Un plato egetal con diferentes productos de la huerta. Foto: Inés Serrano

Cada vez son más las familias que deciden alimentarse exclusivamente de productos de origen vegetal. Pediatras, endocrinos y nutricionistas ofrecen varias recomendaciones para que los niños a quienes los padres introducen en una dieta vegana, reciban todos los nutrientes que necesitan.

Katherine García Malpartida, endocrinóloga del Hospital La Fe de Valencia (este de España) y miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), indica que es necesario tener en cuenta que “los platos veganos carecen de vitamina B 12 y también pueden presentar carencias en lo relativo al calcio, vitamina D, yodo, hierro, zinc y ácidos grasos omega 3”.

En este sentido explica que la elaboración de menús veganos poco equilibrados como consecuencia de la falta de asesoramiento, puede tener efectos dañinos en la salud.

“La falta de proteínas da lugar a desnutrición proteica (sarcopenia); el déficit de calcio y vitamina D puede ocasionar una merma en la mineralización de los huesos, así como otras alteraciones metabólicas”.

Para la doctora, además, “una reducción del consumo de vitamina B12 podría suponer trastornos neuronales y anemia. Por su parte, el zinc resulta necesario en múltiples reacciones metabólicas; el yodo participa en la síntesis de las hormonas tiroideas y los ácidos grasos omega 3 favorecen la síntesis de sustancias antiinflamatorias”, detalla”.

SALUDABLE SI ESTÁ BIEN PLANIFICADA.

La dieta vegana se caracteriza por restringir cualquier alimento de origen animal, incluidos los lácteos y los huevos. Foto: Inés Serrano

“Cuanto más variada sea la dieta, mayor es la posibilidad de conseguir un estado nutricional óptimo. Por el contrario, las dietas restrictivas exigen una mayor atención y cuidado para garantizar una estrategia dietética adecuada y un uso de suplementos nutricionales correcto”, manifiesta José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

No obstante, los especialistas coinciden en afirmar que una dieta vegana puede ser perfectamente saludable si está bien planificada.

La dietista-nutricionista Natalia Moragues, subraya que puede serlo en cualquier etapa de la vida y, por lo tanto, también en la infancia.

Moragues apunta que una persona vegana necesita “tomar suplementos de vitamina B 12, pues la única forma que tenemos de adquirirla en la dieta es mediante los alimentos de origen animal”.

“Si la dieta vegana está bien pautada, en principio, no hay por qué suplementar nada más, pero sí es necesario someterse a controles para asegurarse de estar tomando todos los nutrientes necesarios”, destaca.

La especialista señala que una dieta vegana bien planificada debe contar con una cantidad suficiente de proteínas. Los veganos las obtienen de las legumbres, los frutos secos y las semillas.

Asimismo, la nutricionista aclara que, dado que no se toma pescado, “hay que asegurar el aporte de ácidos grasos omega 3, consumiendo semillas y frutos secos a diario”.

De igual modo, recalca la importancia de controlar la cantidad y el tipo de grasas vegetales que se ingieren.

“Es muy importante la proporción que hay entre el omega 3 y otros omegas presentes en los aceites vegetales, por ejemplo, el de palma o el de girasol. Si tomamos muchas de estas grasas vegetales, la ratio disminuye. Por eso, lo más recomendable es tener un consumo óptimo de omega 3 y no abusar de estos aceites vegetales”, manifiesta.

Moragues recomienda utilizar como fuentes de grasa el aceite de oliva, el aguacate y los frutos secos.

LAS ALGAS, BUENA FUENTE DE YODO.

Plato vegetariano variado. Foto: Inés Serrano

También destaca que la dieta vegana debe ser rica en frutas, verduras y hortalizas.
De hecho, afirma que deben incluirse “en cada comida, sobre todo aquellas ricas en vitamina C, pues van a favorecer la absorción del hierro no hemo, presente en las legumbres y otros alimentos de origen vegetal”.

En cuanto al yodo, el doctor Moreno Villares indica que la sal yodada, los vegetales de origen marino y algunos alimentos a base de cereales constituyen la mejor fuente de yodo de las personas veganas.

“Las algas (wakame, kombu, alaria, nori, etc.), con gran protagonismo en estas dietas, pueden ser una fuente importante de yodo. Sin embargo, también lo son de arsénico, por lo que deben usarse con mucha precaución en niños pequeños”, advierte el pediatra.

Algunos padres pueden tener dudas sobre la conveniencia o no de dar soja a los niños. No obstante, Natalia Moragues asegura que hacerlo no supone ningún problema.

“Antiguamente se pensaba que los bebés no debían tomar soja debido a los fitoestrógenos que contiene, pero los estudios científicos han determinado que no existe ningún riesgo”, indica Moragues.

“Una cosa distinta son los suplementos, pero las dosis con las que se trabaja a nivel farmacológico no tienen nada que ver con la cantidad de fitoestrógenos presentes en la soja natural o en sus derivados como el tofu. De hecho, desde que el bebé cumple 6 meses, que es cuando empieza con la alimentación suplementaria, se le puede dar soja”, manifiesta.

La nutricionista aclara:”cuando nace un niño en una familia vegana, el bebé también puede ser vegano desde el primer momento”.

LACTANCIA MATERNA CON APORTES VITAMÍNICOS.

En este sentido, la Asociación Española de Pediatría afirma que la lactancia materna es la forma de alimentación ideal para los hijos de padres veganos, pero subraya la importancia de que la madre tome suplementos de vitamina B12, yodo y omega 3.

“Cuando la lactancia materna no sea posible, se pueden utilizar fórmulas adaptadas de soja o bien fórmulas hidrolizadas de arroz. El uso de bebidas vegetales no adaptadas como sustituto de la leche puede producir desnutrición grave, alteraciones neurológicas e incluso la muerte”, advierte esta entidad.

Asimismo, explica que, a partir de los 6 meses, con el inicio de la alimentación complementaria, se deben introducir los cereales, a ser posible, integrales.

También se deben empezar a consumir las legumbres y el tofu. Además, indica que, a partir de esta edad, se le puede ofrecer al niño “yogur de soja sin azúcar enriquecido con calcio”.

Pero desde la Asociación Española de Pediatría destacan que, como en los niños no vegetarianos, hasta el año de edad se deben evitar las espinacas, las acelgas, la borraja, la remolacha, la rúcula y otras hojas verdes por su alto contenido en nitratos.

“Tampoco se les debe ofrecer miel, por el peligro de contaminación con esporas de botulismo, ni algas por su alto contenido en yodo”, indica esta Asociación.

Los especialistas recalcan la importancia de que la dieta vegana esté bien pautada, ya que una alimentación vegana también puede ser desequilibrada.

“Hay gente que se hace vegana y se alimenta casi exclusivamente de arroz, pasta y bollería industrial. Pueden tener desnutrición proteica por no consumir a diario legumbres o algún derivado de la soja”subraya Natalia Moragues.

“También hay quienes no se suplementan con la vitamina B12 por desconocimiento. En definitiva, encuentras personas que no se informan y no lo hacen bien” advierte la especialista.

Por ello, es importante que quien decida seguir una dieta vegana acuda a un profesional cualificado para que le asesore, al menos al principio.

“Más aún si hablamos de bebés, en los que se está produciendo un desarrollo de los órganos, motor y neurológico superimportante. Es fundamental hacerlo bien, especialmente en estas etapas”, concluye la nutricionista.

Reportaje e imágenes: EFE

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