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El diseñador francés sigue en plena forma a los 97 años. Pasó por Paquín, por Schiaparelli y Dior y en 1950 fundó su propia casa. Repasamos su carrera.

Pierre Cardin, que de niño soñaba con ser actor, se ha convertido en la leyenda viva de la moda. Visionario, revolucionario y amante del teatro, es uno de los diseñadores más rompedores del siglo XX. Considerado uno de los grandes modistos de la alta costura, Cardin inventó el estilo unisex y revolucionó el mundo de la moda con el “prêt-à-porter” en la década de los 60. Hijo de terratenientes italianos, Cardin nació en San Biagio di Callalta, cerca de Venecia (Italia), el 2 de julio de 1922. Con 14 años empezó a trabajar y a día de hoy no ha parado. Se empeñó en democratizar la moda, siempre apostó por construir una moda futurista con aportaciones artísticas. Por su capacidad de ver ese ángulo le apodaron el modista futurista. Ha sido un adelantado a su tiempo, actualizó el vestir masculino cuando propuso trajes sin solapas, de cuello redondo, e ideó nuevas cortes y formas en la ropa femenina. También es conocido por las formas geométricas de sus diseños y fue pionero en introducir el color en la ropa de hombre. A lo largo de su carrera ha trabajado con absoluta libertad, ha confeccionado lo que ha querido.

NADANDO CONTRACORRIENTE

Muy activo y prolífico en su carrera, ha nadando contracorriente dentro y fuera de la pasarela. Su atrevimiento de llevar el diseño al gran público le valió la expulsión de gremio de la alta costura francesa, luego fue readmitido. En 1945 se instaló en París, donde trabajó con Paquín y Schiaparelli. Un año después, por medio del decorador Christian Berard, que le encargó la confección de los trajes de la película de Jean Cocteau “La bella y la bestia”, conoció a Christian Dior, con quien colaboró durante tres años, hasta que, en 1950, abrió su propio taller en París. En los años siguientes, Cardin vistió a numerosos artistas y famosos como Lauren Bacall, Jeanne Moreau, Evita Perón o Los Beatles. Su gran éxito a nivel internacional le llegó en 1956 con el diseño de lo que entonces se denominó moda “flous” y, en 1959, fue el primero en lanzar una colección de alta costura para hombres. Cardin atesora uno de los legados más eclécticos de la historia de la moda. Sus diseños futuristas revolucionaron la pasarela, y fue uno de los primeros grandes en abrazar el “prêt-à-porter”, una moda accesible para la mujer que trabaja. Junto a Courréges, Cardin lideró el movimiento estético por la conquista del futuro entre el final de los 50 y el principio de los 60, una época de cambio en la que apostó por tejidos tecnológicos y las formas geométricas. En una entrevista en 2014 consideraba que, a pesar de su distanciamiento del mundo de la moda actual, “este es uno de las sectores fundamentales de la cultura. Si cierras los ojos, a través de la moda puedes ver pasar el tiempo. Sin moda, quién eres cuando estás desnudo”, se preguntó el creador que ensalza el estilo como un componente intrínseco de la identidad del individuo. “Quizás seas negro, blanco o chino, pero ¿de qué nacionalidad eres cuando estás desnudo? Es la ropa la que crea la nacionalidad”, argumentó el diseñador, responsable de introducir la modernidad en la pasarela con diseños de líneas psicodélicas y coloridas que hizo correr ríos de tinta.

TODO UN EMPORIO

Fue también el primero que aplicó el sistema de licencia para una marca (1960) y el pionero en negociar con Oriente, conquistó el gigante asiático e introdujo sus diseños en países como China o Japón. En 1979 presentó sus colecciones masculina y femenina en China y en 1991 celebró su 40 aniversario en el mundo de la moda con un gran desfile en la Plaza Roja de Moscú delante de 200,000 personas. Además, entre 1980 y 1996 abrió tiendas en Sofía, Budapest, Londres, Riga, San Petesburgo y Tirana. La faceta empresaria de Pierre Cardin Ha sido también empresario teatral y productor cinematográfico. “Sin la moda no hubiera podido hacer teatro”, dijo en una entrevista durante la presentación de la producción teatral “Dorian Gray: la belleza no tiene piedad”, que se estrenó en España en 2017. La firma Pierre Cardin, punta de lanza en el modelo de negocio de la concesión de licencias, engloba desde ropa hasta muebles, pasando por perfumes, relojes y todo tipo de complementos. Además de sus éxitos como modisto y diseñador, en 1970 Cardín, compró el antiguo Théâtre des Ambassadeurs -cerca de los Campos Elíseos- y lo convirtió en el Espace Cardin, dedicado a difundir el trabajo de los talentos jóvenes del arte y del espectáculo. En 1981 adquirió los restaurantes Maxim’s y posee una cadena de hoteles con el mismo nombre. “No tengo complejos”, sentenció el creador. El modisto siente nostalgia por teatro desde que era joven; de hecho, se metió en la moda como una “manera de ganar dinero para poder pagarme mis cursos de teatro”, ya que, cuando desembarcó en París, era sólo un refugiado de la guerra. En 2011, el diseñador puso a la venta por cerca de mil 100 millones de dólares su emporio que aglutina cientos de licencias con su nombre, una línea de ropa en París, propiedades inmobiliarias, así como restaurantes, hoteles y el Espacio Pierre Cardin. Entre los premios que ha recibido a lo largo de su carrera destaca el “Dedal de Oro”, que obtuvo en tres ocasiones (1977, 1979 y 1982) y el Oscar de la Moda (1985). Posee también condecoraciones de varios países, entre ellas, las de Gran Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana y Comandante de la Legión de Honor francesa. Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Carmen Martín

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