“El 80% de la alimentación saludable no debe excluir ningún grupo alimenticio y debe basarse en alimentos con un alto valor nutricional, y para el 20% hay que elegir la opción más nutritiva, siempre y cuando al final del día no se sobrepasen los requerimientos energéticos”

Ingerir un 80% de alimentos saludables, que sacien y con un alto valor nutricional, y complementarlos con un 20% de alimentación no extremadamente restrictiva, puede ser una opción saludable para perder peso tras el confinamiento…

“El 80% de la alimentación saludable no debe excluir ningún grupo alimenticio y debe basarse en alimentos con un alto valor nutricional, y para el 20% hay que elegir la opción más nutritiva, siempre y cuando al final del día no se sobrepasen los requerimientos energéticos”, señalan las dos nutricionistas.

En materia de adelgazamiento los milagros no existen, y aquellas dietas que prometen bajadas de peso prodigiosas tienen unos efectos que nos devuelve pronto a la realidad y, en algunos casos, desequilibrios nutricionales que pueden afectar nuestra salud.

“Día tras día aparecen en el mercado nuevas dietas de este tipo, que un elevado porcentaje de población reconoce haber probado, y, a veces, más de una de ellas”, según Noelia Suárez, directora de comunicación de Nutritienda (www.nutritienda.com).

“Pueden ser dietas muy diferentes entre sí, pero todas se caracterizan por ser muy bajas en calorías, desequilibradas y, en algunos casos, peligrosas para la salud”, advierte.

“Cuando finaliza el régimen es probable que se vuelva a engordar, porque no se ha aprendido a comer correctamente, y después de haber ingerido muy pocas calorías durante un tiempo, el organismo sufre un efecto “rebote” metabólico, que hace que se recupere el peso perdido al volver a la alimentación habitual”, según Suárez.

“Las “dietas milagro” más frecuentes proponen ingerir 500 kilocalorías (kcal) o menos al día, se basan en el consumo de un tipo de alimento, se limitan a un solo grupo nutricional o excluyen a una determina familia de alimentos”, apunta.

PRIMAVERA Y NAVIDAD: TIEMPO DE ‘MILAGROS’.

“El auge de la consultas a los nutricionistas, pero también de estas “soluciones milagro” poco efectivas e incluso perjudiciales para la salud, aumenta en dos épocas del año”, según Suárez.

Esto sucede “en enero, después de las golosas fiestas navideñas, y/o en primavera, justo con la llegada del buen tiempo, cuando vemos aproximarse el momento de lucir un estupendo cuerpo para el verano”, señala esta portavoz.

“Normalmente el exceso de comida durante largos periodos (dos semanas en el caso de las Navidades) condiciona la búsqueda repentina de un recurso que ayude a compensar esos “errores o deslices gastronómicos”, y muchas personas encuentran esa “solución milagro” en las dietas hipocalóricas”, señala.

Otros momentos en los que se extiende el uso de este tipo de dietas son las situaciones personales en las que se busca perder con urgencia unos cuantos kilos en pocos días y casi sin esfuerzo, debido a un evento como una boda, a una situación en la que el cuerpo ha cambiado como un ‘postparto’ o etapas de ansiedad que nos han hecho engordar, de acuerdo a Suárez.

“Sin embargo, haciendo una dieta equilibrada, flexible y “con cabeza”, se puede adelgazar sin recurrir a soluciones milagrosas”, señalan Andrea Báguena y Andrea Hernangómez, nutricionistas del equipo de alimentación de Nutritienda.

DECÁLOGO DE LA ‘REGLA OCHENTA-VEINTE’.

Las nutricionistas dan estas claves para aplicar la regla 80/20:.
1.- No se obsesione con la báscula.
“Es preferible pesarse una vez cada dos semanas y procurar que siempre sea a la misma hora, con la misma ropa o sin ella, y en la misma báscula, ya que el peso puede variar”, señalan.

2.- Fíjese unas metas.
“Es fundamental proponerse unos objetivos realistas y luchar por alcanzarlos, ya que siempre es más fácil conseguir algo si uno se fija metas y confía en uno mismo”, sugieren.

3.- Prepárese su propia comida.“Así se puede controlar las cantidades que come y la forma de preparación, y siempre es más saludable la comida casera que la elaborada industrialmente o la que se vende en algunos restaurantes”, indican.

4.- Elija los alimentos que sacian.
“Los cereales integrales, frutos secos, fruta con piel, salvado de avena, clara de huevo, semillas de lino y legumbres, estimulan la saciedad y ayudan controlar los impulsos de comer”, aseguran.

5.- Cuidado con las salsas.
“Es preferible elaborar y tomar con moderación salsas caseras con muchas menos calorías que las industriales, que están llenas de grasas y harán desaparecer los avances alcanzados”, señalan.

6.- Hidrátese adecuadamente.
“Aunque no se sienta la necesidad de beber hay que tomar varios vasos de agua al día para depurar el cuerpo e hidratarse. La cantidad media para un adulto es de dos litros diarios”, indican.

7.- Tenga a mano algo sano para picar.
“Es importante tener siempre a nuestro alcance frutas, frutos secos o ‘crudités’ (verduras crudas) para saciar nuestras ansias repentinas de comer, sin recurrir a la comida basura”, aconsejan.

8.- No se salte ninguna comida.
Recomiendan “al menos cuatro comidas al día, variando las cantidades y calorías para que el organismo rompa su rutina, nivele la ansiedad y active el metabolismo de las grasas”.

9.- ¡Stop! a los refrescos y la pastelería industrial.
“Las bebidas sin azúcar, infusiones, batidos de frutas y las ensaladas naturales, son algunas alternativas para sustituir a los productos industriales repletos de calorías”, indican.

10.- Manténgase en movimiento.
“Hay muchas formas de ejercitarse aunque no se tenga tiempo: usar las escaleras, dar un paseo diario, hacer ejercicios de cinco minutos o caminar un poco en casa cada media hora”, concluyen.

Reportaje e imágenes: EFE

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