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Vista de las distintas presentaciones del vino Enamora, el 29 de marzo de 2021 en Santa Elena, Antioquia (Colombia). EFE/ Luis Eduardo Noriega A

ivir entre cultivos de mora despertó la creatividad de una familia colombiana que se aventuró a transformar esa fruta en un llamativo vino artesanal con potencial para trascender tras perfeccionar el proceso de fermentación en una pequeña planta enclavada en las montañas de Antioquia (noroeste).

A los Bernal Montoya huir del ritmo frenético de la ciudad los llevó a refugiarse en una cabaña en Santa Elena, un caserío perteneciente a Medellín, hogar de los silleteros y de su florida tradición.

Allí descubrieron por azar una pasión que con el tiempo se convirtió en un emprendimiento cuando la bebida que fabricaron por recreación empezó a ganar adeptos.

“Nuestro sueño es crear cultura alrededor del consumo de vinos de frutas colombianas”, dijo a Efe Eliana Montoya, quien maduró ese propósito durante la creación de Enamora, que significa “enología aplicada a la mora” y es una empresa que ha ido edificando durante ocho años junto a su esposo, José María Bernal, y sus hijos.

Él fue su cómplice y retomó una receta de la abuela para aprovechar la mora cultivada en esa región. En el comedor de la casa y con botellas de gaseosa elaboró los primeros vinos sin ninguna pretensión.

DE LA COCINA A UNA PLANTA

Ese producto artesanal se convirtió en la mejor manera de amenizar las reuniones con amigos, quienes marcaron sin querer el destino del vino al destacar en cada sorbo sus atributos.

José María, un físico con alma de ingeniero, contó que entregó una de las botellas a su esposa y le dijo: “Usted verá qué hace; yo la apoyo”.

De procesar tres toneladas de mora en una licuadora heredada pasaron a operar en una planta de 140 metros cuadrados, una cima conquistada después de un complejo proceso de formalización, en el que fue clave la Corporación Interactuar con créditos y su programa Método Base de Aceleración (MBA).

Llegar al mercado del Parque Arví, uno de los lugares más turísticos de Medellín, les permitió conocer la respuesta de los consumidores, entre ellos extranjeros.
“Vimos que el producto funcionaba y que podíamos sacarlo del país por su calidad”, comentó la constructora civil sobre su vino dulce de mora, el único que tiene actualmente en el mercado, pese a tener desarrollados otros once productos.

De la mano de expertos, capacitaciones y su intuición, lograron desarrollar un vino completamente natural y sin la intervención de químicos en el proceso.

“Este año produciremos cerca de 10.000 unidades”, acotó la dueña de Enamora.

CRISIS POR LA COVID-19 Y TRANSFORMACIÓN DIGITAL

La parálisis que atravesó el país por la covid-19 provocó en Eliana una “crisis existencial” al no poder producir ni vender, además de tener que frenar la estrategia de comercialización que estaba por lanzar.

Su “salvavidas” en ese momento lo lanzó Interactuar con capacitaciones y acompañamiento virtual para crear un plan de contingencia y abrirse a otros canales a través del uso de herramientas como Instagram y WhatsApp.

La creadora y propietaria del vino Enamora, Eliana Montoya (c), selecciona moras el 29 de marzo de 2021 en Santa Elena, Antioquia (Colombia). EFE/Luis Eduardo Noriega A

“Yo era muy renuente al manejo de las redes sociales, pero tuve que actualizarme y aprender. Si no lo hacía, Enamora hubiera terminado en la pandemia”, reconoció.

Con ese conocimiento que adquirió se “envalentonó” e inició la “transformación digital” de su empresa para promocionar su vino por otras vías y trabajar con domicilios.

LA PANDEMIA, UN GERENTE DE TECNOLOGÍA

El director ejecutivo de Interactuar, Fabio Andrés Montoya, dijo a Efe que esa corporación “movilizó” a la microempresa durante 2020 con el acompañamiento virtual a más 10.500 empresarios –entre ellos Enamora– a través de cursos, seminarios web y consultorios con expertos para tomar mejores decisiones durante la crisis, además de abrirles puertas como la Feria Interactuar en su edición digital.

“La pandemia fue el mejor gerente de tecnología que hayamos podido tener”, aseguró Montoya.

Innovar en métodos de comunicación, activar plataformas virtuales y utilizar herramientas digitales les permitió durante el año pasado ejecutar 42 proyectos con 31 aliados, movilizar 3.558 millones de pesos (cerca de un millón de dólares) en 18 departamentos del país y beneficiar a 3.487 empresarios.

El directivo indicó que muchos de los emprendedores asesorados, entre ellos agroempresarios ubicados en zonas remotas que “abrieron su mente” y consiguieron una “transformación empresarial” con el uso de la tecnología para afrontar los retos que trajo la Covid-19.

Jeimmy Paola Sierra

Reportaje e imágenes: Efe

 

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