“para que el reloj intestinal no atrase ni sufra desperfectos, existe una amplia gama de remedios naturales que pueden ayudar a las medidas dietéticas, estimulando el movimiento del intestino, la formación del bolo fecal y la desintoxicación del organismo”.

Si tiene problemas para mover el vientre, puede ayudar a que su funcionamiento intestinal recupere la normalidad, sin necesidad de recurrir a laxantes . El autocontrol mental y corporal son una poderosa arma para aliviar el estreñimiento.

Llevar una vida inactiva que desalienta el movimiento intestinal, mantener una dieta pobre en fibra vegetal y líquidos, ignorar la necesidad de ir al baño debido a las malas costumbres evacuatorias, al estrés, la ansiedad, o incluso a la falta de disponibilidad de un lavabo que le agrade, son las principales causas del estreñimiento.

Este es un desarreglo que afecta sobre todo a la mujer y que aparece cuando las deposiciones se posponen mucho y los desechos alimenticios carecen de fibra, con lo que las heces se secan y endurecen.

Si la situación se prolonga, el intestino se llena de deposiciones duras y se queda parcialmente inactivo, al no disponer de suficiente “material de llenado” que estimule sus movimientos de expulsión. Las heces se vuelven más espaciadas y difíciles de expulsar.

“Las soluciones a este problema, no sólo pasan por una alimentación más rica en fibra, que incluya cereales integrales, verduras y frutas, legumbres, frutos y frutas secas, y abundante en líquidos, ya sea por medio de bebidas o agua mineral o incluidos en los alimentos”, señala el doctor Santiago de la Rosa, presidente de la Comisión de Medicina Naturista, del Colegio de Médicos de Madrid.

Según este especialista, “para que el reloj intestinal no atrase ni sufra desperfectos, existe una amplia gama de remedios naturales que pueden ayudar a las medidas dietéticas, estimulando el movimiento del intestino, la formación del bolo fecal y la desintoxicación del organismo”.

Uno de los recursos naturales para erradicar este problema, a menudo con la actividad física y la situación emocional, consiste precisamente en conocer y controlar el cuerpo y la mente:.

• Dele un masaje a su abdominal.
Las fricciones en el vientre, con las piernas flexionadas sobre la cama, siguiendo el sentido de las agujas del reloj y aplicados por la mañana al levantarse, estimulan el peristaltismo intestinal, es decir los movimientos de contracción del tubo digestivo.

• Calor y reposo, después de comer.
A algunas personas les ayuda el reposo después de las comidas con envolturas abdominales, almohadillas eléctricas o bolsas de agua caliente, aplicadas sobre el vientre.

• Despídase del sedentarismo.
Los paseos regulares al aire libre, la práctica habitual de deportes o gimnasia aeróbica, ayudan a mejorar el tono muscular del abdomen y la circulación sanguínea, favorecen el tránsito intestinal y estimulan los movimientos del colon. Andar en bicicleta o nadar son buenas opciones. Si no puede acudir a un gimnasio o centro deportivo, camina media hora diaria a buen paso.

• Correr, ….en pos de la salud.
A primera hora de la mañana y antes de la cena, pueden efectuarse durante 10 minutos ejercicios abdominales que estimulen y tonifiquen la musculatura abdominal implicada en el proceso evacuatorio. Pero lo más efectivo es correr, porque produce una liberación de adrenalina que provoca un intercambio hídrico en la mucosa intestinal que ablanda las heces y crea un reflejo de eliminación rápido.

• Carcajadas, aliadas de la digestión.
Un minuto de risa franca y natural, a mediodía, puede obrar maravillas. Después de la comida principal, cuando entra de forma natural en un estado de mayor relajación, en lugar de ver el telediario, que está cargado de negatividad, visione algún sketch humorístico, o una secuencia breve de una película alegre o comedia, para que su ánimo se mantenga en buena forma. Al reírse, se agitan los músculos de la región abdominal, desencadenando un auto-masaje, que favorece la digestión y hace que el estómago y los intestinos continúen funcionando bien.

• Descubra el lenguaje de su cuerpo.
Procure evacuar cuando la necesidad se presente, olvidando la pereza o los convencionalismos. En lugar de pasarse más de 10 minutos en el servicio forzándose a hacerlo, un esfuerzo que puede precipitar unas hemorroides o una fisura anal, es mejor intentar establecer una rutina regular para ir al baño y recuperar el reflejo normal.

• Atienda a su reloj interno.
Cada persona tiene unas horas en las que está más predispuesta para la eliminación: al levantarse, después de comer, a la hora de dormir. Descubra sus momentos respétalos para sentarse tranquilamente y funcionar. Cuando se pierde la regularidad es importante recuperar la rutina.

Mucha gente sufre estreñimiento cuando viaja porque no se encuentra en su propio baño y es aprensiva con la higiene: si conoce su momento también puede anticiparlo y elegir el mejor lugar.

• Busque la posición ideal.
Para ayudar al intestino a evacuar, la mejor postura es sentarse en cuclillas, con las rodillas cerca del pecho. Para conseguirla, descansa los pies sobre una pila de libros o un taburete, con una altura tal que le ayude a mantener las rodillas elevadas.

• Ante todo mucha calma.
Si sus nervios están en tensión, es imposible relajar los esfínteres anales. Unos simples ejercicios de relajación, por ejemplo aflojarse y sentir como su cuerpo descansa sobre el váter, o realizar una serie de respiraciones abdominales profundas en el baño, ayudan a tranquilizar los nervios y a concentrarse en la tarea.

Reportaje e imágenes: EFE

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