La industria textil, la segunda más contaminantes del planeta, toma conciencia y se viste de manera sostenible y responsable.

La moda más sostenible de todas es la que no se produce. Después, aquella que trabaja de forma ética y artesanal los tejidos naturales y contribuye a frenar la despoblación rural. Es ir a contracorriente del mundo actual, en el que impera la tiranía de las máquinas.

Es muy fácil caer en la tentación de la moda pronta, barata y rápida. Según la Fundación Ellen MacArthur, cada año se fabrican más de 100.000 millones de prendas al año en el mundo, cuando en el año 2000 eran justo la mitad.”Pero, además, las veces que se lleva una misma prenda ha disminuido”, indicen desde esta fundación implicada en acelerar la transición a la economía circular.

El consumo mundial de prendas es de 8,5 kilogramos por persona, según el Global Fashion Agenda, en su estudio “Pulse of the Fashion Industry” (2017), en el que se señala que, en 2030, el consumo promedio será de 11,86 kilos por persona.

“Ya no se valora la ropa, sino que se compra y se tira”, dicen desde la ONG ambientalista Greenpeace, que advierte que la ropa no se adquiere por necesidad, “sino por combatir el estrés,  ganar confianza, autoestima y felicidad, una peligrosa adicción que conduce a la moda a ser la segunda industria más contaminante, sólo superada por el sector petrolífero”.

Se gastan al año cerca de 79.000 millones de metros cúbicos de agua y el 20% de los vertidos tóxicos que llegan al agua proceden de la industria textil, lo que daña gravemente el suelo, la biodiversidad, las cuencas hidrográficas de ríos y los océanos.

La moda es también responsable de 1.200 millones de emisiones de gases invernadero, una cifra que supera al que produce el transporte aéreo y marítimo.

“Con tan solo conservar la ropa uno o dos años se reducen las emisiones de CO2 en un 24 por ciento”, según el informe “Detox my Fashion” de Greenpeace.

El poliéster tarda más de 200 años en descomponerse y emite cerca de tres veces más de CO2 en todo su ciclo de vida que el algodón.

Más de 1,5 millones de toneladas de esta fibra acaba en el mar en forma de microfibras de plástico que contamina el medio marino y entra inevitablemente en la cadena alimentaria.

Un gran daño mediambiental para que, al final, el 80% de la ropa que se consume acabe en el vertedero, cifras que obligan a  consumir moda de forma sostenible.

CÓMO SER MÁS SOSTENIBLE.

Llegados a este punto, se debe consumir moda de manera responsable, ralentizar el ritmo de comprar. Es importante decantarse por la calidad frente a la cantidad.

Para que el planeta no se dañe más hay que apostar por el diseño sostenible, la moda artesanal y la economía local. Es importante  pensar en invertir en vestir y no despilfarrar en ropa.

Antes de salir de compras alegremente se debe pensar en reducir, reparar, reusar, recuperar y reciclar prendas, las cinco “R” más sostenibles.

1.- REDUCIR.

¿Tiene ropa en los armarios que no se pone desde hace años? ¿Cuántas camisetas idénticas posee? ¿Atesora prendas sin estrenar? Preguntas que se deben hacer antes de ir de compras.

Hay que reducir el consumo desbordado que conduce a mala praxis. Antes de comprar, hay que pensar.

Si finalmente necesita alguna prenda, apueste por las hechas con materiales ecológicos o fabricadas con materiales reciclados, que garanticen el comercio justo.

2.- REUSAR.

La inversión en piezas de calidad garantiza perdurabilidad en el tiempo, que pasan de generación en generación y que se puedan utilizar durante toda su vida, una idea en la que cada vez se ahonda más para preservar los recursos naturales.

Antiguamente, el hermano pequeño heredaba la ropa del mayor, una idea que también se puede adquirir hoy entre hermanos, intercambiar o vender con amigos conocidos o bien donarlos.

Todo puede tener una segunda, tercera o cuarta vida antes de que acabe en un vertedero.

3.-REPARAR.

Seguro que nada está lo suficientemente roto o viejo como para que no se pueda reparar.

Muchas prendas pueden volver a la vida con un pequeño arreglo.

4.- RECUPERAR.

Es el momento de revisar armarios familiares y recuperar primorosas prendas antiguas, “vintage”, que viven su particular “revival” gracias a las propuestas de los diseñadores.

5.- RECICLAR.

El ciclo de consumo compulsivo en el que se encuentra la sociedad, conduce a que jubilemos las prendas antes de tiempo, lo que se traduce en tirar dinero y generar toneladas de basura, que casi nunca van al contenedor de reciclaje.

Lo primero que hay que pensar en que la ropa no es basura, si se recicla puede tener hasta siete u ocho vidas más, la tecnología permite transformar residuos textiles en hilo reciclado.

Donde algunos ven ropa vieja, otros descubren un valioso hilo de algodón reciclado, ideado para crear nuevas prendas 100% sostenibles, un reciclado circular. Es mucho más inteligente y responsable invertir en piezas buenas de calidad que comprar más por menos dinero. Reportaje e imágenes: Efe

Por Carmen Martín.

La moda más sostenible de todas es la que no se produce
Un grupo de jóvenes diseñadores peruanos asumieron el reto de elaborar colecciones propias haciendo uso del algodón orgánico

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