Pulido.

La logopeda afirma que es muy importante prestar atención incluso a los más mínimos detalles, pues existen ciertos indicadores “que nos pueden alertar de que algo no va bien antes de que los niños empiecen a hablar”.

En este sentido, comenta que podemos intuir que algo no está funcionando como debería si el niño “no mira al rostro de las personas, no mantiene el contacto ocular, no tiene la necesidad de llamar la atención de los padres o de imitar ciertos sonidos o gestos que hacen ellos, o cuando, en torno a los 9 meses, no señala las cosas ni a las personas, es decir, no existe una intención de mostrarnos los objetos de alrededor”, describe.

Más adelante, cuando los pequeños alcanzan la etapa lingüística, hay algunos síntomas que nos pueden indicar que el desarrollo es el adecuado.

Esto ocurre cuando no tiene “intención de comunicarse con otros niños o incluso con los adultos; no habla de forma correcta según lo que cabría esperar para su edad; hace frases muy simples, poco estructuradas y sin ningún sentido, o tiene un vocabulario muy reducido”, manifiesta Ramiro.

PRIMERAS PALABRAS.

“La aparición de las primeras palabras suele estar en torno a los 12 meses, pero en un niño que tenga un retraso en el lenguaje, sus primeras palabras no aparecerán hasta los 18 o 24 meses, lo que provocará una alteración en todas las etapas del lenguaje y, por consiguiente, afectará a todo el desarrollo”, advierte la especialista.

No obstante, afirma que cada niño es diferente y lleva un ritmo distinto al resto, por lo que no todos empiezan a emitir sus primeras palabras a la misma edad.

“No todos desarrollan esa habilidad para el habla y el lenguaje de la misma forma, igual que no todos empiezan a andar a la misma edad”, precisa.

De hecho, la logopeda comenta que, por lo general, las niñas son más precoces que los niños pues suelen aprender a hablar antes y muestran una mejor disposición para la conversación.

Ramiro indica que los padres tienen un papel fundamental en el aprendizaje y adquisición de las diferentes habilidades de sus hijos.

“Son los encargados de estimular su lenguaje y todos sus aprendizajes posteriores”, comenta.

Por lo tanto, subraya que en las primeras etapas del desarrollo infantil es de vital importancia que fomenten la estimulación del lenguaje en sus hijos.

“Los niños lo aprenden todo por imitación y también el lenguaje surge por imitación.

Imitan movimientos, gestos, los sonidos que hacen sus padres y las personas que les rodean. Por ello, es muy importante motivarles y apoyarles cuando emiten sonidos, vocalizaciones y cuando hacen gestos. Además, hay que jugar con ellos, ya que el juego favorece el desarrollo del lenguaje”, expresa.

La logopeda recomienda hablarles el mayor tiempo posible y aprovechar para ello cualquier actividad como las salidas al parque, las compras en el supermercado, el momento del baño o la preparación de la comida, entre otras.

“También  es imprescindible responder verbalmente a sus emisiones, balbuceos o sonidos e, incluso, repetirlos imitando al niño, enseñarles rimas, poemas, canciones cortas y sencillas, contarles historias y cuentos que sean claros y cortos, inventar juegos de imitar los diferentes sonidos de animales, transportes, de la calle, de la casa… Todo esto ayudará a potenciar el desarrollo del lenguaje en nuestros hijos”, añade.

ATENCIÓN A LAS SEÑALES.

Ramiro subraya que el lenguaje es una actividad muy compleja que comprende una gran cantidad de procesos, por lo que puede haber contratiempos en varias áreas.

“Los niños, cuando están aprendiendo a hablar, se enfrentan a muchas dificultades tanto en la expresión como en la comprensión”, asegura.

No obstante, indica que, a medida que crecen, van evolucionando y dejando atrás antiguas dificultades en la pronunciación de determinados fonemas o grupos de fonemas.

“El problema surge cuando, aproximadamente entre los 4 y los 5 años de edad, el niño sigue sin pronunciar algunos de los sonidos o grupos de sonidos que ya debería haber adquirido. Cuando confunde dichos sonidos o cuando su habla es ininteligible, por ejemplo /oto/ en lugar de /moto/,  /bufanta/ en lugar de /bufanda/, o /cacheta/ en lugar de /chaqueta/”, puntualiza.

En este sentido, afirma que cuando se detecte cualquier problema o se sospeche que puede haber una dificultad hay que acudir al logopeda lo antes posible.

Hay que tratar de evitar que el problema detectado pueda derivar en otro tipo de patología como la dislalia,un trastorno en la articulación de los fonemas que puede hacer que el habla sea ininteligible; la dislexia, trastorno que dificulta la lectura y comprensión; o la tartamudez, entre otras.

“Debemos tener en cuenta que, cuanto antes se lleve a cabo el diagnóstico del problema y antes se intervenga sobre él, mejores resultados se obtendrán. Muchas personas piensan que es mejor esperar, pero no hacer un diagnóstico e intervención del lenguaje a tiempo puede conllevar consecuencias negativas en el aprendizaje del niño e, incluso, puede afectar a su desarrollo psicoafectivo y a su rendimiento escolar”, concluye. Reportaje e imágenes: Efe

Por: Purificación León.

Cuando se detecte cualquier problema o se sospeche que puede haber una dificultad hay que acudir al logopeda lo antes posible
Es muy importante prestar atención incluso a los más mínimos detalles
La aparición de las primeras palabras suele estar en torno a los 12 meses
Los padres tienen un papel fundamental en el aprendizaje y adquisición de las diferentes habilidades de sus hijos

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