Los cigarros electrónicos irrumpieron en el mercado como una alternativa mucho menos nociva que los cigarrillos tradicionales. Sin embargo, diversos expertos en sanidad han hecho saltar las alertas sobre cómo estos vaporizadores pueden dañar nuestro cuerpo.

Desde su aparición a principios de siglo XXI los cigarrillos electrónicos o “e-cigarrillos” fueron creciendo en popularidad, especialmente a partir de esta segunda década, y así fue como surgió el término “vapear”, referido a fumar con esos dispositivos. ¿La razón principal de su aceptación? Se consideraban una alternativa mucho más saludable (o mucho menos dañina, según como se viera) a los tradicionales cigarrillos. No obstante, en las últimas semanas, médicos de Estados Unidos han alertado de posibles y graves complicaciones de salud asociadas al vapeo. Y, a los estudios que hablan de los beneficios de los cigarrillos electrónicos respecto los tradicionales, se les contraponen otros que los encuentran perjudiciales. ¿Son entonces saludables o peligrosos? ¿Qué es mito y qué realidad? Apoyándonos en diversos estudios y fuentes especializadas, desgranamos estas cuestiones a continuación.

PRIMEROS ESTUDIOS

La semilla del cigarrillo electrónico se remonta al pasado siglo XX, cuando en 1927, Joseph Robinson solicitó una patente para un vaporizador electrónico con fines medicinales, que nunca llegó a estar a la venta. Después, en 1963, Herbert A. Gilbert patentó un dispositivo de tabaco sin combustión y sin nicotina, que terminó cayendo en el olvido al no despertar interés comercial. Una idea que recuperó el farmacéutico chino Honk Link para, en 2003, patentar el primer cigarrillo electrónico basado en nicotina que, poco a poco, se fue extendiendo primero a nivel nacional y luego internacional. Así, la popularidad de los cigarrillos electrónicos comenzó a crecer, y el vapeo a verse como una alternativa saludable a los cigarros tradicionales. Una tendencia que se apoyaba en algunos estudios, como el de Public Health England que, en 2015, afirmó que “los ‘e-cigarrillos’ eran un 95% más seguros que los normales”. No obstante, tiempo después, este informe ha sido puesto en entredicho por medios especializados como British Medical Journal o la revista médica británica Lancet, desacreditándolo al considerar que se basaba en un único estudio financiado por una marca de cigarrillos electrónicos. Así, han ido surgiendo otras investigaciones como la del Ministerio de Sanidad de España, donde se hacía campaña advirtiendo de que, aunque vapear no es fumar, resulta perjudicial para la salud.

La conclusión principal del Ministerio de Sanidad español es que “a corto plazo, se han hallado efectos fisiológicos adversos en las vías respiratorias similares a aquellos asociados al humo del tabaco. Son necesarios más estudios para conocer los efectos a largo plazo”. Otro análisis, en este caso de la Food and Drug Administration de Estados Unidos (FDA) de 2009, indicaba que los investigadores encontraron “cantidades detectables de sustancias cancerígenas y tóxicas para los humanos en el vapeo que no se declaraban”. Estas preocupaciones, en verdad, existen desde hace tiempo a nivel internacional. Ya en 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió regular el uso de cigarrillos electrónicos, afirmando que “no se trata sólo de vapor de agua, como se suele decir en el marketing de estos productos”. Y llegamos a 2019… Con muertes, en Estados Unidos, asociadas al vapeo. La primera de ellas se produjo el viernes 23 de agosto, según informó el Departamento de Salud Pública de Illinois y publicaron medios como el Washington Post o Futurism. Del  último de estos fallecimientos, producido en Colorado, se está investigando la autopsia según informó el Denver Post.

MISTERIOSA ENFERMEDAD

¿La causa? Posiblemente, una enfermedad asociada al vapeo que lleva meses dando quebraderos de cabeza a los expertos. Según declaraciones del doctor David C. Christiani, de Harvard T.H (la Escuela de salud Pública de la Universidad de Harvard), publicadas por el New York times, “claramente, hay una epidemia que requiere una respuesta urgente”. En septiembre, los funcionarios federales de salud de Estados Unidos anunciaron durante una conferencia de prensa que había 450 posibles casos de esta enfermedad en 33 estados del país, (en agosto, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades hablaba de 215 posibles casos en 25 estados). Actualmente, la CDC informa de aproximadamente mil 604 casos en 49 estados. ¿A qué podría deberse esto? Algunos consideran que los cigarrillos electrónicos no han sido lo suficientemente estudiados y falta información: “No sabemos cuáles serán las consecuencias para la salud en, por ejemplo, 20 años. Nos llevó realmente décadas descubrirlo en el caso de los cigarrillos tradicionales. Y los electrónicos sólo llevan siendo populares entre adultos jóvenes estos últimos cuatro años”, dijo Ilona Jaspers, subdirectora del Centro de Medicina Ambiental, el Asma y la Biología Pulmonar de la Universidad de Carolina del Norte, en declaraciones al weblog de tecnología, Gizmodo. También hay quienes apuntan no en sí mismo al vapeo, sino a ciertos compuestos que los usuarios añadirían por su cuenta. Por ejemplo, en un informe del Departamento de Salud del Estado de Indiana, Kris Brox, Comisionado de Salud del Estado, explicó que “en muchos casos, además de nicotina, se inhalan THC y otras sustancias que no están disponibles en productos comerciales”.

No obstante, no está claro si es esta sustancia (componente del cannabis) la responsable. Según el diario Washington Post, no todos los afectados por la extraña enfermedad admitieron haber vapeado THC, sino que algunos sólo habrían inhalado nicotina. Además, de acuerdo con la misma fuente, en algunas muestras se había usado acetato de vitamina E para espesar el THC. Otros componentes que podrían ser causantes del mal son el formaldehído y la acroleína. La FDA avisa de que varios de estos compuestos podrían no vaporizarse totalmente, y estar detrás de las extrañas y graves neumonías que acaban en hospitalizaciones, algunas mortales. No obstante este organismo estadounidense también ha informado en su web de que “no se ha identificado una sustancia única en todas las muestras analizadas”. De hecho, siguen estudiando los componentes, a través de su Centro de Química Forense, aunque las sustancias, “no necesariamente serán la respuesta a qué está causando estas enfermedades”, advierten. Por el momento, todavía es pronto para posicionarse con seguridad respecto a los riesgos del vapeo y a cuán seguro es respecto a los cigarrillos de siempre. Pero está claro que la misteriosa enfermedad que ha aparecido recientemente en Estados Unidos irá dando al mundo respuestas sobre los “e-cigarros” en un futuro. Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Nora Cifuentes

Cigarrillo electrónico
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