Chaquetas brocadas, vestidos floreados, camisas vaqueras, estampados felinos, faldas años cincuenta, pantalones campana, trajes ejecutivo y siluetas minimalistas dan la bienvenida a la nueva temporada. Se hacen desear.

Chaqueta con estampado felino de la firma Balmain para la temporada otoño-invierno 2010/2011.

Es el momento de renovar el vestuario para afrontar la nueva temporada. Las prendas clásicas, sencillas y cálidas, con notas románticas y sensuales, conviven con diseños que llegan impregnados de la estética de la década de los 50, donde la cintura de avispa y el busto generoso eran las principales estrellas.

Diseñadores como Marc Jacobs, Ralph Lauren, Balmain y Gucci, que impregnan sus nuevas colecciones con los aires de libertad y la filosofía rebelde que imperó en los años 70, ponen de moda los vestidos vaporosos, los pantalones de campana, los jerseys estilo folk y los bolsos bandoleras.

Louis Vuitton rinde un homenaje a las curvas femeninas, y apuesta por la falda de vuelo y largo a media pierna, cintura de avispa y busto generoso. Bottega Veneta, Dries Van Noten, Cacharel y Chloé también reclaman la falda de campana, mientras que Oscar de la Renta, Etro y Dior juegan con la silueta lápiz.

Vestido con falda de vuelo, inspirada en los años cincuenta, de la firma Bottega Veneta para la temporada otoño-invierno

El pitillo pierde protagonismo y cede el paso al pantalón con pata de elegante que tanto gustó en la década de los 70. De cintura alta o baja, de corte masculino o con detalles femeninos, el modelo campana se convierte en un it de la temporada, bien liso, con raya diplomática o adamascado.

Sexy y ultrafemeninos resultan los modelos estrechos inspirados en los años 60, que se ensanchan por debajo de la rodilla para estilizar y reivindicar la silueta de la mujer. Conjuntados con una blusa de seda con lazada, zapato de tacón y bolso bandolera, se ganan el favor de los estilistas.

El estampado felino abandona la jungla y viaja hasta el asfalto para instalarse en todo tipo de prendas y accesorios. Desde sus inicios, los italianos Dolce&Gabbana han sido fieles a este print, que hoy, rompiendo moldes, combinan con encaje negro y falda de lunares.
Atrevido también resulta el de la firma Just Cavalli, que lo combina con pantalones de grandes dibujos. Moschino, Paola Frani, Fendi, Hermès, Balmain y Jo No Fui realzan con volúmenes, cinturones y complementos dorados la estampación más famosa de la sabana africana.

SE REINVENTAN BÁSICOS COMO EL SASTRE Y LA CAMISA VAQUERA.

Traje negro de líneas minimalistas de la firma Calvin Klein para la temporada otoño-invierno

Recupera fuerza el sastre masculino, prenda incombustible que entra y sale del armario siguiendo el capricho de los costureros. Esta vez, con un nuevo lavado de cara, el traje de chaqueta regresa con pantalón de tiro alto y pierna ancha, mientras que la “blazer” luce hombreras y solapa ancha. Michael Kors, Versace, Bottega Veneta y Ralph Lauren imponen el traje sastre cruzado que reinó en los años 80.

Vestido con brocados de la firma Ralph Lauren para la temporada otoño-invierno.

Los vestidos de flores ya no son de uso exclusivo de la temporada estival. Dolce&Gabbana, Diane Von Furstenberg y Dieres Van Noten se ha encargado de demostrar que este bucólico y romántico estampado puede alegran e iluminar los días más fríos y oscuros del invierno.
Con escote en uve, manga larga, cortado a la cintura, fruncido, tableado o con silueta longilíneas y largo interminable, los vestidos, elaborados en gasas vaporosas y semitrasparantes, con “prints” inspirados en la naturaleza, cotizan al alza esta temporada.
Muy casual resulta la camisa vaquera, prenda que desde la pasada primavera se ha convertido en favorita. Entallada y conjuntada con pantalones muy estrechos, recuerda la estética de la película “Grease”, ambientada en los roqueros y divertidos años 50, mientras que, combinada con faldas de encaje y seda, otorga una imagen sexy y chic.

Pantalón campana de la firma Zac Posen para la temporada otoño-invierno

Con reminiscencias medievales, guiños florales y motivos bizantinos, los brocados, una amalgama de hilos bañados en oro, planta y bronce, añaden un plus ornamental a chalecos, vestidos, abrigos, pantalones y chaquetas. Los diseños de Balmain, Paul&Joe, Víctor&Rolf y Rochas los han convertido en máxima tendencia.

Stella McCartney, Jil Sander, Céline, Calvin Klein, Eliee Saaba o Cerruti desafían a la ostentación y se inclinan por líneas limpias, cortes futuristas y arquitectónicos y tonos neutros como el negro, el beige, el gris y el camel para estilizar y recuperar la figura elegante que reinó en los años 90 bajo el nombre de minimalismo. Su credo: Menos es más.

Efe-Reportajes.

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