El circo más famoso del mundo atraviesa una etapa difícil. Una gran deuda y el parón por la crisis de la COVID-19 han puesto a la empresa en la cuerda floja. Pero el Cirque du Soleil, con 36 años de magia y éxito a sus espaldas, está dispuesto a resurgir de sus cenizas…

Durante años, los  espectáculos del Cirque du Soleil, llenos de luz, movimiento, acrobacias y arte, han llenado las salas y carpas de medio mundo, prácticamente agotando las entradas allí donde actuaban.

Pero cuando el coronavirus obligó a cancelar todos pases, el Cirque du Soleil no fue una excepción. Era de esperar que una de las empresas con mejor funcionamiento en el sector pudiera soportar el embiste, pero parece que no fue así.

Recientemente se publicó en toda la prensa internacional que la compañía arrastraba una deuda de 900 millones de dólares y que su supervivencia estaba en peligro.

Durante 36 años, el Cirque du Soleil ha sido todo un ejemplo de éxito, tanto artístico como empresarial.

DE LA CALLE A LLENAR CARPAS.

Los orígenes del Cirque Du Soleil se remontan a los primeros años de la década de los ochenta. En aquel momento, un grupo de artistas actuaba en las calles de Baie-Saint-Paul, cerca de la ciudad canadiense de Quebec, según datos aportados po la página de la compañía.

En 1980 se hacían llamar “Les Échassiers de Baie-Sant-Paul”, traducido sería los zancudos de Baie-Saint-Paul, por los zancos sobre los que caminaban en uno de sus números circenses.

Cuenta la compañía que en sus performances aunaban diversas disciplinas, como los malabares, la música y la danza, entre otras.

Entre los miembros de tan peculiar circo estaban Gilles Ste-Croix (Quebec, 1949) y Guy Laliberté (Quebec, 1959), que se convirtieron en los fundadores del Cirque du Soleil.

En 1984, Laliberté creía que el espectáculo había llegado a otro nivel y emprendieron una gira por toda la provincia aprovechando el 450º aniversario del descubrimiento de Canadá.

Lo que el Cirque du Soleil ponía sobre el escenario era mucho más que un circo al uso. Por ejemplo, a diferencia de los circos convencionales de la época, no había números con animales.

Entonces, Laliberté llamó a los que hicieron durante aquella gira el Cirque du Soleil, o circo del sol, porque dijo, según se lee en la historia publicada en su web, “el sol simboliza la juventud, la energía, la fuerza”.

La compañía comenzó a llevar sus trajes llamativos, sus shows dramáticos y reflexivos a otros territorios y en 1987 cerraron su primera gira por EEUU que se llamó “Nosotros reinventamos el circo”. En 1990, se lanzaron a la conquista del público europeo.

El Cirque du Soleil ha subido al escenario diferentes apuestas en los últimos años, desde “Saltimbanco”, de 1992 a 2012, hasta “Messi10”, recientemente, inspirado en el astro argentino del fútbol, pasando por “Alegría”, desde 1994 a 2013.

DE ARTISTA CALLEJERO A MILLONARIO.

De entre los dos fundadores, Laliberté ha sido quien ha  tenido un perfil más público y en los últimos años ha protagonizado titulares por motivos que poco tenían que ver con su faceta artística.

Según contó él mismo a Forbes, Laliberté creció en un mundo muy equilibrado entre negocios y creatividad. “Mi madre era muy, muy creativa, excéntrica. Mi padre era un tipo de relaciones públicas, un vendedor de ruedas”, dijo a la revista.

Con 18 años dejó Canadá durante un tiempo para recorrer Europa haciendo autostop. Fue durante esta experiencia, según recoge la Enciclopedia Británica, cuando entró en contacto con el arte callejero: ganaba dinero tocando el acordeón y diferentes artistas le enseñaron a tragar fuego o caminar sobre zancos.

Un poco más tarde, ya de vuelta en Quebec, Laliberté dejó los estudios.

En 2009, cuando ya gozaba de fama y tenía una situación económica privilegiada. Fue al espacio como turista a bordo de la nave espacial rusa Soyuz TMA-16, en una visita a la Estación Espacial Internacional. Un año después, le fue concedida una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Su vida no está exenta de polémica y excentricidades. Según diferentes medios también es un ávido jugador de póker con apuestas fuertes de por medio y, a finales de 2019, fue detenido en su isla privada de la Polinesia francesa por mantener en ella un cultivo importante de marihuana.

En 2015, Laliberté, propietario mayoritario del circo, vendió el 90% de las acciones que poseía a tres inversionistas: al Sistema de Pensiones de Quebec, a un fondo estadounidense y a otro chino.

Estas transacciones le reportaron un beneficio económico, según Business Insider, de en torno a 1.500 millones de dólares. En ese momento retuvo una participación del 10% en la empresa,  de la que se deshizo a principios de 2020.

Recientemente ha dicho estar dispuesto a acudir al rescate del circo que puso en pie. Por ahora, el que ya ha contestado a la llamada de socorro ha sido Gobierno de Quebec, que ha concedido a la compañía un crédito de alrededor de 200 millones de dólares.

En el “más difícil todavía”, el Cique du Soleil está dispuesto a resurgir de sus cenizas financieras… .

Por Manuel Noriega.

EFE/REPORTAJES

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