Seis años después del final del fenómeno “Breaking Bad”, “El Camino: Una historia de Breaking Bad” toma el relevo de la popular serie. Una secuela de dos horas que se centra en la suerte que corrió uno de los protagonistas, Jesse Pinkman (Aaron Paul), tras la escena final.

A estas alturas, los fans de “Breaking Bad” (BB) deben estar apurando las horas frente al televisor para ver las cinco temporadas antes del estreno de “El Camino: una historia de Breaking Bad”. Esta será la secuela de la serie que estrenará la plataforma Netflix en octubre. El largo continuará con la historia de Jesse Pinkman (Aaron Paul), socio de Walter White (Bryan Cranston). “Tras su dramático escape del cautiverio, Jesse debe aceptar su pasado para forjar algún tipo de futuro”, según reza la sinopsis en la plataforma. Durante cinco años, los espectadores vieron cómo Walter White se iba transformando. De ser un Ned Flanders, de “The Simpsons”, se acercaba cada vez más a Tony Montana, de “Scarface”.

En 2013, el camino de los dos “cocineros” de metanfetamina llegaba a su fin y dejaba cierta sensación de orfandad en todos los que se engancharon a la serie de la AMC. A finales del año pasado saltaron los rumores: algo se estaba fraguando en Nuevo México, EU, relacionado con “BB”. Cuando los medios se hicieron eco del filme, “la película ya estaba lista y ya estaba en la lata”, dijo Paul al respecto. La fecha oficial de estreno se hizo pública recientemente: sería el 11 de octubre. Desde ese momento, las conjeturas se han disparado y los fans revisan tramas, capítulos y supuestas certezas.

LA HISTORIA QUE CAMBIÓ LA TELEVISIÓN

Un profesor de química de secundaria, Walter White, al que detectan un cáncer de pulmón en estado avanzado, se lanza a cocinar metanfetamina con un exalumno, Jesse Pinkman, ya metido en el mundillo. El profesor quiere conseguir la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible para asegurar el futuro económico de su familia tras su muerte. Esta es la premisa sobre la que su creador, Vince Gilligan, construye “Breaking Bad”. Ahora es considerada una de las mejores series de la televisión, pero en su momento tuvo un estreno humilde y durante los primeros momentos se convirtió en un producto nicho. Pero se fue forjando un ejército de fieles seguidores que disfrutaban del devenir profundo de los personajes y de su narrativa tan característica. En la última temporada, la audiencia había crecido significativamente hasta superar los 10 millones de espectadores en EU en el último episodio. Los premios se acumulaban y uno de los mejores antihéroes de la televisión se había hecho con la audiencia y las alabanzas. La idea de “Breaking Bad” no caló desde el principio en productoras y cadenas. Hubo muchos noes hasta que llegó AMC. “El proyecto estaba muerto hasta que AMC entró en escena”, dijo Gilligan a Esquire. “¿Un espectáculo sobre un tipo cocinando metanfetamina que es el héroe?… Qué esperaba”, reflexionó. La cadena, que en aquel momento estaba enredando con otra serie mítica, “Mad Men”, le echó el ojo y se reunió con él. La idea convenció, comenzaron a trabajar en ella y la estrenaron en 2008. Cuando la Unión de Guionistas de Estados Unidos fue a la huelga en 2007, “Breaking Bad” estaba en producción y también se vio afectada. La primera temporada pasó de tener nueve episodios a siete. Por esos siete episodios el show fue nominado a cuatro premios Emmy y se llevó dos. Uno de ellos fue el primero de los seis Emmy que se llevó Cranston mientras duró la serie. El actor aseguró que no se había escrito ningún discurso porque sabía que no lo iba a ganar. Los premios y las buenas críticas comenzaron a dar cierto empujón a los números de la ficción, aunque seguía sin “romper” la parrilla. En 2011, Netflix añadió a su catálogo en Estados Unidos las tres primeras temporadas del título y eso añadió nuevos espectadores a las siguientes. En 2012 y 2013 la serie se viene arriba, aumenta sus cuotas de pantalla mientras mantiene las buenas críticas y el respeto de la industria. “Breaking Bad” había alcanzado para entonces el estatus de serie de culto que aún mantiene.

“Todavía me sorprende que se haya convertido en un fenómeno mundial. Todavía estoy esperando a que alguien me pellizque y me diga: ‘No, eso nunca sucedió realmente’”, dijo el creador a una revista estadounidense.

CURIOSIDADES Y MENSAJES OCULTOS

Con el estreno de la película, los seguidores están recuperando curiosidades y notas fascinantes que se escondían en la serie. Por ejemplo, en los créditos de entrada se puede ver la palabra “meth” (la manera abreviada de referirse a esta droga en inglés) con su fórmula: C10H15N y su peso molecular 149.24. La historia de Walter White sirvió de inspiración a más de uno. Un exprofesor de Salamanca, en España, siguió los pasos de Heisenberg (pseudónimo que usa White) y comenzó a cocinar y distribuir drogas sintéticas. En este caso se decantó por sulfato de anfetamina, también conocido como “Speed”. Llevaban a cabo su actividad  “de manera similar a la que se hacía en la serie televisiva”, dijeron las autoridades policiales. La Guardia Civil española desarticuló la red de producción y distribución en 2014. Las autoridades se incautaron de grandes cantidades de productos químicos y parafernalia y arrestaron a los once hombres y tres mujeres, de entre 21 y 65 años de edad, que formaban parte de la red. Si a Cranston y Paul no les iba bien como actores, también podrían haber comenzado un pequeño negocio de anfetaminas. La mísmisima DEA (la Administración para el Control de Drogas) les enseñó cómo hacerlo. Los creadores consideraron que, al tocar un tema tan delicado, era necesario informar a la DEA y les preguntaron si querrían asesorarlos. Los agentes llegaron como consultores y enseñaron a los protagonistas cómo hacer “meta”. También contaron con el asesoramiento de una profesora y doctora en Química, Donna Nelson, de la Universidad de Ocklahoma, para temas científicos. Y, aunque es bastante fiel a la realidad, los guionistas se tomaron ciertas licencias creativas como el característico color azul de la metanfetamina de Heisenberg y Pinkman.

“En el caso de White su marca es la metanfetamina azul. En realidad, no sería azul, sería incolora, pero este no es un programa de educación científica. Es una fantasía y Vince Gilligan hizo un trabajo fantástico al ser fiel en la mayor parte de la ciencia”, dijo Nelson. Por cierto, la “meta” azul es en realidad Blue Rock Candy de una tienda de Alburquerque, ciudad donde rodaban la serie. Un último dato curioso. La serie tiene 62 capítulos en total y este detalle tampoco parece ser resultado de la casualidad. El elemento número 62 de la tabla periódica es el Samario, un componente que se una para tratar diversos cánceres, entre ellos el de pulmón, el mismo que sufría White. Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Manuel Noriega

Anna Gunn posa con el premio a Mejor Actriz Secundaria por ‘Breaking Bad’ en 2014
Anna Gunn, ganadora del premio a Mejor Actriz Secundaria en una serie de teatro por ‘Breaking Bad’
Bryan Cranston en la 71ª edición de los Premios Globo de Oro, en 2014
Bryan Cranston ganador del premio Emmy a Mejor Actor Dramático
El actor Aaron Paul posa con su premio Emmy
El actor americano Giancarlo Esposito, que participó en la serie de ‘Breaking Bad’
El reparto de ‘Breaking Bad’, ganadora como mejor serie de drama

Comentarios

Comentarios