Enero es el mes de los buenos propósitos y ponerse en forma suele estar entre los más invocados. Pero dedicarse a cumplirlo con excesivo ímpetu y sin control puede ser peligroso para el corazón. Los cardiólogos ofrecen varias pautas para disfrutar de los beneficios del deporte de manera cardiosaludable.

“La actividad física reduce el riesgo de cardiopatías coronarias, accidentes cerebrovasculares, diabetes, hipertensión, diferentes tipos de cáncer y depresión. La actividad física es también fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso”, subraya la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta entidad señala que el 23% de los adultos y el 81% de los adolescentes en edad escolar no se mantienen suficientemente activos.

En este sentido, manifiesta que es importante ser conscientes de que algo de actividad física siempre es mejor que nada.

“Las personas inactivas deben comenzar realizando pequeñas cantidades de actividad física como parte de su rutina diaria e incrementar gradualmente su duración, frecuencia e intensidad”, aconseja la OMS.

Del mismo modo, los especialistas de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid (España) indican que, si se practica una actividad física o se toma la decisión de hacerlo, es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones.

MANTENER LA ACTIVIDAD DE FORMA REGULAR.

En primer lugar, destacan que cada persona tiene unas cualidades y unas motivaciones para planificar una actividad y no debe dejarse arrastrar por las modas.

Además, apuntan que para que la actividad física sea beneficiosa hay que mantenerla de forma regular y, según lo que se desee conseguir, con una intensidad determinada.

 

“Es útil y estimulante conocer las bases fisiológicas del esfuerzo para comprender mejor qué es lo que está sucediendo en nuestro organismo”, añaden.

Por su parte, la Fundación Española del Corazón (FEC) asegura que vigilar la intensidad a la que practicamos deporte es uno de los puntos clave a los que debemos prestar atención si queremos sacarle provecho. En este sentido, destaca la importancia de no rebasar la frecuencia cardiaca máxima.

La frecuencia cardiaca es el número de veces que se contrae el corazón durante un minuto, es decir, el número de latidos por minuto.

La frecuencia normal en reposo oscila entre 50 y 100 latidos por minuto, detalla la FEC. Esta entidad aclara que la frecuencia cardiaca máxima es el número máximo de latidos que puede alcanzar el corazón durante un minuto sometido a esfuerzo.

La fórmula más conocida para calcularla consiste en restar a 220 nuestra edad. No obstante, los especialistas recomiendan no alcanzar este límite.

“Aparte de la posibilidad de desestabilizar una enfermedad oculta, el simple hecho de llegar, mantener o sobrepasar la frecuencia cardiaca hace que el flujo de bombeo del corazón no aumente, pese a que la frecuencia cardiaca sí lo haga.

Esto hace que el corazón se haga relativamente insuficiente”, expone Emilio Luengo, miembro del Comité de Expertos de la FEC.

Antes de someter al cuerpo a un ejercicio físico intenso, es importante cerciorarse de que no hay ninguna enfermedad cardiovascular oculta.

RECONOCIMIENTO PRE-DEPORTIVO RECOMENDABLE.

“Si somos menores de 35 años debemos haber descartado la presencia de enfermedades con un componente genético o congénito”, apunta el doctor Luengo.

El facultativo añade que si nos acercamos o sobrepasamos la cuarentena, la enfermedad cardiovascular que debemos tener más presente es la enfermedad coronaria.

 

Para descartar la presencia de enfermedades cardiovasculares, los especialistas de la FEC

aconsejan someterse a un reconocimiento médico pre-deportivo y repetirlo cada cinco años en jóvenes y cada dos en mayores, si los resultados son normales.

También recomiendan hacerse un reconocimiento médico si se va a realizar alguna prueba deportiva excepcional.

Además de someterse a un reconocimiento médico pre-deportivo que incluya un electrocardiograma en reposo, los expertos de la FEC aconsejan dormir bien y descansar antes de practicar deporte, así como recuperarse entre sesión y sesión de entrenamiento.

De igual modo, señalan la importancia de alimentarse bien. Para ello hay que ingerir “suficientes hidratos de carbono complejos, proteínas y grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva virgen extra, y no olvidar la hidratación antes, durante y después del ejercicio físico”, detallan.

Otra de sus recomendaciones es “escuchar a nuestro organismo y controlar los factores de riesgo durante la práctica deportiva: presión elevada, aparición de síntomas como mareos, palpitaciones, disnea (dificultad para respirar) y dolor precordial (en la parte del pecho en la que se sitúa el corazón)”.

“Obviar estos consejos puede provocarnos efectos perjudiciales como aumento del riesgo cardiovascular, lesiones articulares y musculares o síndrome de sobreentrenamiento. Éste aparece cuando una persona entrena demasiado pero no es capaz de adaptarse al esfuerzo, lo que conlleva riesgos para el sistema cardiovascular, neuroendocrino e inmunológico”, advierte José Luis Palma, vicepresidente de la FEC.

Por: Purificación León.

 

Antes de someter al cuerpo a un ejercicio físico intenso, es importante cerciorarse de que no hay ninguna enfermedad cardiovascular oculta
Recomendación escuchar a nuestro organismo y controlar los factores de riesgo durante la práctica deportiva
si nos acercamos o sobrepasamos la cuarentena, la enfermedad cardiovascular que debemos tener más presente es la enfermedad coronaria

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