Creencias populares como los beneficios del alcohol para la salud, los peligros de la grasa de palma, o la importancia del consumo de antioxidantes están presentes a la hora de alimentarse, pero… ¿Son ciertas estas afirmaciones.

Comer es un placer pero, también, una necesidad básica cuya forma de llevar a cabo determinará nuestra salud. Y, muchas veces, las elecciones que tomamos para nuestra dieta se basan en los mitos más populares: “una copa de vino al día es buena para la salud”, “la grasa de palma es la peor de todas” o “el chocolate es bueno para el corazón” son algunas de las creencias más comunes.

Sin embargo, aunque a veces esas creencias puedan tener una evidencia real, otras son simplemente ideas equivocadas. Por ello, Nutrimedia, una web de información científica sobre alimentación que forma parte de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona, España), se encarga de desvelar, apoyándose en informes y estudios de rigor, si son falsos o verdaderos algunos estos mitos.

MITO UNO: “tomar suplementos antioxidantes previene enfermedades”.

Según los datos publicados por la UPF en Nutrimedia, entre un 20 y un 40 % de las personas en Europa y Estados Unidos consume suplementos antioxidantes, que son aquellas sustancias que, en teoría, previenen, como su propio nombre indica, la oxidación (y por tanto, el deterioro) de las células al protegerlas de los radicales libres (responsables del envejecimiento celular).

A raíz de estas teorías existe, de forma muy extendida, la creencia popular de que consumir suplementos antioxidantes previene las dolencias crónicas, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer e incluso la enfermedad de Alzheimer.

Sin embargo, desde Nutrimedia recalcan que la calidad de los estudios científicos que avalan esta eficacia es baja, y que no existen evidencias reales de que así sea: “las pruebas para demostrar la presencia o la ausencia de beneficios por el uso de suplementos para prevenir el cáncer y las enfermedades crónicas son insuficientes”, fue el dictamen de una revisión del Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos durante el 2006.

Y en 2007, el médico e investigador del Centro Cochrane Iberoamericano, Pablo Alonso Coello, lo aclaró en el diario español El País: “El consumo de estos suplementos no tiene un efecto beneficioso y, en cambio, hay datos muy sugerentes de que pueden ser perjudiciales” dijo.

Por tanto, el mito es: FALSO.

MITO DOS: “El aceite de palma es el peor para la salud”.

Debido a sus peculiaridades (sabor, resistencia a la oxidación, textura…) a que no contiene grasas trans y a su precio económico, el aceite de palma es muy utilizado en la industria alimentaria. De hecho, supone la tercera parte del aceite vegetal empleado, según publica la UPF en Nutrimedia.

El aceite de palma contienen un elevado nivel de grasas saturadas (un 50 %), que en exceso se consideran peligrosas para la salud, y es un ingrediente común en la mayoría de los productos procesados de bollería y galletas, así como en helados, salsas, y todo tipo de “snacks” salados o dulces.

Nutrimedia hace referencia a varios estudios según los cuales el aceite de palma eleva el colesterol y otros lípidos en sangre, tras lo cual ha surgido el mito que dice que este aceite es “malo para la salud”. Pero, según esta iniciativa de la UPF, dichos estudios son de calidad moderada o baja, en los que el aceite de palma no se compara con otras grasas utilizadas en los mismos alimentos.

Al compararlo con otros productos de su categoría, el informe “2015–2020 Dietary Guidelines for Americans. 8th Edition” desarrollado por  health.gov, en el que Nutrimedia se apoya, ofrece como resultado que el aceite de palma no es el que más grasas saturadas tiene, por ejemplo: el aceite de coco (92 %), la margarina (66 %) o la manteca (54 %) tienen más.

Así pues, el mito es: INCIERTO, puesto que, aunque el aceite de palma es perjudicial, no lo es más que otras grasas similares.

MITO TRES: “El consumo moderado de alcohol es beneficioso para la salud”.

Además de causar dependencia, y suponer un importante factor de riesgo en accidentes de tráfico o laborales, la OMS advirtió en 2012 de que el alcohol causó 3,3 millones de muertes en el mundo. Su consumo aumenta el riesgo de padecer más de 200 enfermedades, entre ellas la cirrosis y varios tipos de cáncer.

A pesar de esto, existe la creencia popular de que beber alcohol de forma moderada es beneficioso para la salud, especialmente para la del corazón. Este mito se apoya, según Nutrimedia, en una serie de estudios científicos que dicen que el alcohol tiene un efecto “protector” sobre las enfermedades cardiovasculares, y se considera popularmente parte de la “dieta mediterránea”.

Sin embargo, la iniciativa nutricional de la UPF asegura que estos estudios son de calidad baja o muy baja y que, por el contrario, la relación del consumo de alcohol con riesgos para la salud “está bien documentada y fuera de toda duda” gracias a fuentes como el Consejo General de Dietistas-Nutricionistas de España y de la Academia Española de Nutrición y Dietética, o la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.

Por tanto, el mito es: FALSO.

MITO CUATRO: “El azúcar es perjudicial para la salud”.

El rechazo hacia el azúcar lleva presente varios años desde que comenzó a relacionarse su consumo con el aumento de peso y a considerarse factor de riesgo en diversas enfermedades crónicas (diabetes, accidentes cerebro vasculares, enfermedades coronarias…) según diversas fuentes profesionales, como el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NHS), con su artículo “Cosas dulces: Cómo afectan a su salud los azúcares y edulcorantes”.

El problema que tienen todos esos estudios, según la UPF y Nutrimedia, es que la mayoría son de carácter observacional (es decir, basados en estadísticas y demografías, en los que el investigador se limita a medir las variables definidas por el estudio sin intervenir directamente en el mismo).

No obstante, la OMS (Organización Mundial de la Salud), aconseja limitar el consumo de azúcar, así como tener cuidado con los azúcares añadidos u ocultos en los alimentos procesados y preparados a un 10 e incluso un 5 % de la ingesta diaria total de alimentos.

Así pues, el mito es: PROBABLEMENTE CIERTO, pero habrá que esperar a que haya estudios científicos de calidad para poder verificarlo.

MITO CINCO: “El chocolate previene las enfermedades cardiovasculares”.

Durante los últimos años los medios han informado de propiedades beneficiosas del chocolate para la salud cardiovascular, pero lo cierto es que no se ha realizado ninguna comprobación fiable y, según la UPF, los estudios que hay a favor de estas afirmaciones “son pocos y de calidad muy baja”.

Y es que, tal y como explican desde Nutrimedia, para comprobar si realmente el chocolate aporta algún beneficio a la salud cardiovascular, habría que realizar un ensayo clínico. Pero, de acuerdo con lo que aclaran desde la iniciativa nutricional de la UPF, ya existe uno en marcha.

Se trata del ensayo clínico “Cosmos” (Cocoa Supplement and Multivitamin Outcome Study), que llevan a cabo el Brigham and Women’s Hospital en colaboración con la Harvard Medical School, y que contará con 18.000 participantes. Una vez finalizado, se resolverá por fin la incógnita sobre si el chocolate es o no bueno para la salud cardiovascular.

Pero, mientras tanto, el mito es: INCIERTO, porque no existen estudios de calidad al respecto.

Por: Nora Cifuentes.

 

Durante los últimos años los medios han informado de propiedades beneficiosas del chocolate para la salud
El aceite de palma no es el que más grasas saturadas tiene
El consumo de suplementos antioxidantes no tiene un efecto beneficioso

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