Tras tomar el pulso a la frenética Semana de la Moda en París, en la que se han visto 78 desfiles y más de treinta presentaciones, se pueden extraer las mejores tendencias para la próxima temporada primavera-verano 2019.

París sigue siendo el principal punto de encuentro y puente para compradores y creadores de Europa, América y Asia. Entre las novedades de este año, la Federación de la Alta Costura y de la Moda destacó la llegada de las marcas Afterhomework, creada por el diseñador francés Pierre Kaczmarek, de tan solo 19 años; el debut de los portugueses Marta Marques y Paulo Almeida con su firma Marques Almeida; o el regreso del colombiano Esteban Cortázar.

Por segunda vez, la diseñadora española Juana Martín presentó su colección con un desfile en el que actuó la cantaora Estrella Morente, de la mano de Flamenco Bohemio en la Fondation Dosne Thiers.

HEIDI SLIMANE.

El retorno más esperado ha sido el de Hedi Slimane, que vuelve a la ciudad donde cosechó sus mayores éxitos, pero también sus más sonadas polémicas con el objetivo de atraer a los más jóvenes a Céline, hasta ahora conocida por un minimalismo más maduro.

A la cita de París no faltaron grandes nombres como Dior, Chanel, Valentino, Saint Laurent, Rochas, Isabel Marant, Balmain, Issey Miyake, Elie Saab, Stella McCartney o Loewe.

Tras revisar las propuestas de los directores creativos se descubre que en París vuelven a renacer tendencias que se han visto en la década de los 60, 70 y 80 del pasado siglo, como las minifaldas, el esmoquin o los “leggins” de ciclista, pero todo en versión romántica.

Las prendas plisadas, los cestos de pajas, las americanas masculinas, los volantes sobredimensionados, las cinturas marcadas y los estampados atrevidos, vertebran las tendencias.

Las casas de moda reivindicar su estatus y posición con grandes logos en estampados y complementos con la idea de que se les identifique rápidamente.

También se ha visto sobre la pasarelas prendas confeccionadas con telas de malla, cremalleras decorativas, hombros muy marcados y una gran invasión de complementos y plumas, que adornan accesorios y prendas.

Las prendas de aire futurista confeccionados con diferentes tejidos y gráficos de colores muy contrastados, que presentó Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton gustaron mucho, sobre todo las piezas con mangas abullonadas con pliegues y las siluetas oversize.

Originales resultaron también los  bolsos con forma de platillo volante.

LAS FLORES DE SAAB.

Las flores fueron el epicentro de la colección de Elie Saab. El modista libanés, uno de los preferidos de las asiduas a la alfombra roja, llevó a la pasarela largos vestidos y modelos de cóctel, pero también faldas, americanas, tops y monos de estética de motorista, una de las prendas más repetidas durante el evento parisino.

Los falsos “piercings” en la oreja pusieron el punto más rockero del desfile, que se desarrolló a golpe de éxitos musicales de los ochenta, como “Blue Monday”, del grupo New Order.

Los inconfundibles trajes de ‘tweed’, en colores pastel, siguen siendo la gran apuesta de Chanel quien, en esta ocasión,  propone una estética para ir a la playa a todo lujo.

Con los pies descalzos y el pelo suelo, las modelos mostraron vestidos de lentejuelas combinadas con sandalias planas de piel y PVC transparente con el logo de la casa y los short, falda a media pierna conjuntadas con chaqueta larga marcada en la cintura, con un cinturón de piel.

Lagerfeld arriesgo con mallas negras a media pierna combinadas con chaquetas masculinas de corte recto, y un modelo más corto de malla a la altura del muslo, tipo ciclista.

El bolso acolchado cruzado, sombreros y gorras de paja con ala ancha, tirantes a base de piedrecitas de mar, pantalones vaqueros caídos y riñonera, se dejaban ver junto a  rebecas de punto cortas y maxipendientes con letras en los que también podía leerse Chanel a base de cristales y pedrería.

Los vestidos dos piezas de Altuzarra desprendían frescura y sensualidad, unos conjuntos que  incluyen la fórmula ganadora del verano: estampados de flores y sensuales aberturas.

Faldas midi, combinadas con camisas anudadas en el pecho, prendas de punto y las camisas cropped, se intercalan con creaciones en cuero y pieza que imitan escamas de pez.

Las prendas plisadas estuvieron muy presentes en las propuestas del diseñador Pierpaolo Piccioli, quien presentó para Valentino una serie de vestidos voluminosos bellísimos en distintos largos, que se adornaban con plumas de avestruz. Las lentejuelas  para las propuestas más sofisticadas.

LAS PLUMAS DE AVESTRUZ.

En la primera parte del desfile, se vieron siluetas en negro, una de ellas la exhibía la modelo Kristen McMenamy, de 53 años. Después llegaron piezas plisadas en blanco, burdeos, naranja o rojo.

Poco a poco, la pasarela se fue refrescando con propuestas en la que aparecían maxilogos y vistosos estampados con aves y flores en atractivos colores como marrón y azul,  teja y verde esmeralda, lima y blanco o morado y aguamarina.

Valentino levantó aplausos con los exuberantes estampados de los vestidos que se adornaban con pamelas de paja y sandalias engalandas con plumas también de avestruz.

En su colección, Loewe apostó por accesorios prácticos como enormes cestas de rafia, botines de ante con correas y suelas deportivas, así como un modelo en piel destapado en los dedos.

“Es una celebración de la belleza y de la sensualidad. Creo que cada modelo consigue funcionar en el desfile por separado o como grupo”, señaló el director creativo de la marca, Jonathan Anderson, que dijo haber trabajado en la colección construyendo cada estilismo por separado, sin preocuparse por el conjunto.

En la mente de Jean-Paul Gaultier, el ‘enfant terrible’ de la moda francesa hay osos de peluche, pintalabios rojos prohibidos para las mujeres y plumas multicolores en un mundo hedonista desbordante de erotismo, libertad, homosexualidad, fiesta y excesos.

El oso se llama Nana y es su peluche de crío. El pintalabios es el de su abuela, una mujer descrita como cariñosa y que animaba al joven Gaultier a mostrar su sensibilidad.

Stella McCartney desgranó los secretos de su éxito: una moda sostenible, distendida y práctica. La colección comenzó con un mono corto, efecto segunda piel, en neopreno y con estampado de flores, inspirado en las piezas de baño, pero que recordaba inexorablemente a las mallas de ciclista que invadirán las calles el próximo verano, y continuó con un minivestido con falda de vuelo, tipo patinadora.

Después, americanas masculinas en lino y viscosa ecológica, maxivestidos de seda con encaje, pantalones de pata ancha en versión cargo y jerséis de punto sin terminar, para lograr ese falso efecto “sin esfuerzo”.

Con la Torre Eiffel, Saint Laurent transformó los códigos de estilo de la capital en clave sensual y rockera. Anthony Vaccarello, al frente de la casa, propone chaquetas rectas para el día, de terciopelo y estampadas.

También esmoquin negro y vestidos drapeados con pronunciados escotes en “V” bajo el sello rockero de Vaccarello, quien ha decido que estas prendas se luzcan con botas de tacón con estampado de pitón, sombreros de ala ancha y los cortísimos pantalones de cuero. Propuestas que  hicieron recordar que el belga no esconde sus gustos dentro de la insignia de la moda parisina con la que se divirtió, además, jugando con sus clichés. Reportaje e imágenes: Efe

Por: Carmen Martín.

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