En el mes de noviembre se les reverencia a los monos en el Festival del Mono

Festivales, fiestas, ferias, romerías… durante todo el año, en diferentes lugares del mundo, la gente se reúne para celebrar y pasar un buen rato. Algunas son muy conocidas como los carnavales de Río de Janeiro, el festival Holi en India o, por supuesto, el Día de los Muertos de México, pero también hay otras curiosas…

Existen a lo largo del globo muchas y muy variadas celebraciones. Las hay culturales, gastronómicas, religiosas… y todas están diseñadas para que la gente las disfrute. Sin embargo, algunas lo hacen de una manera muy poco habitual. La peculiar relación de la gente de Galicia, una región en el norte de España, con la muerte es uno de sus signos de identidad. Uno de los mejores ejemplos de ella es la Romería de Santa Marta de Ribarteme, en el municipio de As Neves. Esta romería es considerada una de las más antiguas de Galicia y tiene lugar en el mes de julio. En principio, esta procesión no dista significativamente de las muchas otras que se suceden por los pueblos gallegos y las regiones del norte de España, hasta que los “Ofrecidos” entran en juego. Al final de la caminata, los “Ofrecidos” vuelven al templo siguiendo a Santa Marta. Pero lo curioso es cómo vuelven: ¡en ataúdes! Los “Ofrecidos” son personas que se “ofrecen” a la Virgen a cambio de su ayuda para superar en vida las circunstancias que los sitúan próximos a la muerte. Si la Virgen escucha sus plegarias, al año siguiente hacen el recorrido como “muertos-vivos”. De esta manera la procesión se llena de personas vivas dentro de ataúdes que son llevados a hombros por familiares.  Al término del recorrido, las cajas mortuorias se depositan en el templo a la espera de los “Ofrecidos” del año siguiente. A pesar de los tintes tétricos que puedan parecer tener, no deja de ser una celebración y el resto de la jornada discurre de manera festiva.

CAMPEONATO ACUÁTICO… EN PANTANO (Gales, Reino Unido)

En un pequeño pueblo galés, Llanwrtyd Wells, celebran un campeonato de natación un tanto peculiar. En esta versión, los galeses cambian las piscinas, mares o ríos por un pantano estrecho de aguas marrones que invitan muy poco al baño.  Según medios británicos, esta celebración nació en la década de los setenta del pasado siglo en un pub llamado Gordon Green, como su dueño, cuando este decidió organizar estas actividades después del declive del “pony trekking”. Cada agosto, entre 150 y 200 personas compiten en esta peculiar carrera acuática divididos en tres categorías: femenina, masculina y junior.

FESTIVAL DEL QUESO RODANTE (Inglaterra)

Está claro que en Reino Unido tienen cierto gusto por las fiestas estrambóticas. Además de nadar en pantanos en Gales, hacen carreras de quesos en Inglaterra.  Es una fiesta que se celebra hasta cuatro veces al año, siendo la más significativa la del último lunes del mes de mayo en Cooper Hill, en Brockworth, en Gloucester. Las reglas son sencillas: los participantes se suben a la colina y, desde lo más alto, se lanza rodando un queso de aproximadamente cinco kilos. Todos deben correr detrás del producto lácteo con objetivo de alcanzarlo. Quien logre hacerse con el queso, o quien estuvo más cerca de hacerse con él y alcanza la línea de meta se lo llevará como premio.

HADAKA MATSURI O LA FIESTA DE LOS HOMBRES SEMIDESNUDOS (Japón)

En Okayama, en Japón, cada febrero, hasta 9,000 hombres semidesnudos que siguen el rito del sintoísmo se enzarzan en la búsqueda de dos palos entre ellos en un recinto cerrado. El sudor es el otro común denominador de esta fiesta que se celebra desde hace cinco siglos. Los participantes tan sólo se cubren con una especie de calzón de sumo blanco a pesar de las bajas temperaturas que en esa fecha sacude la región. Dice la tradición que el hombre que consiga encontrar los palos sagrados y los coloque en una caja de arroz encontrará la felicidad absoluta durante todo el año.

FESTIVAL DEL MONO (Tailandia)

Lopburi es una de las ciudades más antiguas de Tailandia y allí los monos son venerados. Durante todo el año las calles están tomadas por estos animales, pero en el mes de noviembre se les reverencia de una manera especial en el Festival del Mono. Los lugareños llenan uno de los templos de la ciudad, el Pragn Sam Yot, con comida y golosinas para los macacos. Se estima que la cantidad de comida ronda los 4,000 kilogramos. Para los habitantes de Lopburi, los monos son descendientes del dios Hanuman y de ahí su veneración. Mientras los animalitos se dan el festín, los humanos los acompañan con música y bailes para que, al honrarlos, el dios los recompense con un año de buena suerte. Reportaje/Imágenes: Efe

Por: Manuel Noriega

En Jap+¦n, hasta 9,000 hombres semidesnudos se enzarzan en la b+¦squeda de dos palos

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