El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) abrió con un descenso del 0,89 %, hasta 39,95 dólares el barril, al final de una semana irregular marcada por las preocupaciones en torno al impacto de la COVID-19 sobre la demanda y el retorno de las exportaciones libias a la oferta.

A las 09.05 hora local (13.05 GMT), los contratos futuros del WTI para entrega en noviembre restaban 36 centavos respecto a la sesión previa del jueves.

El crudo de referencia estadounidense subió un 1 % en la víspera, presionado al alza por la caída semanal en las reservas, de 1,6 millones de barriles, pero esta mañana volvía a resentirse.

“El aumento de las infecciones del virus, los nuevos confinamientos, la ralentización de la recuperación económica y las negociaciones estancadas sobre un estímulo para EE.UU. han puesto frenos al frágil renacimiento de la demanda de petróleo”, dijo a CNBC el analista Stephen Brennock, de la firma PVM.

El mercado reaccionaba negativamente todavía al aumento inesperado de solicitudes por desempleo en EE.UU., de 870.000 unidades la semana pasada, lo que sugiere que la economía sigue sin enderezarse y, por ende, afecta negativamente a la demanda.

Entretanto, siguen estancadas las conversaciones de los legisladores en el Congreso respecto a un nuevo paquete de ayudas para paliar el impacto económico de la COVID-19, aunque líderes demócratas preparan un plan de unos 2,4 billones de dólares con varios elementos en los que ambos partidos están de acuerdo.

A eso se suma una nueva ola de restricciones en varios países europeos que han tenido incrementos en los casos de coronavirus, como Reino Unido, Francia y Alemania.

Del lado de la oferta, los inversores siguen pendientes del retorno de la producción libia que había estado bloqueada desde hace unos ocho meses y que podría traducirse en unos 260.000 barriles diarios para la semana que viene, lo que genera temor por una posible sobreoferta.

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