El “slip dress”, también conocido como vestido lencero o vestido combinación, con cierto descaro, salta de la intimidad de la alcoba a la calle, una prenda que toma el pulso a la noche, sobre todo en la playa, aunque las luces de la ciudad también invitan a lucirlo con sencillos accesorios.
También muestra el lado más sensual y delicado de la mujer, prueba de ellos son las propuestas de Calvin Klein, Balenciaga,Givenchy, Alexander Wang, Saint Laurent, Céline, Chloé, Scervino o Rochas.
El blanco y el crudo son los colores favoritos, aunque también adquieren protagonismo el rosa empolvado, verde, malva, azul cielo y amarillo bebé.


Si se prefiere un tono más subido, el azul petróleo, negro azabache, morado púrpura o un luminoso naranja resultan fabulosos, junto a patrones realzados con estampados vibrantes.
De tirantes, cortados al bies y confeccionados en seda, raso u organza y realzado con blondas o encajes, el vestido lencero, con largo por debajo de la rodilla o hasta los tobillos, defiende esta temporada la estética minimal que abanderó Narciso Rodríguez en la década de los 90, cuando cosió el vestido de novia de Carolyn Bessette para contraer matrimonio con John Kennedy.
Esta moda es íntima amiga del lema “menos es más” y huye de los complementos barrocos y excesivos, prefiere complementos que pasen desapercibidos. Sencillos como pendientes pegados al lóbulo de la oreja o largos y muy finos, así como cadenas y pulseras discretas.
La modelo británica Kate Moss es el mejor ejemplo de cómo lucir un “slip dress”, prenda sexy que exhala sensualidad y más se si veste de noche.
PIJAMA, EL NUEVO SASTRE.


Desde hace varias estaciones, el pijama, el nuevo sastre, está de moda. Más cuando Tommy Hilfiger, Stella McCartney o Isabel Marant apostaran por sacarlo de la cama y lo presentaron para asistir a fiestas y eventos de tarde noche.
Esta confortable prenda está compuesta de pantalón y blusa larga lisa, convence cada día más y muestra su lado más “chic” en los estilismo de día, incluso para ir a la oficina.
Combinado con sandalias, cartera de mano y joyas o bisutería de estilo “vintange”, este traje, de corte minimalista, regresa al armario femenino como muestra la firma Gucci, que presentó un dos piezas en el que la camisola se puede combinar con vaqueros y taconazo y el pantalón con una camiseta, zapato plano y cesto de paja o mimbre. Un “look” relajado ideal para los días de vacaciones.
Es importante recordar que el pijama elegido debe ser de seda, y tener un patrón ancho, de corte masculino. También luce bien en satén, bien con rayas, estampado o monocolor.
PANTALÓN DE CHÁNDAL, IMPRESCINDIBLE.
El pantalón de chándal, prenda para hacer ejercicio, estar cómodamente en casa, sacar el perro a pasear, y también uniforme de la tribu de los raperos, ha dado un giro de 180 grados y se convierte en un imprescindible de la temporada.
Este modelo, también llamado “jogging”, se puede combinar con camisa blanca y zapatillas de deporte o camiseta y sandalia.
Las firmas los presentan anchos o en versión estrechos, tipo leggins, lo que antes se llamaban mallas y se utilizan para hacer pilates o yoga.
Esta temporada resultan aptos para ir a trabajar, sobre todo para la atrevida que no duda en lucir un “outfits más casual”, pero se debe evitar caer en el error de ir demasiado deportivo, por ello se debe prestar atención al calzado y los complementos.
Para no errar ni excederse con esta prenda, es importare no combinarlas con sudaderas o gorras, prendas que inevitablemente trasladan al gimnasio.
Por Carmen Martín.
EFE/REPORTAJES.

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