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Fotografía aérea tomada con un dron que muestra la construcción del Cristo Protector, el 12 de abril de 2021 en Encantado, Río Grande del Sur (Brasil). EFE/ Daniel Marenco

n un cerro del sur de Brasil, el esqueleto de un enorme estatua crece desde hace un poco más de un año. Es el llamado Cristo Protector, un monumento de 43 metros de altura que pretende conjugar la devoción y la promoción del turismo.

Esta estatua es promocionada como una de las “mayores del mundo” en homenaje a Jesús de Nazaret, junto con una similar inaugurada en 2010 en la ciudad polaca de Swiebodzin, que mide 52 metros, y “la más alta de Brasil”, con cinco metros más que el Cristo Redentor de Río de Janeiro.

El monumento es fruto de un proyecto de la Asociación Amigos de Cristo, una entidad sin fines de lucro integrada por voluntarios que se dice guiada solamente por la “fe y la devoción” y ha financiado exclusivamente con donaciones privadas los dos millones de reales (unos 364.000 dólares) que se calcula que costará la estatua.

En las últimas semanas, el esqueleto metálico que será recubierto con concreto comenzó a tomar forma y fueron instalados los brazos, abiertos como los del Cristo Redentor de Río de Janeiro y con una distancia de 36 metros entre las manos, y la cabeza de la estatua.

La estructura, muy similar a la de Río de Janeiro, ha sido diseñada por el artista plástico Genésio Gomes de Moura y su hijo Moisés Markus Moura, y se calcula que consumirá unas 1.400 toneladas de cemento, de las cuales 40 corresponden solamente a la cabeza.

El monumento se construye desde hace poco más de un año en la cima del Morro de las Antenas, un cerro a unos 400 metros sobre el nivel del mar y con una imponente vista de la laguna Garibaldi y de la ciudad de Encantado, de unos 22.000 habitantes y situada a 144 kilómetros al norte de Porto Alegre, capital de Río Grande do Sul.

Fotografía aérea tomada con un dron que muestra a un hombre que trabaja en la construcción del Cristo Protector, el 12 de abril de 2021 en Encantado, Río Grande del Sur (Brasil). EFE/Daniel Marenco

l proyecto fue apoyado desde su propio inicio por el entonces alcalde de Encantado, Adroaldo Conzatti, quien murió en marzo pasado a los 81 años de edad víctima de covid-19.

La idea de Conzatti era promover a Encantado como un punto de “devoción y fe”, pero también darle un impulso al turismo religioso en toda la región del Valle de Taquari, que abarca a 36 municipios serranos nacidos a mediados del Siglo XIX y con fuerte influencia de inmigrantes italianos y alemanes.

Muchos vieron en esta iniciativa casi una “competencia” para el Cristo Redentor de Río de Janeiro, inaugurado en la cima del cerro Corcovado en 1931 y que desde entonces es de una de las mas famosas postales de Brasil.

Ese hecho hasta dio lugar a una serie de bromas cruzadas en las redes sociales por los alcaldes de Encantado, Jonas Calvis, y Río de Janeiro, Eduardo Paes.

“Construir estatuas es fácil. Pero a ver quién tiene esta vista”, provocó Paes con una fotografía aérea en la que aparece el Cristo Redentor frente a la imponente Bahía de Guanabara y se ve una buena parte de las playas y la ciudad de Río de Janeiro.

“Sin discusión. Río de Janeiro continúa lindo y el mundo entero lo sabe. Pero vengan a conocer el Cristo Protector de Encantado y la belleza del Valle de Taquari”, respondió Calvis, frente a lo cual Paes se comprometió a asistir a la inauguración de la estatua, que está prevista para fines de este año.

Reportaje e  imágenes: Efe

 

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