Como dos colegas el rey Felipe VI de España junto al rey Guillermo Alejandro de Holanda

La buena sintonía y relación entre los reyes de España y de Holanda ha quedado constatada en los últimos años en diversas ocasiones en las que han coincidido.

Esta ocasión fue una oportunidad más para evidenciarla con motivo de la visita de Felipe VI a Amsterdam para inaugurar en el Rijksmuseum, junto al rey Guillermo Alejandro, una exposición de Rembrandt y Velázquez. Ante esa visita, el monarca holandés decidió invitar previamente en su residencia oficial de La Haya a su homólogo español para mantener una reunión y compartir un almuerzo de carácter privado en el que charlar con tranquilidad. Fue a la llegada de don Felipe al Palacio de Huis ten Bosch cuando un saludo entre ambos plasmó su cercanía. El rey español descendió de su vehículo a los pies de la escalera principal de acceso al edificio, donde le esperaba Guillermo Alejandro, y los dos, entre sonrisas, estrecharon sus manos. Pero no fue un saludo al uso entre jefes de Estado, sino que las hicieron chocar de forma sonora y las entrelazaron asiéndose por sus respectivos pulgares, como dos amigos que se conocen bien o como en numerosas ocasiones hacen muchos deportistas. Choque de manos seguido de un abrazo con varios palmetazos en la espalda. Ya en el interior del palacio hubo una conversación muy distendida entre ambos mientras eran testigos los informadores gráficos y el anfitrión explicaba a su invitado algunos detalles de la casi recién reformada residencia en la que vive junto a su esposa, la reina Máxima, y sus tres hijas. Por ejemplo, que las paredes de la estancia en la que se encontraban están adornadas con miles de piezas de cerámica que simulan fragmentos del ADN de la dinastía reinante holandesa. Tras el almuerzo, los dos compartieron el vehículo en el que recorrieron los casi 70 kilómetros que separan La Haya de Amsterdam. Un tiempo añadido para seguir dialogando antes de inaugurar la exposición sobre Rembrandt y Velázquez, la actividad central de las organizadas con motivo del 350 aniversario de la muerte del pintor holandés. Juntos recorrieron las salas en las que se exhiben más de 60 obras del siglo XVII y no sólo de los dos pintores que dan nombre a la muestra. Durante hora y cuarto pudieron observarlas, comentar detalles entre ellos y escuchar las explicaciones de sus organizadores. A la salida, momento de la despedida. Mientras posaban para la foto final y a lo lejos varios ciudadanos españoles gritaban el nombre de Felipe, los dos jefes de Estado volvieron a intercambiar unos comentarios previos a otro saludo informal. De nuevo choque de sus manos y abrazo con palmadas incluidas antes de que el monarca español subiera a su vehículo para dirigirse al aeropuerto. Calurosa bienvenida y despedida. Haber sido protagonistas el pasado 7 de junio en el Castillo de Windsor de la ceremonia en la que la reina Isabel II de Inglaterra les impuso a ambos la Orden de la Jarretera seguro que es un ingrediente más para su buena sintonía. Y que el rey Guillermo Alejandro no olvide que en la Feria de Abril de Sevilla conoció a la reina Máxima, y con ella y sus hijas haya rememorado este año en la capital andaluza aquel primer encuentro, quizás también. Reportaje/Imágenes: Efe Por: José Miguel Blanco

El rey Felipe VI y el rey Guillermo Alejandro en Ámsterdam
El rey Felipe VI es recibido por el rey Guillermo Alejandro de Holanda en el Palacio de Huis ten Bosch

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