El actor escocés ha conseguido labrarse una carrera en Hollywood, a pesar de no tener formación en interpretación, a golpe de acción y romanticismo. Butler, abogado de formación, cumple cincuenta con la libertad de no tener nada que probar.

Sus abdominales en “300” marcaron tendencia, ha sido imagen de una importante firma de ropa, cautivó a la audiencia en numerosas películas románticas y encarnó a tipos duros y ciudadanos justicieros que luchaban por un mundo mejor. Gerard Butler, el actor que dio vida al más famoso de los espartanos, Leónidas, cumple 50 años. Hace pocos meses, Butler aseguró a un medio estadounidense que no pensaba mucho en su medio siglo de vida. “Nunca he sido un buen organizador en lo que a fiestas se refiere”, dijo el actor. “Ha habido cumpleaños en los que, literalmente, a las siete me he visto forzado a llamar a mis amigos y decir ‘Vale, cenemos a las ocho’”, añadió. En agosto, cuando concedió esa entrevista, no sabía si haría algo grande para celebrar esta fecha tan señalada. “Pero me siento bien (cumpliendo cincuenta). Me siento relajado. Siento que he sido bendecido por tener la carrera que tengo y eso me ha puesto en un lugar en el que siento que ya no tengo nada que probar”, dijo al respecto.

INFANCIA DIFÍCIL

Gerard Butler nació en 1969 en Paisley (Escocia) y con apenas seis meses se instaló con su familia en Montreal, Canadá. Allí, la relación entre sus padres se deterioró y poco tiempo después se divorciaron. Tras la separación, cuando Butler tenía un año y medio, su madre regresó con él y sus otros dos hijos a Escocia.   Butler se crió durante 14 años con la figura de un padre ausente, ya que su progenitor permaneció en Toronto cuando el matrimonio se disolvió y no pudo volver a verle hasta los 16, cuando fue a su búsqueda a Escocia.  El reencuentro entre el actor y su padre fue en una cafetería de Glasgow y le resultaron, según él mismo relató “las dos horas más emocionantes de mi vida”. Su padre falleció de cáncer poco tiempo después de reencontrarse. Su infancia y juventud transcurrió en el seno de una familia católica en la que los estudios y una buena educación se veían como el único camino posible al éxito. Butler fue un estudiante sobresaliente, según informaba una revista Tras acabar el instituto, se matriculó en la Universidad de Glasgow para cursar los estudios de Derecho, en la que se licenció. Después de obtener su diploma, comenzó a trabajar en un bufete de abogados de la ciudad. Pero los pleitos y los juzgados parecían no satisfacer al joven Butler, como cuenta en la publicación. No disfrutaba de su profesión: “Lo odiaba, odiaba cada minuto. No era yo. Nunca me sentí realizado, salía mucho y abusé de los privilegios de mi compañía”. Dándose cuenta de que ese no era su camino, presentó su dimisión a la compañía para la que trabajaba, según refiere, antes de que pudieran echarlo por su conducta errática en aquel momento.

COMIENZA UNA PROFESIÓN DE ÉXITO

Entre el despido y el estrellato, Butler trabajó como teleoperador, camarero y vendedor de juguetes, entre otras ocupaciones. Fue “Trainspotting” (1996) la película que lo empujó a probar suerte en el mundo del cine. Le marcó tanto, que hizo las maletas y se mudó a Londres con la esperanza de hacerse un hueco como actor con 27 años y sin formación dramática. Al año siguiente volvió al Festival de Cine de Edimburgo, donde había visto “Trainspotting”, pero lo hizo ya como parte de la industria. En 2006, llegó el papel por el que es más reconocido: el héroe Leónidas en la adaptación cinematográfica del cómic “300”. El público femenino alababa los abdominales y el físico trabajado de todo el reparto, especialmente el de Butler, que se hizo famoso en todo el mundo. A partir de la historia de épica espartana, Butler siguió salvando al mundo en filmes con alto contenido de acción. Protagonizó “Olympus has fallen” (2013), “London has fallen” (2016) o “Geostorm” (2017). También puso su trabajo al servicio de un género muy denostado pero que tiene buena acogida en taquilla: las comedias románticas. En esta faceta, formó pareja artística con Jennifer Aniston, en “The Bounty Hunter” (2010) y  con Katherine Hegel, en “The Ugly Truth” (2009). Butler también ostenta un título de héroe en la vida real. En 1997, la Royale Humane Society of Scotland le concedió un diploma al valor por el rescate de un chico que se estaba ahogando en el río Tay. “En absoluto me sentí como un héroe. Al principio me asaltó el miedo y una sensación de vacío, pensando que el niño estaba muerto”, declaró el actor. Por otro lado, él mismo tuvo que ser rescatado del agua cuando grababa “Chasing Mavericks” en 2012. El actor tiene fama de seductor, dicen los rumores que Angelina Jolie quedó tan impresionada con la masculinidad exagerada de Butler que exigió al escocés como compañero de reparto en la segunda entrega de la saga de Lara Croft, “Lara Croft Tomb Raider: The Cradle of Life” (2003). Rápido se habló de un romance entre ambos. También lo han relacionado con Naomi Campbell, Jennifer Aniston o Morgan Brown, con la que mantiene una relación en la actualidad.  Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Manuel Noriega

El actor británico Gerard Butler
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