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El deseo de ser padres no siempre es fácil de cumplir, sobre todo cuando ya se tiene cierta edad. Los especialistas exponen varias consideraciones y sugieren algunos cambios en los hábitos de vida que pueden ayudar a lograr un embarazo.

“¿Y nosotros por qué no?”, se preguntan esas parejas que ven cómo sus familiares o sus amigos tienen hijos y ellos, tras meses intentándolo, no lo logran. Esta no es una situación infrecuente. De hecho, según datos del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver, alrededor del 9% de los hombres y del 11% de las mujeres en edad reproductiva en Estados Unidos han experimentado problemas de fertilidad.

Asimismo, los especialistas del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido señalan que un 84% de las parejas concebirán un bebé de manera natural en el transcurso de un año si no utilizan métodos anticonceptivos y practican sexo con regularidad, es decir, cada dos o tres días.

No obstante, apuntan que una de cada siete parejas puede tener dificultades para concebir. “Esto equivale, aproximadamente, a 3,5 millones de personas en el Reino Unido”, indican.

En este sentido, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos explica que se considera infertilidad cuando no se ha producido un embarazo tras haber mantenido relaciones sexuales de manera regular durante un año sin emplear anticonceptivos.

Para tratar de proteger la fertilidad, César Lizán y Fulvia Mancini, directores médicos de Clínicas Eva, dedicadas a la reproducción asistida, ofrecen varias recomendaciones.

LA EDAD.

Los especialistas del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos destacan que la edad es uno de los factores más importantes cuando se trata de infertilidad.

“En parejas sin problemas de salud que estén en la veintena o en los primeros años de la treintena, las probabilidades de la mujer de quedarse embarazada son de entre el 25% y el 30% en un solo ciclo menstrual. A los 40 años, las probabilidades descienden hasta ser de menos del 10% por ciclo menstrual. La fertilidad del hombre también decrece con la edad, pero de una manera menos predecible”, manifiestan.

De este modo, los doctores Lizán y Mancini recomiendan, en el caso de la mujer, “no dejar avanzar el reloj biológico confiando en la falsa creencia de que mientras se menstrúa se es fértil, pues la capacidad de concebir disminuye a los 27 años y a los 35 se reduce considerablemente”.

No obstante, afirman que no hay que dejarse llevar por generalidades, pues cada mujer es distinta y puede informarse de su situación concreta mediante un estudio de fertilidad, que consiste en una analítica hormonal y una ecografía vaginal. Con estos datos conocerá el estado de su reserva ovárica, es decir, el número de óvulos y su calidad.

“Lo normal en una mujer de 35 años es tener unos 12 folículos antrales, las bolsitas que llevan dentro los ovocitos, pero a los 40 ya se considera una buena reserva contar con 10 folículos”, explica Fulvia Mancini.

HÁBITOS DE VIDA.

Los doctores Lizán y Mancini recuerdan que el tabaquismo perjudica las posibilidades de embarazo.

“La nicotina reduce la vascularización uterina y ovárica, lo que influye de manera negativa en la calidad de los óvulos y dificulta la implantación embrionaria. Los varones también pueden ver afectada su capacidad reproductiva por este hábito nocivo, pues la movilidad espermática disminuye en los hombres que fuman más de 10 cigarrillos al día”, detallan.

Consumir alcohol también puede influir en la fertilidad. Los expertos del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido manifiestan que, para las mujeres que planean quedarse embarazadas, la práctica más segura es no tomar nada de alcohol, pues así reducen al mínimo los riesgos para el bebé.

En el caso de los hombres, “beber demasiado alcohol puede afectar a la calidad del esperma”, apuntan.

EL PESO.

Asimismo, el peso es muy importante. “Tener sobrepeso u obesidad (un índice de masa corporal de 30 o superior) reduce la fertilidad. En las mujeres, tanto el sobrepeso como una excesiva delgadez pueden afectar a la ovulación”, añaden.

De igual modo, los profesionales del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos subrayan que mantenerse en un peso saludable y tener una dieta sana puede ayudar tanto a los hombres como a las mujeres frente a la infertilidad.

LA ALIMENTACIÓN.

Por su parte, los doctores Lizán y Mancini manifiestan que la alimentación tiene mucho que decir en la implantación del embrión y en el posterior desarrollo de la gestación. “La vitamina D ayuda a la implantación embrionaria así que, sobre todo durante el invierno, cuando la exposición solar es mínima, hay que comer alimentos ricos en vitamina D”, aconsejan.

“En los varones, los alimentos ricos en antioxidantes ayudan a mejorar la movilidad espermática. Los arándanos, los frutos secos, las legumbres, los cítricos, las uvas y las sardinas son alimentos antioxidantes que no deberían faltar en la dieta”, precisan.

CONTROL DEL ESTRÉS.

Ambos ginecólogos consideran vital mantener a raya el estrés, pues contribuye a la producción de cortisol, una hormona que inhibe la liberación de la hormona LH (hormona luteinizante).

“Esta hormona es la que descarga la ovulación, por lo que en mujeres muy estresadas se pueden observar trastornos de la ovulación”, comentan.

BENEFICIOS DEL DEPORTE.

En este sentido, los facultativos afirman que practicar deporte puede ser de ayuda, pues favorece la liberación de endorfinas.

“La excepción es la profesionalización, ya que las deportistas de élite pueden tener problemas de fertilidad. De hecho, el 20% de ellas padece problemas de amenorrea (retirada de la regla). Las corredoras son las más afectadas”, exponen.

EXPOSICIÓN A SUSTANCIAS CONTAMINANTES.

Otro aspecto a tener en cuenta es la exposición a determinadas sustancias químicas contaminantes, pues pueden influir de manera negativa sobre la fertilidad de los varones.

El doctor Lizán explica que en los pesticidas, plásticos, productos químicos industriales y combustibles pueden hallarse disruptores endocrinos, que podrían ser perjudiciales para la fertilidad, “pues pueden realizar acciones similares a ciertas hormonas como los estrógenos, los andrógenos, las hormonas tiroideas o las esteroideas”.

CUIDADO CON CIERTOS MEDICAMENTOS.

Además, Lizán y Mancini señalan que es preciso tener precaución con ciertas medicinas, por ejemplo, con los antiinflamatorios no esteroideos, pues pueden afectar a la fertilidad.

“Los antiinflamatorios no esteroideos son algunos de los medicamentos más comúnmente utilizados para aliviar el dolor en los adultos”, apunta el Colegio Americano de Reumatología.

Esta entidad precisa que los antiinflamatorios no esteroideos tradicionales son la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno, además de muchos otros medicamentos genéricos y de marca comercial.

Por su parte, los tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia o la radioterapia pueden provocar infertilidad.

En estas circunstancias, los especialistas de Clínicas Eva recomiendan preservar el material genético reproductivo para poder utilizarlo una vez superada la enfermedad.

“Hablamos de la criopreservación del semen en el caso de los varones y de la vitrificación de óvulos en el caso de las mujeres”, concluyen. Reportaje e imágenes: Efe

Por: Purificación León.

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