La bronquiolitis es uno de los principales motivos de preocupación para las familias con bebés durante los meses más fríos del año. Los neumólogos explican qué medidas se deben tomar para prevenir esta infección respiratoria.

La bronquiolitis es una enfermedad del aparato respiratorio que afecta a los niños menores de dos años y, sobre todo, a los menores de seis meses.

Es una patología de los bronquios y, principalmente, de los bronquiolos “que son unos conductos ramificados muy pequeños por los que entra y sale aire de los pulmones. Se trata de una infección causada por diferentes virus que hace que estas vías se inflamen y se produzca un exceso de moco, lo que disminuye el calibre de estos conductos haciendo que la respiración sea más difícil”, señalan los especialistas de HM Hospitales.

La Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP) explica que la bronquiolitis puede ser causada por varias clases de virus. “El más habitual es el denominado virus respiratorio sincitial, conocido comúnmente por sus siglas VRS. Otros virus menos frecuentes son el virus de la gripe, parainfluenza, adenovirus y metapneumovirus”, detalla.

LOS BRONQUIOS QUEDAN SENSIBILIZADOS.

“La enfermedad suele comenzar con los síntomas de un resfriado como son la obstrucción de la nariz por mucosidad, algo de tos durante dos o tres días y, a veces, fiebre”, indican desde la SENP.

“Luego, es posible que el niño no empeore, o bien que comience a toser más, a respirar más deprisa y con dificultad (se le marcan las costillas y el abdomen le sube y le baja de manera exagerada y se ensanchan las fosas nasales) y a tener la respiración ruidosa, con sibilancias (un sonido como un silbido de tono alto al respirar) o un sonido más grave o de burbujeo. Todo esto ocurre porque sus bronquios están obstruidos por la inflamación y por el moco”, describe esta entidad.

Asimismo, la SENP indica que la mayoría de los niños están enfermos durante una semana y después se recuperan.

“No obstante, en algunos esta infección puede dar lugar a problemas respiratorios en el futuro. Es frecuente que, tras un episodio de bronquiolitis, sobre todo si el niño ha precisado hospitalización, durante los siguientes meses o años, sus resfriados cursen con síntomas similares a los de la bronquiolitis inicial, es decir, tos con o sin fiebre, dificultad para respirar y pitidos en el pecho”, puntualiza.

De hecho, “la mitad de los bebés que padecen una bronquiolitis van a quedar con los bronquios más sensibles a nuevos virus respiratorios y van a tener más bronquitis de repetición durante los primeros años de vida”, advierte Antonio Moreno, coordinador del Área de Neumología Pediátrica de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

El facultativo recuerda que un sitio donde con frecuencia se produce el contagio es la guardería “por lo que es importante retrasar, en lo posible, su inicio, sobre todo en los meses de otoño e invierno”.

Sin embargo, el especialista señala que muchas veces es inevitable que los bebés tengan que ir a la guardería debido al trabajo de los padres, “pero hay que intentar no llevarlos si están resfriados porque se irán contagiando unos a otros”.

No obstante, el doctor Moreno comenta que los bebés más pequeños, de menos de tres meses, no van a la guardería y muchos de ellos sufren bronquiolitis.

“Por eso es importante extremar los cuidados en casa. Hay que recordar que tienen las defensas menos desarrolladas y, por lo tanto, se debe evitar que los visiten personas que estén resfriadas (ya sean adultos o niños) sobre todo en la época de octubre a enero”, manifiesta.

Asimismo, es importante “tener en cuenta que los hermanos que van al colegio o a la guardería pueden sufrir con frecuencia resfriados por virus respiratorios y se los pueden transmitir al bebé. Por eso, tampoco deben acercarse mucho al bebé si están resfriados y, si lo hacen, deben lavarse las manos antes”, añade.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN.

En este sentido, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) subraya que para prevenir la bronquiolitis todas las personas que están en contacto con el bebé deberían adoptar algunas medidas.

La primera de ellas es evitar acercarse a él si se está resfriado. En caso de que sean sus padres o quienes le cuidan los que estén constipados, deberían lavarse las manos antes de tocarle o incluso ponerse una mascarilla. De hecho, como norma general, SEPAR recomienda lavarse siempre las manos antes de coger o tocar al bebé.

Otro de sus consejos es lavar con agua y jabón los objetos que tocan los bebés, sobre todo si alguien resfriado los ha tocado.

También indica que hay que utilizar pañuelos de papel desechables para sonarse la nariz, tirarlos y lavarse las manos después.

De igual modo, señala que se debe toser hacia otro lado tapándose la boca con el antebrazo.

En cuanto al tabaco, manifiesta que hay que evitar fumar, tanto dentro de casa, como en el coche, pues el tabaco hace que las vías respiratorias estén más sensibles al daño originado por los virus. Además, recalca que las partículas del humo de tabaco permanecen en el ambiente durante mucho tiempo.

A su vez, aconseja intentar mantener separados a los niños pequeños de los bebés.

Por último, recuerda que los besos también pueden transmitir los virus respiratorios. Reportaje e imágenes: Efe

Por: Purificación León.

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