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Al igual que hay cascadas en algunas colinas también existen en el fondo del mar. Foto: Wirestock/Freepik

La cascada más grande de la Tierra está en el océano, en las profundidades del estrecho de Dinamarca, entre Islandia y Groenlandia. Mide más de tres kilómetros de altura y tiene un enorme caudal de agua fría y densa. Los científicos intentan desentrañar este fenómeno que influye en el clima global.

as cataratas son una de las facetas más arrolladoras del agua en la naturaleza. Los grandes saltos acuáticos del planeta como el Salto Ángel (Venezuela); el Salto Yosemite (EE. UU); las Catarata las Tres Hermanas (Perú); o el Salto del Tugela (Sudáfrica) no dejan indiferente a nadie, con alturas de más de 700 metros y en algunos casos cercanas a 1.000 metros.

Sin embargo ninguna de estas caídas de agua es más grande o más poderosa que las cascadas que se encuentran debajo del océano, cayendo sobre inmensos desniveles y ocultas a nuestra vista, según informa el Servicio Oceánico Nacional (NOS), de Estados Unidos (https://oceanservice.noaa.gov).

Mapa de la zona de exploración de la campaña oceanográfica FAR-DWO. Foto: UB.

SALTO DE AGUA… BAJO EL MAR.

De hecho, la cascada más grande del mundo es submarina y se encuentra bajo del Estrecho de Dinamarca, que separa Islandia y Groenlandia, explican desde esta agencia estadounidense.

En el fondo de ese estrecho hay una serie de cataratas, bajo la superficie del mar, que tienen una caída de casi dos millas u 11.500 pies (unos 3,3 kilómetros), según el NOS.
Esa caída equivale a más de tres veces la altura que tiene la cascada más alta del mundo en tierra firme: el Salto Ángel, con unos 979 metros de altura, situado en el parque nacional Canaima, Estado Bolívar, al sureste de Venezuela, y cuyas aguas se precipitan desde el Auyán-Tepuí o Montaña de los Diablos.

Según el NOS, las cascadas submarinas se producen debido a las diferencias de temperatura entre las masas acuáticas del océano, donde el agua fría es más densa que el agua cálida.

En el Estrecho de Dinamarca, el agua helada que fluye hacia el sur procedente de los mares nórdicos se encuentra con las aguas más cálidas del mar de Irminger, según el NOS.
El agua fría y densa se hunde rápidamente debajo del agua más cálida y fluye a lo largo de una enorme caída, es decir un declive del terreno cuesta bajo y que comienza desde una cresta submarina, que existe en el fondo oceánico.

Esto crea un flujo o caudal descendente, que supera los tres millones de metros cúbicos por segundo, según esta misma fuente.

Olas del mar rompiendo sobre formaciones rocosas. Foto: Wirestock/Freepik.

VIAJE A UNA CATARATA INVISIBLE.

Dado que se origina por debajo de las olas y fluye bajo la superficie del océano, esa enorme turbulencia del Estrecho de Dinamarca no puede verse y pasa desapercibida sin la ayuda de instrumentos científicos, según el NOS.

Recientemente, una campaña oceanográfica liderada por la Universidad de Barcelona, UB (Cataluña, España) ha investigado esta gigantesca corriente submarina que se genera en el Ártico, donde las aguas superficiales se enfrían, ganan densidad y se hunden,emprendiendo el camino hacia latitudes más bajas, siguiendo la topografía del fondo marino.

 

La campaña FAR-DWO (https://storymaps.arcgis.com/stories), que se desarrolló durante los meses de julio y agosto de 2023, “ha sido un éxito y está previsto que sus resultados sean dados a conocer próximamente en publicaciones científicas”, según adelantan a EFE fuentes de la Universidad de Barcelona.

El relieve submarino del estrecho de Dinamarca —que en pocos kilómetros pasa de 500 metros a más de 3.000 de profundidad— hace que esta corriente de fondo se acelere y se desborde en forma de cascada submarina hasta llegar a las grandes hondonadas del norte del océano Atlántico, según la UB.

Este fenómeno tiene un papel decisivo en una parte de la circulación oceánica atlántica denominada termohalina, y por tanto, en el clima global, y es clave para el funcionamiento de los ecosistemas marinos profundos de la zona, según los investigadores de la UB.
Aunque este desbordamiento de agua densa ha sido estudiado intensamente por la comunidad científica desde el punto de vista de la oceanografía física, existen aspectos clave que todavía son una incógnita y que han sido abordado durante la campaña oceanográfica FAR-DWO, según la UB (https://web.ub.edu).

Cubierta del barco oceanográfico Sarmiento de Gamboa (CSIC). Foto: UB.

“Hay aspectos desconocidos de esta cascada como su capacidad de transportar sedimentos y modificar el relieve, así como la influencia que ejerce la topografía en su propagación”, según David Amblàs y Anna Sanchez-Vidal, investigadores de Geociencias Marinas de la UB, que dirigieron la campaña.

Explican que el fenómeno de desbordamiento de aguas densas es especialmente intenso en el Ártico y en la Antártida.

“Las zonas polares son como el corazón del sistema circulatorio oceánico: bombean agua fría y densa hacia las grandes hondonadas oceánicas a través de los latidos hechos por los desbordamientos de agua densa”, detalla David Amblàs.

Cada vez hay más indicios de los efectos del cambio climático global sobre el fenómeno de las cataratas submarinas, y ya se estaría produciendo “un debilitamiento de este proceso oceanográfico, que es decisivo para regular el clima y tiene gran impacto en los ecosistemas profundos”, concluye Anna Sanchez-Vidal.
Daniel Galilea.
EFE – Reportajes

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